Hoy nos hemos visto en la necesidad de dar respuesta a un escrito que nos han hecho llegar relacionado con el Derecho Internacional, con motivo de la intervención militar que llevó adelante EEUU, sin causa y sin justificación, en perjuicio de la soberanía de Venezuela.
Este escrito, que fue calificado simplemente de 'magistral', quizás porque viene como 'anillo al dedo' para que le demos respuesta, es autoría del abogado brasileño, Felipe Hasson, quien ostenta, ademas de un PH, otros títulos de aparente especialización en dicha materia.
Es decir, no es cualquier cosa tener que rebatir el escrito que Hasson que ha osado publicar para imponer una narrativa personal que solo está sustentada en verdades a medias y en hechos que no se compaginan con la realidad, al menos, en el caso de Venezuela.
Hasson, quien dice que lleva 10 años como profesor de Derecho Internacional en EEUU, nos hace entender el porqué asume esa postura mediática. Explica, en este sentido, que fueron muchas las preguntas que se le han hecho sobre la cuestión de los EEUU y Venezuela, lo que lo ha motivado a publicar semejante escrito.
Es evidente que Hasson, a través de su artículo, trata de manera soterrada justificar la vil acción militar que ordenó el presidente Donald Trump, en contra de la patria del Libertador Simón Bolívar.
"Mi opinión, dice Hasson de entrada, es que el debate sobre Venezuela ha sido 'secuestrado' por una lectura selectiva y "profundamente hipócrita" del Derecho Internacional".
De seguidas añade: "Se invoca la 'soberania', la 'no intervencion' y el 'orden jurídico internacional' como si estos conceptos existieran para proteger a los gobiernos, y no a las personas".
Según Hasson, el Derecho Internacional no se hizo para defender o proteger gobiernos, sino a las personas.
A nuestro modo de ver es bastante extraña está postura, que busca justificar lo que hizo EEUU en contra de Venezuela, porque se cree que era necesario.
El Derecho Internacional, entendemos, es un todo, porque si bien nace para garantizar la protección de la ciudadanía, está llamado también a proteger los gobiernos que lo integran ciudadanos de buena reputación, a excepción de algunos casos, que recibieron el apoyo de una mayoría de electores de un país, como ocurre con las naciones que se rigen por gobiernos democráticos, como es el caso de Venezuela.
Hasson se deja 'ver las medias' cuando añade, repetimos, que la soberanía estatal de un país es un escudo moral absoluto capaz de justificar el hambre, la persecución, la tortura, el exilio masivo y la supresión completa de la voluntad popular, como si eso realmente es lo que está ocurriendo en Venezuela, por culpa del gobierno revolucionario.
Hacemos un alto de este análisis para destacar que Hasson olvida señalar, de manera premeditada, las causas reales del porque nuestro país ha pasado por algunas de esas etapas.
Vamos primero con lo del hambre. Se va a negar, acaso, que una vez que se desataron los demonios en Venezuela lo primero que hicieron las grandes corporaciones alineadas a los intereses y directrices de EEUU, no fue desaparecer de los anaqueles de los supermercados y de las bodegas y mercados mayoristas del país, el abastecimiento de alimentos, que obligaron a las familias más vulnerables a emigrar, precisamente alentadas por los dirigentes políticos de la extrema derecha?
En cuanto a todo lo demás que dice Hasson, procuraremos igualmente emitir para ellas respuestas apegadas a la objetividad.
Habla de persecución, torturas y exilio masivo. Veamos: Después de muchos años, fue que el gobierno decidió, apelando al derecho de la defensa que le asiste, a ordenar la detención de personas que fueron utilizadas para promover hechos violentos, la desestabilización, el intento del golpe de Estado e incluso el magnicidio.
Pero además las detenciones de muchas de estas personas, que fueron captadas bajo engaño, se justifican, porque cometieron homicidios, alentaron el odio y la invasión para derrocar al presidente Maduro.
Es bueno aclarar, que si bien el jefe de Estado ha sido secuestrado por las tropas estadounidenses, junto a la primera dama, Cilia Flores, el gobierno revolucionario aún se mantiene firme e invariable.
Hasson habla también de la supresión completa de la voluntad popular. Aquí el experto internacionalista da pie para pensar que miente deliberadamente, porque aquí todo aquel que quiso ir a votar lo pudo hacer.
Simplemente se ha pretendido rechazar el veredicto que emitió el organismo rector (CNE) de convocar las elecciones en el país, una vez que ofreció el resultado final.
No hay que olvidar que la extrema derecha, desde un principio, no reconoció al Poder Electoral, ni tampoco al máximo tribunal de la República (TSJ), pero tampoco demostró que realmente había ganado los comicios.
