¿Que pasó en las elecciones regionales del 23N?

Las elecciones regionales del 23 de noviembre 2008, nos anteponen a un ejercicio de revisión profunda y sincera que sirva como instrumento de aprendizaje introspectivo, tal como lo sugiriera nuestro querido Presidente Hugo Chávez, luego de la votación que se hiciera el 2 de diciembre 2007, para que el pueblo venezolano se pronunciara sobre la Reforma Constitucional.

Primeramente es importante observar cuales fueron los resultados electorales en toda la geografía nacional, y el nivel de participación del pueblo venezolano. Los resultados de las elecciones regionales del 23 de noviembre confirman la victoria del PSUV en el 80% de las Alcaldías del país y en 17 gobernaciones, incluidas Sucre, Aragua y Guárico, cuyos gobernadores se habían pasado tiempo atrás al campo de la derecha. Mientras, que las gobernaciones de Zulia y Nueva Esparta siguen en manos de la derecha. A esto hay que añadir la pérdida de dos plazas importantes cómo son la alcaldía mayor con Antonio Ledezma y la gobernación del estado Miranda, con Capriles Radonsky. Finalmente, Carabobo y Táchira, donde el resultado estuvo muy reñido hasta el final cayeron en manos opositoras. En Táchira la victoria de la oposición ha sido por poco más de un punto. La alcaldía del municipio Libertador de Caracas , el más poblado de la capital, quedo bajo dirección revolucionaria con el compatriota Jorge Rodríguez, mientras que el municipio Sucre, el segundo con más población de Caracas, pasaría a manos de la oposición. Una hora después de conocer estos resultados el Presidente Chávez intervenía y señalaba que estas elecciones habían sido una victoria para la revolución y ”daban el mensaje del pueblo de que Chávez debe seguir por el mismo camino”.

Seria oportuno revisar como avanza el proceso de toma de conciencia de la población venezolana, para trabajar en la consolidación de la patria socialista.

El PSUV fuerza política de nuevo tiempo y consolidación de la base popular revolucionaria a nivel del territorio nacional, en el ámbito municipal y regional.

El PSUV ganó en 8 estados con más de 10 puntos de diferencia, entre 20 y 30 puntos en 4 estados, en 2 estados con más de 30 y en otras 2 regiones con más de 50 puntos de diferencia (Monagas y Lara). Estos son muestras del fortalecimiento del PSUV como partido y fuerza política, participando por primera vez en unas elecciones regionales, y posicionándose en la mayoría de los espacios de elección popular para el servicio público. La oposición sólo gana en un estado (Nueva Esparta) por más de diez puntos, en el resto su triunfo es bastante ajustado, reflejando la polarización social que existe en todo el país.

Un ejemplo de las tendencias contradictorias y polarización social que revelan los resultados electorales de este 23 de noviembre es lo ocurrido en el Zulia. Aunque no se recupera la gobernación del estado, como esperaban amplios sectores de las bases chavistas, y se pierde la alcaldía del municipio Maracaibo, el PSUV pasa de gobernar en 5 municipios a gobernar en 13, destacando la victoria en todos los municipios de La Guajira, y la recuperación de Cabimas, el municipio petrolero más importante, gobernado tradicionalmente por el partido copey, así como del municipio San Francisco, en la zona sur más popular de Maracaibo. Estos son espacios donde la eficiencia en el servicio público a realizar por los compatriotas electos del PSUV, conjuntamente con la participación popular por medio de los consejos comunales en la gestión publica, tienen que convertirse en la vanguardia revolucionaria de avanzada para retomar los espacios regionales, donde se haya perdido, como es el caso de la gobernación del estado Zulia. Se tiene que perfeccionar por medio de logros concretos y ética integral, el proceso de avance de la revolución bolivariana, desde la base a través de la buena gobernanza municipal.

¿La oposición favorecida por la ineficiencia en la gestión pública y el voto castigo?

