La agenda de la cotidianidad es la que falta para resolver la actual coyuntura del país

Ayer cerrando mi artículo, hice mención a un artículo de Ángel Daniel González, refiriéndose al discurso agotado que puede tener en estos momentos el chavismo. Me sume al planteamiento de este articulista en el sentido de la necesaria evaluación dentro del espacio de la opinión pública que ha podido generar la desadecuación del discurso del chavismo y de la subjetividad política actual de nuestra población. Debemos reconocer que no hay esa conexión amorosa del pueblo con sus actuales liderazgos. Creo que todas y todos nosotros, al igual y como lo plantea Ángel deberíamos preguntarnos: ¿Qué es lo que separa a nuestro Gobierno, a las fuerzas revolucionarias de lo que siente y opina la gente? Esto sin duda implica analizar contextos, realidades políticas, económicas, sociales en las que se desenvuelven los discursos que se pelean un puesto en la opinión pública, en la hegemonía cultural de nuestro pueblo.

Creo que es necesario, vital, indispensable, entrar en contacto con las formas de relacionamiento de los diferentes sectores sociales con esa realidad, que observemos en qué medida nuestro discurso “se parece a”, “se identifica con” y “refleja” la propia producción discursiva  y los deseos expresados y latentes con ese pueblo con el que nos queremos comunicar.

Lo señaló Ángel y lo repite esto quien esto escribe, es importante edificar la imagen de un Gobierno que lucha codo a codo con nuestra gente, que entienda verdaderamente sus sufrimientos y preocupaciones, que comparte sus arrecheras, esta sería una de las claves para reconcentrar las voluntades políticas en torno al proyecto bolivariano. No se trata de decidir sólo entre propaganda a favor y el ataque al enemigo, ya que estas siempre serán tácticas permanentes. De lo que se trata en estos momentos es de producir y reproducir el discurso y las acciones que expresen el sentimiento de la gente y de reflejarse en su realidad cotidiana.

No quiero con esto negar la necesaria agenda política e ideológica que desde los factores revolucionarios debemos manejar. Todo lo contrario, debemos tenerla. Pero el detalle está en que los actores políticos en estos momentos, y a través de los diferentes medios de comunicación y difusión social , manejan una serie de temas, pero el pueblo está de por medio y en ninguna de las agendas settings de los medios, tanto los privados como los del Sistema Bolivariano de Comunicación e Información, se siente verdaderamente reflejado.

Es verdaderamente bochornoso y triste ver como desde ciertos espacios de poder se le pide sacrificios al pueblo, se “manda”, se “giran instrucciones” algunos burócratas, en vez de “meterse en la candela” junto al pueblo para resolver los problemas que lo agobian. Hugo Chávez, Comandante Eterno y Supremo de nuestra Revolución Bolivariana, siempre tenía moral para exigir y fustigar a sus colaboradores y colaboradoras más inmediatos e inmediatas, pues su autoridad o “autorictas” como decían los romanos, era producto de la ética que da la moral y el ejemplo.

¿Quién puede negar que en estos momentos, nuestro país afronte y enfrenta una severa crisis en sus valores y en los liderazgos? Es urgente una refundación moral, volver a la empatía, a la solidaridad, para poder afrontar estos momentos tan duros y difíciles por los que transitaremos durante bastante tiempo.

En estos días, pude observar estando en un establecimiento comercial del Este, en Prados del Este para ser más específicos, como un grupo de personas llevados por una de las empleadas de dicho establecimiento, tenían en sus carritos una gran cantidad de productos regulados (leche, aceite, harina precocida, entre otros), haciendo ellos una especie de cola “V.I.P”; de las 8 cajas que posee dicho establecimiento expendedor de alimentos, 6 funcionaban, pero aplicaban la “operación morrocoy”. Me llamo poderosamente la atención y alguien se dio cuenta que observaba, y dándome un voto de confianza me contó: “Esto es así todo el tiempo, véngase después de las 8 de la noche para que vea como los empleados sacan cualquier cantidad de productos regulados, si me sacan de esta cola (en la que ambos estábamos y que no era la VIP), digo con propiedad quienes son los empleados involucrados”.

No conforme con ello, la empleada, muy probablemente “bachaquera” azuzaba a sus compañeras cajeras para que se alzarán y levantarán, “porque tienen derecho a reclamar sus derechos”.

Pienso que el tema del “bachaqueo” se acabaría con una buena labor de inteligencia de Estado, de inteligencia social y de tener la verdadera voluntad política de golpear el tinglado de mafias que han rodeado este flagelo, que ha comprometido de manera importante nuestra seguridad y soberanía agroalimentaria; nuestro legítimo derecho a acceder a bienes y servicios de calidad, y a la confiscación de nuestro salario y el poder adquisitivo de la clase trabajadora venezolana.

