El capital, fuerza motriz creadora y destructora de sociedades, culturas y religiones

No hay ninguna fuerza creada por el hombre que impulse más su desarrollo que el capital. Todas las demás que se mencionan son consecuencia de él y el las maneja y las domina.

Pero Históricamente, el desarrollo basado solo en el capital es desigual pues solo incorpora los elementos que necesita para incrementar su rentabilidad y la tasa de ganancia. Se produce una masacre social y la exclusión sistemática y sistémica que resulta inabordable para las sociedades capitalistas industrializadas, que ven crecer lentamente sus niveles de pobreza. En Estados Unidos por ejemplo se acerca al 50% las familias que el sueldo no les alcanza para cubrir sus necesidades, digamos las básicas mucho menos las sociales.

Sin embargo, en la fase actual, donde los movimientos de derecha aun los más extremos tienen papeles protagonistas en la dirección del el Estado que solía convertirse en un facilitador de apoyo está siendo cada vez más restringido y limitado en estas funciones, obviando así su función la de garantizar las condiciones legales y materiales para la acumulación, y que actúe como contrapeso para evitar colapsos sistémicos. Esto sucede porque el capital busca la eficiencia y el retorno rápido, pero no necesariamente el bienestar humano a largo plazo. Eso hace necesaria la función del político, que a menudo actúa como gerente de la infraestructura necesaria para que el capital fluya

Y aunque de alguna manera otras fuerzas tratan de intervenir para canalizar, con mucho pesar, algunos recursos hacia elementos del sistema que quedan completamente desasistidos, tanto por el capital como por el estado, al final es el estado el único con capacidad y estructura para servir de contrapeso al capital. Esto sucede porque el capital busca la eficiencia y el retorno, pero no siempre el bienestar humano a largo plazo. Eso hace necesario la función del politico junto con el capital.  

Bajo este enfoque, las estructuras sociales, políticas, el trabajo y el estado mismo se reconfiguran para servir a la acumulación de capital, convirtiéndolas en consecuencias directas de la lógica del capital. De esta manera alrededor del capital, de la cantidad y calidad de los medios de producción que dispone, de los tributos que aporta al estado, de los niveles de acumulación en el país, el capital define la estructura de la sociedad.

Aunque la necesidad de acumular ganancias e incrementar la generación de plusvalía, impulsa la innovación y la transformación tecnológica, aspectos que a menudo se ven como motores de desarrollo, pero que, en realidad son parte del mismo capital solo que mediando otra forma de presentación y de función. La investigación y la innovación está vinculada no solo a la generación de plusvalía en el presente sino también en la futura, controlando mercados mediante patentes y obsolescencia programada, reduciendo la vida útil de los productos para forzar la reinversión.

La producción económica, el capital y la propiedad han transformado al ser humano y en su desarrollo ha creado las distintas sociedades y culturas, pero es en el capitalismo donde la riqueza generada por el capital se convierte en el eje central y leivmotiv de todas las naciones, unas por no tenerlo y otras tratando que no lo tengan nunca.  

Debemos subrayar entonces que el capital condiciona y determina las demás facetas del desarrollo humano: la cultura se vuelve mercancía, la salud se mercantiliza y las relaciones humanas se ven influenciadas por la lógica de costo-beneficio. En conclusión, el capital no es solo dinero o medios de producción, sino una relación social dominante que moldea la sociedad a su imagen y semejanza, sacrificando a menudo la sostenibilidad y la equidad en el altar de la rentabilidad.

Al concebir el capital y la sociedad como un sistema dinámico, en desarrollo desde el origen de la humanidad, consideramos que se han atravesado un conjunto de etapas o fases, hasta llegar a la última que es la sociedad capitalista en que vivimos, donde además podemos distinguir varios momentos de su desarrollo hasta el presente, por lo que en próximos artículos nos ocuparemos de esquematizar este proceso

 


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Oscar Rodríguez E


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