Varios dirigentes de la oposición, como era de esperar, han utilizado su victoria sobre todo en el área caraqueña, para magnificar su avance y plantear la idea de que esto es una victoria de la oposición y un mensaje al Presidente Chávez de que es necesario construir Venezuela "entre todos", "acabar con la polarización". La ceremonia de confusión y demagogia llegó al extremo de que golpistas como Ledezma, Rosales o Capriles Radonsky, organizador del ataque fascista a la Embajada Cubana tras el golpe de abril de 2002 y la persecución de cuadros y dirigentes chavistas, salían “tendiendo la mano” al Presidente y llamándole a reunirse para “trabajar juntos”. La respuesta del Presidente Chávez ha sido la de recordar el pasado y hacerles la advertencia de que si volvían a intentar desestabilizar el país desde las posiciones que han ganado no vacilaría en actuar. Al mismo tiempo, el Presidente Chávez les exigía que reconociesen que el ganador de las elecciones a escala general es el PSUV y destacaba el millón de votos más que obtiene el Partido Socialista con respecto a la oposición como un mensaje de que “debemos seguir por el camino del socialismo bolivariano”.

El próximo 6 de diciembre se cumplen diez años de la llegada del Presidente Hugo Chávez a la presidencia de la República, poco tiempo después de este acontecimiento, el presidente anunció el comienzo de la revolución bolivariana. En enero de 2005 el propio presidente hizo un nuevo anuncio donde estableció que la meta de la revolución bolivariana era el socialismo. Lo lógico sería suponer que luego de diez años de revolución y de cuatro en la vía socialista, la patria socialista estuviese bien sólida.

La influencia política de la oposición no debería incidir con mayor impacto en la política pública o, su influencia debería de ser muy leve, el apoyo del pueblo a sus propuestas consumistas, capitalistas, en medio de una crisis mundial del capitalismo, tanto en el ámbito financiero como en la economía real, debería ser insignificante. Sin embargo, la perdida de algunos espacios de gobernanza municipal y regional, nos muestra que la oposición y sus representantes no están anulados y de acuerdo a los resultados, gozan de simpatía popular. Prueba de ello, es lo ocurrido en el reciente proceso electoral que acabamos de vivir en Venezuela, donde encontramos a algunos cuantos candidatos del PSUV compitiendo con los candidatos de la oposición, logrando competir cabeza a cabeza con los abanderados socialistas y, a pesar de todas sus disputas internas, finalmente ganar importantes espacios en las elecciones regionales de este 23 de noviembre. Sobre todo en Caracas, donde la mayoría del pueblo caraqueño debe estar preguntándose ¿por qué?, ¿cómo pudo ser? mientras, subyace en el subconsciente, la consigna tantas veces coreada de “¡No volverán!”, la revolución estaba consolidada y era irreversible, no obstante, la oposición está volviendo a ocupar los espacios de los cuales fue desalojada por el mismo pueblo. ¿Es que acaso el pueblo ha sido defraudado por los lideres socialistas, en estas zonas donde ganó la oposición?.

¿Cuestionamiento de la Legitimidad popular de los candidatos y de la eficiencia en la gestión pública de gobernadores y alcaldes?

El PSUV inició la campaña electoral presentando unos cuantos candidatos que, a pesar de haber ganado sus respectivas candidaturas en una contienda interna, era evidente que no contaban con la legitimidad popular generada por la confianza y simpatía de la base del PSUV. Sobre todo los que eran alcaldes y gobernadores aspirando a la reelección o los que sin serlo gozaban inertemente de los privilegios del aparato burocrático, ganaron su postulación utilizando el ventajismo que les otorgaba dicha posición al disponer de recursos que no estaban al alcance de otros precandidatos. Esta es una explicación valida para que una serie de personajes grises y cuestionados por una gestión ineficiente previa de gobierno, aparecieran representando las candidaturas del PSUV.

Durante el inicio de la campaña electoral para las elecciones del 23N, el panorama era más bien desolador para gran parte de los candidatos revolucionarios, el rumor generalizado en el chavismo, incluso dentro de la dirigencia, era que se podían llegar a perder de diez a quince gobernaciones. El ventajismo inicial de la burocracia ilegitima antes los ojos del pueblo, se había vuelto en su contra. Sólo la entrada en escena del Presidente Chávez, asumiendo personalmente la campaña electoral en cada uno de los estados, salvó de un naufragio apoteósico a los pseudos lideres de la revolución. En los innumerables mítines de campaña, se pudo observar la carencia de propuestas programáticas revolucionarias para contribuir a consolidar el bienestar del pueblo. Era la figura del Presidente Chávez, con su discurso y sentir revolucionario, quien nutria al espíritu del pueblo con su carisma y entrega. Si alguien hubiese llegado por esos días a Venezuela sin saber que las elecciones eran regionales, hubiera pensado que lo que se estaba disputando era la presidencia de la República.

