Arias Cárdenas, Acosta Chirinos y Urdaneta Hernández no son Chávez Frías

Yo no sé leer pero me escriben-embuste de Perogrullo-y, es que no soy coronel sino un simple compatriota.

Un periódico de ayer-Como diría Héctor Lavoe-es contentivo de una entrevista interesante que le hace el periodista patriota Douglas Bolivar al Comandante Acosta Chirinos y que un buen compinche me hizo llegar ahora, un día después, envueltico como un tabaco y, con una manuscrita notica que, enhorabuena recibo y agradezco.

Nuestro pueblo maravilloso sabe expresar impecablemente su sabiduría y su determinación. Me voy de conversación con mis compinches y cada vez más, me siento menos que una fracción de granito de arena, frente a ellos, mis camaradas trabajadores.

Nadie me ha echado el cuento, yo estoy aquí en la catacumba desde la que de alguna manera digo.

Soy parte del esfuerzo que los trabajadores patriotas hacemos todos para hacer avanzar la patria venezolana pero, a veces me retraigo para tratar de ver-imaginariamente-desde lejos, las vainas y, fracaso.

Es por lo que abordo la cuestión, sin periquitos mentales, en el sitio. Antes que nada resalto que el referido periodista bolivariano formuló con evidente pericia e inteligencia, 21 preguntas, pero a partir de la Nº 8, le metió la “mocha” no obstante el Comandante Chirinos, dejó ver con sus respuestas, que todavía él es políticamente inmaduro para aspirar a granjearse la rotunda confianza del aguerrido pueblo venezolano.

A diferencia de Acosta Chirinos, Arias Cárdenas-que metió la pata-supo avenirse y fue aceptado de manera estupenda, por el pueblo.

Hoy, Arias Cárdenas es tremendo fortachón, no porque él haya venido hasta nosotros, con ínfulas, sino porque supo entender la realidad-signo de su gran inteligencia-y lo hemos re aceptado con tremendo cariño y respeto.

Arias Cárdenas me gusta; no niego que he debido discutir muy fuerte con muchos compañeros quienes rechazaron su advenimiento a las filas patrióticas pero, eso ya está completamente subsanado, hemos podido esclarecer la rigurosa importancia de él para la batalla popular en Zulia, específicamente. Yo también estuve bastante molesto con las necedades de Arias Cárdenas cuando él aceptó los caramelos de la IV, de eso devino la muerte de Ortiz Contreras, un hecho lamentable que se inscribe en la estrategia imperial, que lo sustrajo.

El enemigo no duerme, le cayó temprano al movimiento insurgente para esfaratarlo y lo logró; solo que el tiempo cubre y descubre y, tal la propia dinámica, he aquí a Arias Cárdenas bregando codo a codo con Chávez.

Acosta Chirinos es víctima de la estrategia enemiga por su inmadurez política, él sigue esgaritao, todavía no ha cogido mínimo, su confusión es evidente y se pone de manifiesto en la citada entrevista con Bolivar, que supo escarbarlo, magistralmente. Doy crédito a ese muchacho tan buen periodista.

No abrigo dudas de que Arias Cárdenas, asumió el reclamo del pueblo, de manera magnífica. Por añadidura, es de destacar que Chávez exhibe una sólida fortaleza de criterios y ambas circunstancias y cualidades coadyuvaron el reencuentro, por ese lado.

Sería estupendo que Acosta Chirinos asuma rectificaciones de fondo respecto a su visión del socialismo; él tiene la cabeza contaminada por su relación tan cercana con tipos como Pablo Medina, Iván Ballesteros, Froilán Barrios, Carlos Guyón, Gabriel Puerta y muchos otros de igual calaña.


A Acosta Chirinos se le respeta por su inicial contribución a la causa revolucionaria pero él y todos los patriotas, sin excepción alguna, debemos tener presente que nuestras contribuciones a la defensa de la patria no son para exhibirlas como si fuesen medallas sino como el deber cumplido, sin aspaviento de ninguna naturaleza.

Moriremos en deuda con la patria bolivariana que nos ha ofrecido la oportunidad de servirla y defenderla de la voracidad imperialista, todo sacrificio en ese sentido, siempre será poco; así sí nos entendemos, no de otra manera. Zolarzarse, lo que ocasiona es desmoralización y derrota. La pelea es peleando no solo sobre el mapa sino sobre el terreno y, no una vez en un lance sino todo el tiempo hasta desfallecer para siempre. Y, todo ello, sin dejar de considerar que no siempre la muerte es el final.

Ojalá el compatriota Acosta Chirinos siente cabeza de verdad y reasuma el camino con humildad, sin pretensiones heroicas, que venga a sumar no a restar y dividir.

Desde que se esgaritó, hasta el presente, Acosta Chirinos ha venido predicando erróneo; palabras más palabras menos él ha sostenido que ha auscultado el campo civil y apenas ha visto una sabana seca con un combustible llamado odio, predicado por Chávez, y que sólo falta que alguien raspe un fósforo.