Hoy, después de tanta diatriba, y a más de un año de haberse reelecto al presidente Maduro, el propio presidente Trump ha dicho que Edmundo González, a quien vendieron como el ganador de las pasadas elecciones presidenciales, no puede asumir el gobierno, porque considera que el pasado proceso electoral estuvo plagado de irregularidades.
Trump, sin embargo, pese a que no lo había dicho de manera formal, venia reconociendo que quien ganó realmente los pasados comicios electorales fue el presidente Nicolás Maduro, incluso, cuando lo llamó vía telefónica le dijo presidente, de allí que decidió entenderse con la presidenta (e) Delcy Rodríguez, después que ordenó secuestrar al jefe de Estado venezolano.
Hasson en su escrito reafirma también que "la soberanía no es un fin en sí misma. Nunca lo fue. Es un instrumento funcional, condicionado al cumplimiento mínimo de los deberes del Estado para con su población", señala.
También dice: "Cuando un régimen transforma a su pueblo en rehén empobrece deliberadamente a la sociedad, destruye instituciones, persigue opositores, defrauda elecciones y elimina cualquier posibilidad real de alternancia de poder, ese régimen pierde la legitimidad que da sentido a la soberanía que alega defender".
Estamos frente a más de lo mismo. Hasson es astuto vendiendo su narrativa mediática, plagada de subterfugios y de mentiras, que si bien eso puede ocurrir en otras naciones, sobre todo en aquellas de corte realmente dictatorial, en Venezuela no es así.
El experto en Derecho Internacional también destaca que el derecho a la vida, a la dignidad humana y a la autodeterminación de los pueblos no son "valores occidentales" opcionales ni retórica politica. Son normas centrales del orden jurídico internacional contemporáneo. Un gobierno que viola sistemáticamente estos derechos no puede exigir que el mundo cierre los ojos en nombre de una abstracción jurídica conveniente", dice.
Aquí vemos que el experto incita, promueve y convalida que la acción militar que adelantó EEUU en perjuicio de Venezuela está justificada. No respeta, precisamente, los preceptos en esta materia que promueve, por ejemplo, la ONU y otros tratados Internacionales.
Adiciona también que Venezuela no es un caso de " divergencia ideológica", sino una tragedia humanitaria.
Vemos entonces que Hasson poco a poco se hace más proclive al uso de la mentira, es decir, a la narrativa que emboba, marea y disuade, para hacer creer que en Venezuela se vive un holocausto, como el que ocurre realmente en Palestina, precisamente porque EEUU apoya y financia a Israel para que le dé continuidad al genocidio.
Habrá Hasson alguna vez escrito algo para repudiar esa acción criminal en contra del pueblo de Gaza?
De seguro que no, pues dudamos que tenga valor para hacerlo. Si de hecho se atreviera, no creemos que pueda seguir viviendo en EEUU y mucho menos impartiendo clases de Derecho Internacional.
Este personaje, que cree que en su verbo prevalece la verdad y la razón, agrega además, sin mencionar a Venezuela directamente, que millones de personas se han visto obligadas a dejar el país.
Hasson, desde luego, elude hablar con la verdad sobre esta situación, que alentaron, de manera estratégica, los propios EEUU y los opositores, que siempre buscaron el colapso del país, como ocurrió en Chile, cuando fue depuesto y asesinado hace décadas atrás el presidente Allende.
Este ilustre catedrático por igual no menciona para nada las sanciones criminales impuestas por EEUU a Venezuela, que son realmente la razón que impide que la nación pueda atender la demanda interna y el buen funcionamiento de los servicios públicos.
Sin cortapisas y de manera irresponsable, Hasson se atreve a decir también que los venezolanos que se quedaron conviven con la escasez, la represión y el miedo.
Escasez la hubo ciertamente por cierto tiempo, desde luego producto del plan fascista de la derecha, pero gracias al ingenio, a la astucia del gobierno bolivariano del presidente Maduro, el país ha logrado, poco a poco, abastecerse de alimentos, sin necesidad de apelar a la importación, como siempre lo hizo en la pasada República.
Represión y miedo??? Se miente una vez más. Si arrestar y encarcelar a todos aquellos que han infringido la Ley, es estar fuera del marco legal, para qué entonces promover gobiernos de orden, con una Constitución y con leyes propias, si se pretende romper con las normas que prevalecen en cualquier país democrático.
Hasson se atreve a decir además en su cuestionado escrito, que en Venezuela no hay elecciones libres ni prensa independiente.
También asegura que no hay un Poder Judicial autónomo, ni hay canales internos para que el pueblo se libere por su propia cuenta.
Por lo visto este especialista, que no es objetivo cuando habla de nuestro país, no ha tenido tiempo de ver cómo funciona internamente Venezuela, ni mucho menos EEUU, pese a que vive en esa nación desde hace una década.
