En Defensa de los “Inmaduros”

Desde el Presidente Chávez hasta el más ínfimo de los adulantes de oficio les ha dado por culpar al pueblo por la derrota del SI el pasado 2 de diciembre. Erróneamente se asume que la derrota se debe a la “inmadurez” del pueblo. Algunos han llegado a afirmar que la “Falta de conciencia revolucionaria perjudicó el triunfo del Sí” (Fuente: http://www.aporrea.org/ideologia/n106069.html).  Para ser justos, William Izarra no dice claramente a quién le falta conciencia revolucionaria. Invito a todos esos analistas y detractores del pueblo a recordar el dicho bíblico que recomienda quitarse la viga de su propio ojo antes de señalar la paja en el ojo ajeno. Citemos la Biblia para ser más precisos. En Mateo 7:1-5, se dice: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. 3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” Son duras las palabras bíblicas. Recurro a ellas porque con frecuencia los socialistas que ocupan altos cargos en el Gobierno Bolivariano se apoyan en la religión católica para soportar sus puntos de vista sobre el socialismo y la Reforma Constitucional. Incluso llegaron al extremo de calificar a la reforma de cristiana. Antes de acusar al pueblo de inmaduro, de falto de conciencia revolucionaria deberían remover la viga de sus propios ojos. No nos desviemos del punto en cuestión, es decir, mi defensa de la “inmadurez”, de los “inmaduros”.

 

Como dice Frei Beto, en sus diez consejos para los militantes de izquierda, “Prefiera el riesgo de equivocarse con los pobres, a la pretensión de acertar sin ellos”. Esta idea la desarrolla en los términos siguientes: Convivir con los pobres no es fácil. Primero suele darse una tendencia a idealizarlos. Luego se descubre que entre ellos se dan los mismos vicios que en las demás capas sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna. Por eso es por lo que estamos a su lado. Por una cuestión de justicia.

 

Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.” (Fuente: http://www.nodo50.org/repiqueinternacional/tribuna/Diezconsejos.htm)

 

Cientos de miles de “inmaduros” e “inmaduras” estuvieron en los alrededores de Miraflores conteniendo la avanzada escuálida el 11 de abril de 2002, se mantuvieron frente al Palacio de Gobierno y bajaron de los cerros a pedir la restitución del Presidente Chávez en el Gobierno. Después de esos días se idealizaba al pueblo, se celebraba su heroísmo y se resaltaba su “madurez” política. Siguió el paro-sabotaje, el referéndum “revocatorio” y unas cuantas elecciones, en todos esos eventos el pueblo se resteó con el Gobierno Bolivariano, con su Comandante Chávez, y votó por los candidatos a quienes Chávez le levantó la mano. En todos esos eventos el pueblo salió alabado.

 

Gobernadores, alcaldes y diputados escogidos por el dedo de Chávez y votados por el pueblo, en su mayoría, no han respondido con eficacia y eficiencia para resolver los principales problemas que aquejan a nuestro pueblo, principalmente a los pobres. Igual puede decirse de muchos ministros. Por ejemplo, el transporte colectivo en el eje Guarenas-Guatire-Caracas es un caos, igual puede decirse de la vialidad y de la educación en esa zona. Ese pueblo inmaduro pensó que esos funcionarios serían los mismos considerados para ocupar los nuevos cargos que se crearían con la nueva geometría del poder. Lo cual no sería ninguna garantía para la solución de los verdaderos problemas que sufren los pobres, el pueblo. Hoy, esos cientos de miles de “inmaduros” e “inmaduras” están insatisfechos, se sienten burlados. Millones de “inmaduros” e “inmaduras” ven desfilar ante ellos a funcionarios satisfechos, bien alimentados y con vehículos último modelo, mientras están en una cola interminable para cobrar una beca o poder comprar un pollo. El pueblo no es inmaduro, el pueblo está arrecho.

 

Esa arrechera la manifestaron quedándose en su casa. El pueblo es muy paciente, mostró un alto grado de "madurez". En lugar de saquear, soporta austeramente, por ahora, la escasez de productos de primera necesidad impuesta por las grandes corporaciones de los alimentos. En lugar de salir a votar por el NO, guardó silencio por ahora. Los pobres, el pueblo, tienen los mismos vicios que las otras clases sociales, también quiere vivir bien y cobrar quince y último. Algunos líderes del chavismo ahora es que se dieron cuenta de ello y lo llaman inmaduro. La rebelión pacífica, la revolución de cuarta generación no es síntoma de falta de conciencia política, todo lo contrario. Una parte del pueblo guardó silencio el 2 de diciembre, el que tenga ojos que vea. Otra parte del pueblo se manifestó votando por el SI el 2 de diciembre, el que tenga oídos que oiga.

 

Concluyo diciendo que no es el pueblo el que necesita formación política, como sugiere Izarra, por el contrario, como dijo el viejo Marx, es “el Estado el que necesita recibir del pueblo una educación muy severa” (Fuente: Crítica al programa de Gotha, p. 31).  Yo me pongo del lado del pueblo, yo definedo a los "inmaduros".

 

julio_mosquera@hotmail.com


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Julio Mosquera


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