Un estado en bancarrota

Importa considerar que Venezuela nunca ha llegado a ser un país con exceso de producción. En nuestro medio el capital fijo y el capital de explotación constituyen el principal atractivo para las inversiones. Al margen de éstos figura con la desproporcionada magnitud de puntofijismo y de la burguesía, sin recibir aún éste Gobierno, la debida atención por parte de la legislación y al dejársele vegetar sin ninguna protección a través de un articulado envejecido, y cuyas disposiciones fueron trasladadas a nuestras leyes en forma fragmentaria y por lo cual no ha podido actuar en los momentos de expansión crediticia como organismo regulador y capitalizador del ahorro, en favor de la actividad industrial como auxiliar autorizado de las finanzas públicas. Esto ha traído ese endeudamiento colectivo, al margen el dominio del crédito público que con su rentabilidad fija hubiesen permitido balancear y equilibrar la deuda de la órbita privada.

El mercado de valores y la acumulación sorpresiva del numerario en forma de capital inactivo, frente a las medidas dirigidas por el Estado para controlar la actividad económica, han repercutido de un modo desfavorable en el endeudamiento, hasta llevarla al límite de la depresión que hoy requiere de un especial tratamiento a riesgo de producir efectos contraproducentes.

Débese advertir, además, que se confronta un estado de desequilibrio en que las perturbaciones están a la orden del día. La paralización de la industria de la producción de alimentos y su casi ya virtual liquidación, ha sido acompañada por un alza brusca de los precios de los alimentos en el mercado público. (Supermercado) Este aspecto requiere de las mejores voluntades para hallar una solución adecuada y no hacer peligrar a Venezuela.

La reanudación de la actividad económica así como la liberación de los tipos de interés del dinero, influiría notablemente para conjurar esos trastornos ya que se llegaría en el mismo campo de las obligaciones a lograrse una solvencia con la renovación de los créditos con una rata de interés menor. Una cosa u otra jamás se alcanzarían si no se combate efectivamente la falta de numerario por estar éste inmovilizado u oculto, en esa especie de fórmula conspirativa contra el bienestar del pueblo, de esperar indefinidamente por la vuelta de la normalidad.

El rigor de las medidas puestas en vigencia para neutralizar la inflación y producir la deflación plena, ha de atemperado de modo de permitir a la órbita privada cumplir sus compromisos pues de lo contrario el endeudamiento que hace acrecer su nivel con la acumulación de los intereses progresivos, convertiría la energía creadora de la actividad económica.

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Viviremos!



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Manuel Taibo


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