Olvida ademas como Trump, tras perder las anteriores elecciones, tomó con sus 'guarimberos' el Capitolio y dirigió actos violentos, que daban pie para que fuese detenido. Pero además arresta y condena a todos aquellos ciudadanos estadounidenses, incluso ya mataron a una mujer, que se atreven a rechazar las políticas represivas de su gobierno.
Las personas de color siguen corriendo la misma suerte desde la colonia. Los maltratan, los humillan, los encarcelan e incluso los asesinan, sin que pase nada.
Con los inmigrantes, pese a que muchos entraron a ese país con el deseo de trabajar y contribuir con la economía de esa nación, los deporta y los trata como verdaderos delincuentes.
Trump además, anda por el mundo invadiendo pueblos, promoviendo guerras, sin que el Congreso lo autorice. Se burla del estamento legal. Pero Hansson, desde luego, no dice nada.
De seguidas nuestro ilustre especialista en Derecho Internacional complementa. "Defender que ese pueblo "resuelva solo" su situación es, en la práctica, defender la perpetuación del sufrimiento".
De nuevo, más de lo mismo. Pura retorica. Hasson, como todo un fascista, incita y alienta que EEUU, en su condición de ser una superpotencia, se cree con derecho a que continúe invadiendo pueblos vulnerables, como lo acaba de hacer con Venezuela, solo porque no comparte el modelo socialista que eligió su propio pueblo.
Se atreve a decir que la comunidad internacional existe precisamente para evitar que se cometan atrocidades detrás de las fronteras convenientemente cerradas, pero una vez más preguntamos, por qué no actúa, por ejemplo, para liberar a Palestina del asedio de Israel, que ha asesinado a más de 70 mil almas, incluyendo en su mayoría, mujeres y niños.
Hasson, busca borrar de la mente de los venezolanos el nacionalismo y el patriotismo, por ello pretende hacer creer que la mayoría de los connacionales celebran la vil invasión que dejó más de un centenar de muertos, e igual número de heridos, además de propiedades de la República totalmente destruidas.
Hasson, para confundir, dice que si en la Europa de los años 1940 las potencias no hubiesen decidido liberar los campos de concentración para respetar la soberanía alemana, hoy esa omisión sería recordada como complicidad.
Pero tampoco dice nada Hasson del campo de concentración que tiene EEUU en Guantánamo, en donde se violan los DDHH de manera despiadada.
Igual evade hablar del campo de concentracion que opera en El Salvador, a donde fueron enviados más de 120 venezolanos deportados del territorio estadounidense para purgar cárcel, sin juicio y sin haber cometido en ese país ningún delito.
Preguntamos, escribió Hasson algo al respecto, o le temblaron las piernas por pretender referirse a tan delicado tema.
"Invocar el derecho internacional para defender a dictadores es una perversión intelectual", dice tambien Hasson.
En respuesta, expresamos que nos mostramos totalmente de acuerdo con esta última narrativa, sobre todo cada vez que nos adentramos más y más en este mediocre escrito, hecho exclusivamente para incautos y tontos útiles, a fin de proteger al imperio invasor.
Hasson, no conforme con lo que dijo antes, agrega. Invocar el derecho internacional para defender a dictadores, es transformar un sistema creado para proteger a los seres humanos.
Por cierto, sabía Hasson que producto de las sanciones y las medidas coercitivas que EEUU le aplicó a Venezuela, murieron por falta de alimentos y medicinas más de 40 mil personas casi de manera inmediata.
Que hicieron entonces personajes como Hasson para tratar de evitar que esto ocurriera. Que escribió al respecto. Llamó acaso a una coalición de naciones que intentarán al menos ejercer presión ante EEUU para evitar este crimen. De seguro, que ni se enteró.
Hasson más adelante manifiesta que el derecho internacional no existe para blindar regímenes autoritarios. Existe para recordar que ningún gobierno, absolutamente ninguno, tiene el derecho de destruir a su propio pueblo en paz.
Esto último lo llamamos en Venezuela 'caradurismo'. Es precisamente lo que hace EEUU a su antojo con los países que le resultan incomodos, como es el caso de Venezuela. Por cierto, vemos casi a diario, que el gobierno de Trump no trata a sus ciudadanos precisamente con 'pétalos de rosa'. Por ejemplo, les coarta el derecho a la protesta. No duda ni un instante en ordenar que la fuerza pública salga a las calles a reprimir.
Hasson, sin prudencia ni recato, notamos que cae a lo largo del escrito en el descaro. Destaca que otro argumento recurrente intelectualmente perezoso es que la intervención no sería " humanitaria", sino movida por intereses económicos.