El Presidente Chávez debió realizar un esfuerzo sobrehumano, multiplicándose por todo el país, para darle vida a candidaturas ilegitimas, deviniendo de esta manera el principal motor propulsor de la propuesta revolucionaria. La inmensa mayoría de quienes votaron por los candidatos del PSUV, en realidad votaron por el Presidente Chávez, él mismo reconoció tangencialmente esta situación, las veces que apeló a la lealtad del pueblo hacia su persona, para invitarles a votar por los candidatos del PSUV.

Algo que quedó confirmado en esta campaña electoral es la desarticulación ideológica y pragmática de cuadros que no han sido capaces de hilvanar un discurso acompañado de una practica de servicio público, transparente y eficiente en la gestión. Contrariamente a los principios humanistas revolucionarios, estos personajes establecieron una practica política en la gerencia pública estéril, amañada e irresponsable, que se esconde detrás de las banderas de la revolución, sin generar respuestas oportunas y de calidad a las demandas del pueblo.

Este escenario, dejo claro la necesidad imperiosa de que el poder popular constituyente protagonice, de manera integrada con las autoridades elegidas por el pueblo, cada vez más en la gestión pública, apoyando proactivamente el proceso de transformación revolucionario liderado por el Presidente Chávez.

Participación popular masiva en la contienda electoral, abstención en las zonas done perdio el PSUV

La participación para estos comicios regionales ha sido la más alta en este tipo de elecciones de los últimos años, con más de un 65%, 15 puntos por encima del 2004. La toma de conciencia del pueblo sobre su poder para generar cambio por medio del ejercicio democrático estuvo presente. Se podía apreciar y escuchar por medio de los medios de comunicación alternativos, como la participación iba a ser bastante mayor que en otras elecciones similares donde no estaba en juego la presidencia de la República. El esfuerzo del Presidente había dado frutos y logrado que a los casi cuatro millones cuatrocientos mil votos a favor de la reforma constitucional el año anterior, se les unieran un millón doscientos mil votos más, esto era algo que en la última etapa de la campaña se podía prever dada la alta y entusiasta participación de los batallones socialistas del PSUV en la misma.

En este sentido, se evidencio que hubo una movilización de la base de la derecha, aunque perdiendo votos respecto al referéndum, ya que la oposición se quedó a 300 mil votos de su techo electoral del referéndum constitucional. Sin embargo, este factor por si sólo no explica la derrota en la zona metropolitana capitalina o el que el margen de diferencia con el que el chavismo se impuso a la contrarrevolución se haya recortado en casi 2 millones de votos respecto a las presidenciales de hace sólo 2 años. Los sectores conscientes de la base chavista, por medio de su intuición política, cultivada al calor del trabajo solidario sociopolítico con las comunidades y a pesar de la ilegitimidad popular de algunos candidatos, hicieron posible alcanzar una votación total en torno al 56%. Por su parte, la oposición fue más efectiva a la hora de movilizar a su gente ya que logró una alta participación en los sectores del este de Caracas, donde superó el 80%. Con estos votos pudieron vencer en el municipio Sucre, lo cual fue decisivo para sus triunfos en el estado Miranda y en la alcaldía mayor.

El principal factor que impidió que en estas elecciones se pudiera volver a derrotar a la oposición por ese mismo margen aplastante de votos que se alcanzó en las presidenciales de 2006, ha sido la abstención de una parte de la población de los barrios en los que se concentra la base chavista. La entrada del Presidente Chávez en campaña incentivó la participación popular en unas elecciones que se preveían con una abstención significativa, debido a los precedentes electorales en este tipo de elecciones. También quedó demostrado que más de la mitad del electorado venezolano mantiene sus esperanzas en la revolución bolivariana, y a pesar de que muchos de sus problemas aún permanecen sin resolverse, continúa siendo una fuerza mayoritaria que permitirá continuar al gobierno nacional bolivarianao tomar medidas socialistas eficientes en procurar una gestión pública garante de bienestar colectivo.

