La obscena lógica capitalista de Zuloaga

LA OBSCENA LÓGICA CAPITALISTA DE ZULOAGA

Eligio Damas

 De por sí, el capitalismo es obsceno. No obstante, es obvio que algunos personajes y conceptos, lo son más que otros.

 Alguien, ante las acusaciones que el Ministerio Público, ha venido haciendo por especulación y acaparamiento contra el señor Guillermo Zuloaga, elaboró o tomó de algún baúl una información, en la cual se señala que personajes con dicho apellido, presuntamente ascendientes del anteriormente señalado, formaron parte de grupos que ingresaron al país, hace más de doscientos años, procedentes de Europa. Y la hicieron correr profusamente por Internet, como manera de lustrar al personaje antes mencionado. A mi correo, dicho archivo, llegó tres veces. Lo que indica que el empeño, dedicación de los interesados, parecieran muy bien alimentados y hasta podrían haber sido “generosamente” recompensados.

 No es suficiente decir que es una acción política contra Chávez.  Aunque es verdad, lo que dice Leopoldo Puchi, importante dirigente opositor, en actitud crítica, que las políticas de quienes adversan a aquel, en gran medida, parecieran consistir en el simplismo de llevar a éste la contraria. Dijo el masista, por eso cayeron en la aberración de celebrar el golpe de estado contra el presidente Zelaya. 

 Quienes salieron en defensa del señor Zuloaga, creyeron como algo muy digno y suficiente, además de ser opositor, que perteneciese a las familias de los “Los Amos del Valle”, como irónicamente les llamó el buen escritor venezolano Francisco Herrera Luque, tanto como para considerarlo necesario para perdonar sus pecados, que presuntamente son de acaparamiento y especulación, sin hacer mención a la extraña y nada encomiable costumbre de asesinar animales en extinción y exhibir los respectivos “trofeos”, como muestras de sus hazañas.

 El gesto irracional y hasta enfermizo de aquella señora que lanzó a la cara de Eduardo Samán, el contenido de un paquete de arroz cuando el funcionario decomisó una considerable cantidad del producto que era vendido con sobre precio en un hipermercado, es decir tratando de protegerla de los especuladores, es poca cosa frente a la reacción de los defensores de Zuloaga y los argumentos que éste mismo utiliza en su descargo.

  Los defensores “incondicionales” de Zuloaga, atribuyen como un acto de agresión a la libertad de información, que se le haya demandado ante los tribunales por los presuntos delitos de acaparar y hasta especular, con una flota de vehículos. De paso, creen como un horrendo crimen, el sólo intento de enjuiciar a quien forma parte de las viejas familias caraqueñas, pero no por viejas sino porque siempre han controlado gran parte del aparato productivo y la riqueza.

 Pero lo más aberrante, no es que el propio Zuloaga esté convencido de eso. Al país lo creen suyo, se atribuyen el derecho de usufructuarlo, como les venga en gana y leyes y normativas, sólo son aplicables a quienes Arturo Uslar rebautizó como “pendejos” y no a vivos; eso les han enseñado a lo largo de la vida en la informalidad educativa. Lo peor es que hay mucho adulante y colonizado mental, que así piensa y en ese sentido hacen sus campañas. Son cortesanos que revoletean alrededor de aquellos, medrando por los mendrugos..

 Si se escucha la argumentación de personajes como Micheletti y su primer “canciller”, no es difícil encontrar iguales principios de superioridad clasista y hasta racial. Es el mismo engendro y monstruo que se ha reproducido allá y aquí.

  Esa manera de ver el mundo, les ha hecho creerse intocables y con derecho a hacer lo que les venga en gana. Por eso, el señor Zuloaga, que de paso, pese a su pedigrí, por su prepotencia, no deja de cometer torpezas, expresó aquello de “puede que nosotros especulemos, pero damos empleo”.  Es una lógica capitalista por demás aberrante, más allá de lo que se llama “capitalismo salvaje” o neoliberalismo, mediante la cual se pretende escudar el señor Zuloaga. Es decir, mucho empresario parasitario, por dar empleo, a no muchos trabajadores por cierto, en relación con el volumen del capital que maneja, espera justificar sus presuntos delitos.

 El creerse por encima de principios constitucionales, leyes, en virtud de su “lustroso origen”, llevó a Zuloaga a retar a los venezolanos y al Estado, admitiendo lo que es un delito. Pareció haber dicho, ¡si especulo y qué!

 El personaje sabe mejor que uno, integrante de la caterva de pendejos de este país nuestro, que el negocio del narcotráfico, no sólo mueve inmensos capitales que están insertos en miles de negocios hasta “respetables”, sino que genera una inmensa cifra de empleo ilegal, pero empleo al fin.

 Este triste concepto está envuelto en la obscena lógica capitalista de Guillermo Zuloaga.


damas.eligio@gmail.com






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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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