¿Por qué el compatriota Acosta Chirinos no se limpia sus lagañas y pasea por la estrategia norteamericana para ver si descubre la verdad, acaso él no ha sintonizado a RCTV, Globovisión-“Matacura”, “Ku klux Klan” (Kiko, Karla y Karreño)-, Venevisión, Televen, Ultimas Noticias, El Universal, El NaZional, Kolomina, y demás derivados, sursales, afines y etc?

¿Quién de verdad predica odios? ¡Solo un bizco ve torcido! Hacerse el mudo y el sordo ante verdades evidentes, por conveniencia, no es ético.

¿Qué le mueve a decir que nuestra Constitución Nacional es una “bomba atómica” y que no sabemos a dónde nos lleva Chávez? ¿En qué se basa para afirmar semejante necedad?

Para el compatriota Acosta, el artículo 70 de la Constitución Bolivariana es el más importante y de ahí se pega para esgrimir que nosotros desconocemos la diferencia entre el poder constituyente y el poder constituido, sostiene inclusive, que “Chávez solo tiene en la cabeza la Constitución Socialista Cubana ”, que no es la bolivariana.

Tal afirmación del compatriota Acosta Chirinos, es descabellada. Me parece erróneo e irresponsable acusar a Chávez de Antichavez. Así defino tan equivocadas aseveraciones. No tengo dudas de que Acosta Chirinos se intoxicó de escualidismo, esa nueva enfermedad mental que hoy azota a buena parte de la clase media y, fundamentalmente, de la clase oligárquica.

Pero, para ser franco, yo abrigo grandes esperanzas de que muchos y/o todos se curen.

El pensamiento de la derecha ultramontana prevalece en el mundo de las comunicaciones. Nosotros debemos dedicar todos los esfuerzos posibles a contrarrestar esa plaga. No debemos seguir permitiendo que sea el enemigo quien lleve noticias a la gente. Para ello se requiere acceder a elevados niveles de conciencia, se requiere mucha gente preparada para recuperar a muchos e incorporarlos, a su vez, a esa monumental tarea. Mucha gente valiosa de los nuestros ha caído en el engaño y esos son los primeros a recuperar; se de algunos ya irrecuperables pero, no es el caso que nos ocupa.

Bueno, yo ignoro todo respecto a Urdaneta Hernández, no me atrevo a calificarlo de recuperable o de irrecuperable, sería irresponsable de mi parte pero, respecto a Acosta Chirinos puedo afirmar de manera categórica que él sería un valioso hombre para el proceso revolucionario, de hacer un verdadero propósito de enmienda.

En la citada entrevista, el entrevistado acusó al Presidente de caudillo pero, dado el contexto, se percibe una connotación despectiva y yo le preguntaría al entrevistado sí Bolivar-no el periodista sino El Libertador-fue o no un caudillo.

La rueda precisa de un centro, sin éste, el movimiento sería un caos. Un país sin un verdadero líder, también sería un caos. Yo asumo lo de caudillo en la acepción propositiva; ¿y, qué quiere decir el entrevistado cuando acusa despectivo que no debemos tener un caudillo? ¿Contra quién va ese peñonazo? ¿Puede él, barajarme mejor esa especie? ¿Qué quiere decir el susodicho cuando ataca al PSUV-nuestro gran partido-de ilegítimo?

Es tarea de todo lector, saber leer, ubicar la lectura en su contexto porque muchas veces “el que no sabe leer pero le escriben” mete la pata en sus interpretaciones y eso de que “el socialismo es una cosa y la democracia es otra”, sinceramente no lo entendí tampoco.

Cuando a finales de los años sesenta y principios de los setenta, Chávez se iba de Cumaná hacia el campamento antiguerrillero de Cocollar, pasaba por Rio Arenas e iba a la casa de Rosario Acuña, a contactar con el pueblo, nadie pudo imaginar entonces, plenamente, que él fuese un verdadero patriota.

Pero, es la verdad, Chávez es el auténtico patriota. No dudo que de cuando en vez él meta la pata y, ¿quién no? Mas, confiamos en su liderazgo.

El compañero Yoel Acosta Chirinos debe admitir, sin guabinear tanto, que el hombre se ha ganado nuestra admiración y nuestro respeto pleno, por su conducta ejemplar.

No es que no llueva la crítica pero una cosa es criticar y otra es batir el barro. Valga la perogrullada: Arias Cárdenas, Acosta Chirinos y Urdaneta Hernández no son Chávez Frías. Y, no voy a buscar la quinta pata al gato pero, ante la agresión imperial contra PDVSA, quienes sean patriotas tienen que cerrar filas, sin esguinces, en torno al Comandante en Jefe.


oceanoatlanticoguillermo@gmail.com


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Guillermo Guzmán


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