Consolidación de la Revolución Bolivariana, contraloría social para neutralizar espacios con personajes conspiradores

Las elecciones del 23 N constituyen un acto que enriquece el ejercicio de los derechos políticos constitucionales del pueblo venezolano y una experiencia valiosa para el proceso de aprendizaje del liderazgo revolucionario, el cual debe de manera humilde e inteligente interiorizar y socializar las enseñanzas para la consolidación de la patria socialista bolivariana. Debemos unir la inteligencia y la sensibilidad para analizar constructivamente la realidad creada por nosotros mismos. La revolución bolivariana tiene constantemente que reinventarse en función de la optimización del servicio integral que facilite el protagonismo popular en el logro de su bienestar.

El trabajo de corazón, de espíritu forjador de felicidad y de realización integral de nuestro pueblo, tiene que continuar de manera imperecedera, con énfasis en la contraloría social para neutralizar los espacios con posibilidad de generar focos de inestabilidad, para conspirar y atentar contra el proceso revolucionario bolivariano. Es cierto que cuantitativamente se mejoraron los resultados del referéndum constitucional, pero aún estamos lejos de los 7.200.000 votos de las elecciones presidenciales de 2006. A pesar de no haber aumentado su votación histórica de 40%, la contrarrevolución logró un avance cualitativo al hacerse con el gobierno de 3 estados estratégicos, la alcaldía mayor de la zona metropolitana y de 4 de las 5 alcaldías caraqueñas. Esto mejora considerablemente su posición estratégica y aumenta el nivel conspirador contrarrevolucionario, no hay que olvidar que fue precisamente de la gobernación de Miranda y de la alcaldía mayor de donde provinieron las principales fuerzas de choque de la oposición durante el golpe de Estado 2002. El pueblo entiende lo que esto significa y se preocupa, reservándose estratégicamente, la posibilidad de activar el instrumento constitucional del referendo revocatorio a mitad de mandato, porque son los que ponen los muertos cuando la contrarrevolución arremete.

El gran derrotado de estas elecciones fue el modelo reformista y contrarrevolucionario de una burocracia ineficiente y corrupta, incapaz de satisfacer las mínimas necesidades, reafirmándose en su ego para engañar y traicionar al pueblo venezolano. El gran triunfador es el pueblo quien fortalecido por su conciencia, no permite más manipulación y no tiene miedo a realizarse en su máxima expresión, como civilización soberana, humanizada nutrida por el amor.

La revolución se emancipa en la conciencia y organización popular

Lo ocurrido en el referéndum constitucional y los resultados de estas elecciones regionales demuestran una conexión entre uno y otro evento, la falta de eficiencia en la gestión pública para atender las demandas y participación de las comunidades, ha generado apatía y cierta decepción en algunos sectores de la población, que se comenzó a ver el 2D, continúa presente y si no se reflejó más claramente en estos resultados se debe al gran esfuerzo del Presidente Chávez y del trabajo conciente de hermanos y hermanas revolucionarias, quienes pusieron incondicionalmente lo mejor de si mismos para evitar una derrota.

La Revolución Bolivariana tiene el gran desafio de oxigenarse permanentemente con el cumplimiento de una gestión pública transparente, donde impere el ejemplo como muestra de entrega al servicio y a la misión revolucionaria. Quedó evidenciado que la revolución no permite el doble discurso, la sabiduría popular exige una practica revolucionaria, guiada por los más altos y nobles propósitos humanos. Esto, para hacer posible en la cotidianidad del pueblo venezolano, la consolidacion y presencia del poder popular, para que su protagonismo participativo sea cada vez mayor y significativo en los procesos de toma de decisiones y sirvan como generadores de felicidad y bienestar para toda la población venezolana. En este sentido, se debe potenciar la organización de los consejos comunales, como vanguardia organizativa revolucionaria, mediante su desarrollo autogestionario y con el apoyo de los gobiernos locales, regionales y nacional, asegurando de esta manera el triunfo total, en los próximos comicios electorales.

ngportocarrero@hotmail.com


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