Admite que aunque ciertamente existan intereses estratégicos o económicos, y lo trata de justificar, dice lo siguiente : "como casi siempre han existido en cualquier acción relevante en política internacional, eso no invalida, ni de lejos, la legitimidad moral del resultado cuando esté atiende a una demanda real explícita del propio pueblo oprimido.
Reitera que esa es una realidad inequívoca, por ello los venezolanos, en su mayoría celebran y apoyan la intervención porque saben quién es el verdadero agresor.
Sin duda estamos ante una perversión en el mundo de la narrativa.
En lo personal no creemos que existan venezolanos, sobre todo las madres que perdieron sus hijos, que estén alegres o apoyen que la incursión militar de los gringos haya dejado más de cien muertos, e igual número de heridos, repetimos.
Una cosa es que estén inconformes con el gobierno, pero otra es decir semejante aberración. Si bien muchos connacionales quieren un cambio, solo un minúsculo grupo estaba de acuerdo con la invasion. Eso, desde luego, es traición a la Patria, y como tal es un delito que debería ser penalizado.
Más adelante este supuesto experto en DI, incurre en más de lo mismo. Pretenden culpar al gobierno bolivariano, aunque el lo califica de " régimen dictatorial", para engañar sobre todo a la comunidad internacional, haciendo ver que es el único responsable de la situación, que abrió las puertas a una invasión externa, la cual califica de necesaria, legítima y moralmente correcta, porque la alternativa concreta sería la continuidad de la opresion.
No hay duda que los argumentos de Hasson, además de absurdos, solo buscan justificar que EEUU sea realmente el 'policía del mundo', sin que nadie le haya dado ese derecho.
Olvida o trata de desestimar que fue el propio Trump quien reconoció últimamente que invadió a Venezuela con el claro interés de apoderarse de su petróleo, aunque intentó justificar la reprochable accion diciendo primeramente que deseaba enfrentar al narcotráfico.
Según la narrativa del Hasson, ni el propio Papá León XIV, ni muchas otras naciones del mundo, que han rechazado la invasión en contra de Venezuela, saben nada entonces del Derecho Internacional, lo que nos hace pensar que estamos frente a un absurdo.
Para cerrar esta nueva entrega, larga por cierto, agregamos lo siguiente sobre el Derecho Internacional, que es el tema que Hasson, deja entrever a través de su escrito, que 'domina' perfectamente.
Investigando un poco al respecto, nos encontramos que el Derecho Internacional es imperativo (Jus Cogens).
1. Se nos dice que no es secundario ni opcional; sus principios fundamentales, como la prohibición del uso de la fuerza, son normas de jus cogens que obligan a que sean acogidas por todos los Estados.
Igual vemos que la acción militar unilateral de Estados Unidos iniciada el 3 de enero de 2026, ha sido calificada por diversos juristas y organismos como una vulneración de estos principios esenciales.
2. Violación de la Carta de las Naciones Unidas..
La Carta de la ONU (un tratado vinculante para EEUU) prohíbe explícitamente en su Artículo 2(4) la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. Las únicas excepciones legales son:
Legítima defensa: No existen pruebas de un ataque armado previo por parte de Venezuela contra EEUU que justifique esta acción.
Mandato del Consejo de Seguridad: No hubo una resolución del Consejo que autorizara el uso de la fuerza en esta operación.
3. Ataque a la Soberanía y Autodeterminación...
Argumentar que el derecho internacional es secundario ignora el principio de no intervención en asuntos internos, consagrado internacionalmente. La ONU y gobiernos de la región han denunciado que los bombardeos y la captura del presidente venezolano en 2026 socavan la soberanía nacional y sientan un precedente peligroso donde el poder militar sustituye a la legalidad.
4. Calificación como "Crimen de Agresión"...
Expertos en derecho internacional han descrito la incursión de 2026 no como una acción justificada, sino como un "crimen de agresión" y un uso ilícito de la fuerza. Argumentar que la ley pasa a segundo plano es, en términos jurídicos, admitir la ejecución de un acto ilegal que genera responsabilidad internacional para el Estado atacante.
En resumen, desestimar el derecho internacional no es un argumento legal, sino una justificación política para el uso de la fuerza que contraviene el orden jurídico global diseñado precisamente para prevenir conflictos unilaterales.
Con este cierre no queda duda para pensar que la narrativa de Hasson es reprochable, inoportuna, pero además entreguista, que finalmente queda por el suelo, pese a que haya sido calificada de magistral.
Alentamos si, finalmente, las conversaciones de paz y entendimiento que está llevando a cabo la presidenta (e) Delcy Rodríguez, con el presidente Donald Trump, quien pareciera estar ahora inclinado a promover un clima de confianza que permita evitar que se repita de nuevo otra acción militar desagradable en contra de nuestro país, con las consecuencias graves y lastimosas que ello pudiera implicar.