La forma del secuestro del presidente sirvió de distracción y de terapia de Shock, para dejar a los venezolanos perplejos e imposibilitados de pensar bien, fijando solo su atención en la liberación de Maduro y Cilia. La postura política del gobierno se muestra de forma deliberada, ambigua, o indefinida. Sin embargo, se ve claro el "paquetazo" que se negoció en secreto con Trump.
Los 7 "códigos" que sustituirán nuestras principales leyes orgánicas (habrá que prestarle mucha atención al "Código de Comercio Productivo ajustado a la nueva dinámica económica"); la venta del petróleo de forma exclusiva a EEUU a través de Chevrón; coloniaje, un gobierno pírrico tutelado por el gobierno de Trump (o EEUU); comercio exclusivo con EEUU; eliminación de las armas rusas; pronto abrirán la embajada con nuevo personal, lo que supone personal militar y apertura de asesores y oficinas; posibles instalación de bases militares; cero elecciones en treinta días.
El equipo de gobierno madurista ya se alinea de forma homogénea con este paquete, incluyendo a Diosdado Cabello y la "oposición democrática". No se sabe nada de qué será de los convenios y acuerdos de cooperación firmados con China, Rusia e India. El gobierno de Maduro quedó atrapado en medio de una guerra intercapitalista, comercial y energética. No se sabe nada de qué será de nuestra Constitución, que sigue obligando por encima de cualquier código.
(Hay que señalar el desprecio explícito del gobierno de Trump por los venezolanos, por su gobierno y por su pueblo; el grado de la humillación, y el precio material y moral que pagamos por la paz que solo gozan los más ricos y el alto gobierno)
Todo cambia para que nada cambie, solo la tranquilidad personal del gobierno sancionado, al costo de la vida de cien personas, cándidas e inocentes de la traición.