Retos del Socialismo del siglo XXI

Sin duda que cuando se habla sobre el socialismo, surgen en el imaginario de la gente la idea de Marx, Engels, Trosky, los cuales constituyen los iconos mayormente difundidos, aunque no pocos de sus seguidores convirtieron en dogmas sus planteamientos, dogmas que por cierto estaban muy lejos del pensamiento de estos grandes hombres.

Al definir el socialismo a secas, es un sistema de producción económica, definición clásica, dentro del contexto en cual nacieron dichas ideas; por otro lado el feudalismo fue la base de la economía esclavista en la antigua Atenas y Roma y el capitalismo surgió o fue establecido para seguir explotando a la sociedad y su ambiente: recursos minerales, agua, ríos, el hombre; el capitalismo adopta un modo de producción destructivo y devastación social, así para el capitalismo los problemas son un negocio, constituyen un mercado, de allí que los problemas no se resuelvan, políticamente se administran y es rentable su administración y nunca se piensa en afectar las verdaderas causas de la pobreza, de la educación, de la salud, de la seguridad ciudadana.

La República Bolivariana de Venezuela, viene asistiendo a un parto social-político alumbrando una nueva sociedad, pero nace cimentada sobre lo viejo, no nace sobre la nada, al contrario nace sobre lo viejo que tarda años por extinguirse, lo hace el hombre con viejas mañas; dicho alumbramiento se viene dando dentro de un cumulo de contradicciones, lo cual es normal cuando se asoman otras posibilidades, nuevos replanteamientos sociales, políticos, ideológicos, económicos.

Según Ángel (2007) el socialismo SXXI “es sólo un sentido de dirección, tienen que madurar muchas condiciones que no existen y que están por construirse en el presente; el socialismo SXXI, lo piensan y lo inician hombres educados en el capitalismo y por esta razón habrá múltiples confusiones contradicciones y obstáculos; el socialismo SXXI supone que se desarrollen las fuerzas productivas, que sean capaces de crear transformaciones significativas, en la formación socio económica presente”

El socialismo del siglo XXI es el replanteo del socialismo, que busca sus raíces consustanciadas con la democracia y se impone a los dogmas anquilosados en el siglo XX; la dictadura del proletariado, concepto este que ha sido desvirtuado por los adeptos del capitalismo salvaje ya no es un concepto del socialismo del siglo XXI, aunque el termino dictadura tiene acepción marxista estableciéndose dictadura como forma de gobierno y la dictadura como forma de estado que la define como gobierno de las mayorías, por las mayorías sobre las minorías, lo cual tiene su lógica, pues la mayoría está por encima de la minoría, que más allá de un razonamiento matemático, es un razonamiento dialectico social y de gobernabilidad.

Desde hace tiempo se sabe, que los grandes poderes económicos y financieros junto a sus factores mediáticos, educativos y culturales al servicio del capital satanizarón al socialismo, al marxismo, así como los marxólogos satanizaron a la propiedad privada.

El problema de cualquier modo de producción tiene que ver con la forma de propiedad, de propiedad privada o con los tipos de propiedad para ser más genéricos.

El socialismo para el siglo XXI, el cual es hoy una aspiración de las mayorías, un proyecto en construcción, hace grandes esfuerzos por deslindarse de los caminos dogmáticos, y asume gran amplitud para establecer y crear otras formas de propiedad; se plantea entonces, respetar la propiedad privada, la cual es un derecho humano consagrado en los diferentes acuerdos internacionales (Reyes, O).

El socialismo para el siglo XXI, es un modelo de sociedad en el cual pueden coexistir de manera articulada y complementaria, además de la llamada propiedad privada, otros tipos de propiedad, como la estatal la cual pone en manos del Estado recursos y activos como empresas, tierras; la propiedad pública o colectiva que es la propiedad adquirida por las asociaciones de ciudadanos organizados en comunas, en cooperativas y demás organizaciones comunitarias; las empresas de producción social, las franquicias; los núcleos de desarrollo endógeno, las empresas mixtas, las empresas familiares ; También estimula económicamente a los pequeños y medianos productores; se aboga por un socialismo que al mismo tiempo que insiste en el reparto, recurrente a la justicia distributiva, que espera lograr redistribuir la riqueza de la nación de manera más justa, más equitativa, eliminando o minimizando la escandalosa brecha entre ricos y pobres, a la vez procura aliarse a la expansión de las capacidades productivas del hombre.

Esas capacidades productivas del hombre son vinculante con la generación de riquezas, porque sin éstas no es posible el socialismo, lo cual tiene que ver con la eficiencia: generación de riqueza con distribución equitativa de la misma, mejorando la calidad de vida, eso es el socialismo para el siglo XXI, ADEMAS DE QUE EL SOCIALISMO ESTA CONSUSTANCIADO CON LA DEMOCRACIA, NO SON DE NINGUNA MANERA AUTOEXCLUYENTES.

Para consolidar el camino hacia el socialismo para el siglo XXI y no defraudar a nuestra gente, es imperativo contar con funcionarios honestos y capaces, siendo un “deber moral de los funcionarios y de los ciudadanos ser eficientes y productivos, de manera que la propiedad, debe rendir frutos y contribuir al bienestar de todos”(Reyes, O); pudiéndose afirmar de forma tajante que “así como la propiedad privada es injusta si genera desigualdades notables, la propiedad estatal o colectiva que no es productiva es inútil e inmoral, aunque venga cargada de buenas intenciones y altruismo”(Reyes).

El sector empresarial es fundamental para la construcción del SSXXI, siendo el reto de estos, entre otros los siguientes: comprender la complejidad social del país; motivar, comunicar, aplaudir el rol medular que Carlos Marx le asignaba a los pequeños productores en el desarrollo de las fuerzas productivas; hacer un trabajo empresarial ético, productivo y comprometido con el pago responsable de sus impuestos y de sus obligaciones; mejorar la competitividad ( calidad, precios y oportunidad) de la empresa venezolana en el ámbito internacional; invertir en Venezuela en oposición a sacar los dólares para el exterior (Sucre, A).

Siempre será necesario recordar las acertadas palabras del gran Maestro Franz. J. T. Lee al afirmar que “seguramente la revolución social de Venezuela no es marxista, por eso, se llama Bolivariana, pero tampoco es anti-marxista, y por eso, es necesario también estudiar el pasado marxista para construir el futuro Bolivariano, y también el pasado Bolivariano para construir el futuro marxista, es decir, la totalidad de la emancipación humana”

Referencias:

Ángel, A .La rebelión de las fuerzas productivas.

Reyes, O. Sobre el socialismo del SXXI en Venezuela.

Sucre, A. Rebelión productiva.

hriverat1@hotmail.com



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Heriberto Rivera


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