La plasta

No hay pollo, tampoco carne de res, ni leche, ni café. Desapareció la pasta, el azúcar, la harina de trigo, el arroz, la sardina, el atún, el vinagre; los detergentes, los desodorantes, el jabón de lavar y el de baño, el papel higiénico, el champú, el lavaplatos, las afeitadoras, los insecticidas; el cemento y la cabilla; los carros y sus respuestos, las motos, las bicicletas, los bombillos, los cauchos, las baterías, las medicinas; los productos para la limpieza del hogar, la cera para pisos, la creolina; enlatados como la sardina, el atún, los guisantes. Se evaporaron también las neveras, las cocinas, las lavadoras, los reproductores de música, los televisores. Todo eso se esfumó, desapareció de los supermercados, agencias, ferreterías, farmacias y quincallerías. Al menos esto es así de patético en el Estado Bolívar y, más concretamente, en Ciudad Guayana. No exageramos al respecto. En mi caso tengo muchisimos meses sin comprar en ningún supermercado de la ciudad, pues o no existe en los anaqueles nada importante que adquirir o, cuando hay, es imposible obtenerlo porque las bandas de maleantes bachaqueros lo impiden.

Tal es el cuadro dominante hoy en este asunto de la compraventa de bienes de consumo masivo por estos lados del país. Han desaparecido todos esos productos nombrados, ahora en tiempos de Revolución Bolivariana. Tenemos entonces una Revolución de desaparecidos, de bienes desaparecidos. Ah, y también desapareció el Plan de la Patria, la Democracia Protagónica y Participativa, el Poder Popular organizado, el Golpe de Timón, lasTres Erres, el Socialismo del Siglo XXI, el Estado Comunal; pura retórica es lo que hay a este respecto, mero discurso, palabrerío, simple bla bla bla. Tampoco hay política cientifica, nuevos proyectos de investigación, formación de más investigadores ni creación de nuevos centros de investigación; no hay política universitaria; estas instituciones andan al garete, con autoridades cuya gestión rectoral sobrepasa los ocho años, pues las elecciones en este ámbito están congeladas hasta nuevo aviso; mientras, ministros van y vienen sin que pase nada al respecto.

Lo que si hay es corrupción a granel, deficiencia en la gestión gubernamental, nuevos ricos salidos de las filas del PSUV, que ocuparon u ocupan cargos de alcaldes, gobernadores, ministros, gerentes; colas diarias e inmensas de gente bachaqueando o comprando para su sostenimiento diario; asalto contumaz al erario público, inseguridad personal; miles de ciudadanos y centenares de policias asesinados por el hampa ahora desatada en barrios, urbanizaciones, plazas, mercados, calles, avenidas; hay asesinatos masivos de dirigentes campesinos, también pranes gobernantes de las cárceles del país, que desde su celda planifican y ordenan robos, atracos, secuestros y asesinatos; hay igualmente destrucción de las empresas públicas: SIDOR, VENALUM, ALCASA, BAUXILUM, MINERVEN, ésta última la unica empresa productora de oro en el mundo que genera pérdidas, gracias a la corrupción de la nueva “Gerencia Revolucionaria”; Hay además numerosas obras inconclusas, hace años paralizadas: la Ciudad del Aluminio, la Ciudad del Acero, el tercer puente sobre el Orinoco, el complejo hidroeléctrico Tocoma; hay también promesas de Sacudones que no se cumplen; y hay abundantísimos candidatos del PSUV, optando por enchufarse en la Asamblea Nacional, para no hablar nunca en tal instancia, tal como ocurre con los actuales diputados del Estado Bolívar de esta tolda política; pero también hay en demasía, en el seno del chavismo, desesperanza, rabia, frustración, impotencia, decepción.

Por todo esto, en los proximos comicios para elegir a los integrantes de la Asamblea Nacional, habrá muchísima abstención, e igualmente, por mismas razones, no habrá copiosos votos para los candidatos del gobierno; tales elecciones, de realizarse ahorita, se perderían señores gobernantes, “revolucionarios”, “socialistas”, “bolivarianos”, “chavistas”, pues ustedes están poniendo la plasta. Espantosa es la situación del país hoy. La sensación predominante en la población nacional es que estamos en medio de un gran desastre, que el gobierno perdió el control de la situación, que no hay norte definido, que el país marcha al garete rumbo a la hecatombe.



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Sigfrido Lanz Delgado


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