Nuestro pueblo quiere saber, además de la lucha y de la condena a las acciones injerencistas del imperio, de los 15 motores económicos, como vamos a neutralizar y a combatir las mafias del bachaquerismo. La tarea no es nada sencilla, ya que estas mafias además de captar a ciertos empleados de dichos establecimientos comerciales o públicos expendedores de alimentos, bienes y servicios, también captan a funcionarios de nuestra Guardia Nacional Bolivariana, Policía Nacional y fiscales de la SUNDEE para complicar más el cuadro.

Sería muy importante que se incrementara dentro de la agenda del Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (SIBCI) programas en donde el pueblo se exprese con libertad y cortapisas sus peticiones, reclamos, críticas, demandas, solicitudes y requerimientos. Cuando el pueblo necesita sentirse escuchado mucho más, reflejado mucho más, pero sobre todo, atendido y que sus más ingentes necesidades se les da respuesta oportuna. Cuando esto empiece a ocurrir más frecuentemente, el efecto remoralizador será bien importante en las fuerzas revolucionarias e iremos nuevamente recuperando y acumulando fuerzas para las batallas que se nos vienen.

Nuestro Presidente de la República y continuador de la obra de Chávez, Nicolás Maduro Moros, le está poniendo un camión para atender tantas problemáticas, y ha sido atacado inmisericordemente por todos los flancos. Sin embargo, pienso que debe incluir más en la agenda política a proponer al país, mayores medidas y anuncios sobre cómo vamos a golpear estas mafias, así haya que quitarse las manos del corazón.

También no es menos cierto que Maduro solo no puede. A Chávez, mucho de los que se decían sus colaboradores más inmediatos lo dejaban solo, y le correspondió cargar con un enorme peso histórico, del cual él estaba muy consciente. En estos momentos, observo a un Maduro firme, sincero, crudo, en ocasiones me imagino que se sentiría deprimido porque no siente el acompañamiento de alguna de su gente, pero, y pese a observaciones y críticas que podamos tener a ciertas y determinadas ejecutorias de su acción gubernamental, acá tiene usted a un soldado leal, y estoy seguro que a un ejército de patriotas y leales compañeros y compañeras prestos y dispuestos a apoyarlo, a no dejarlo solo y a ayudarle a cargar el enorme peso que ha legado el Comandante Eterno sobre sus hombros.

Ojalá que los incipientes Comités Locales de Abastecimiento, Producción y Distribución de alimentos (CLAP) no sean infiltrados y saboteados desde adentro, para así poder ir neutralizando los terribles efectos de la guerra económica, que se puedan ir reduciendo las colas (principal amenaza en estos momentos a nuestro proceso revolucionario), y golpeando fuertemente el “bachaqueo”, la corrupción y el ocultamiento de nuestros productos. Se confirma por lo visto por este servidor y otros, que realmente si tenemos productos y alimentos en nuestro país, sólo que lamentablemente mercenarios económicos disfrazados de comerciantes, se han prestado como agentes fundamentales en esta guerra económica, para hacer daño a nuestro pueblo y esconderle sus alimentos, bienes y servicios para satisfacer sus necesidades y garantizar su calidad de vida.

También es muy importante seguir impulsando y seguir motorizando la participación y organización del pueblo en este combate contra la guerra económica. El pueblo sabe quiénes son los bachaqueros y tiene una creatividad y una originalidad para resolver los más diversos y variados problemas que puedan presentársele. Presidente Maduro, al igual que Chávez, confíe en el pueblo, acompañe mucho más al pueblo, no tema apretar la mano a los que pretenden esconder los alimentos, que estoy seguro que si toma acciones mucho más contundentes, este pueblo lo va a acompañar.

Le regalo incluso, aún cuando no soy muy religioso, estos versículos del libro de Josué: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. Pues bien, Dios, sus padres, el Comandante Chávez y este pueblo Caribe, indómito y libre esta con usted.  

Cuando varios ministros, viceministros, directores generales, directores de línea de ministerios, de entes e institutos públicos de la Administración Pública Venezolana se decidan salir de la comodidad de sus oficinas y del aire acondicionado y sean los primeros en “meterse en la candela” junto al pueblo, a compartir junto al pueblo y encabezando a sus trabajadores con orientaciones, con consejos y no desde la imposición y la arrogancia, pues allí las cosas empezarán a cambiar un tanto.

Cuando volvamos a los valores que tanto nos inculco Hugo Chávez como la solidaridad, la empatía, la humildad. Otro gallo cantará en este país.

Solo unidos es que saldremos adelante en esta difícil coyuntura. De lo contrario, mientras sigamos en los valores del individualismo, del egoísmo, de la falta de empatía y del consumismo exacerbado, jamás superaremos la crisis económica, política y social que no son más que consecuencias de la tremenda crisis moral que hoy padece nuestra sociedad, al parecer acelerada por la ausencia física del Gran Timonel, Hugo Chávez.

La humanidad está en peligro, y sólo el amor es el que la podrá salvar.

¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!



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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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