Nadie pierde, todos ganan

Lo que estaba en juego ayer no era la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Para muchos se trataba de algo incluso más importante que la jefatura del Estado, pues la reforma constitucional representa cambios drásticos en las funciones de varias instituciones republicanas.

Sin negar la trascendencia de dicha reforma, lo cierto es que nadie puede sentirse derrotado por el triunfo de cualquiera de las opciones.

En el caso más probable de una mayoría a favor del Sí, el presidente Hugo Chávez tendrá que asumir el reto de ejecutar una serie de cambios fundamentales en tan sólo cinco años de gobierno. De no materializarse los beneficios anunciados, se arriesga a confrontar a un electorado que podría sentirse engañado ante las promesas incumplidas.

En el dudoso caso de imponerse el No, igualmente habría que asumir una conducta ejemplar, para que ningún opositor fanatizado caiga en la tentación de adoptar procedimientos golpistas, desconociendo la vigencia de los Poderes Públicos.

Los unos y los otros, los del Sí y los del No, deberán acoplarse al dictamen de la mayoría y, si en realidad aman a esta patria suya y nuestra, hacer lo posible para que los resultados finales redunden en beneficio de toda la población.

Quienes crean que haciendo el papel de peso muerto, emprendiendo operaciones morrocoy y otras modalidades de saboteo a las acciones gubernamentales lograrán el desprestigio del rival, van a hundirse junto a sus adversarios y quizás mucho más que los propios gobernantes, pues el pueblo es intuitivo y sabio.

A estas alturas ratifico mi oposición a ciertos artículos de la reforma, oposición que no implica deslealtad alguna a la revolución y, por el contrario, evidencia mi deseo de evitar que el Gobierno se enrede en la instrumentación de misiones imposibles.

Prefiero un progreso lento, sin prisas pero sin pausas, que una arrancada sin frenos que nos conduzca a un barranco.

Salga sapo o salga rana, la revolución no se acabará mañana. El proceso que está en marcha no es un fenómeno estacional ni se extinguirá aun si por alguna circunstancia tomara un rumbo equivocado.

Habría que rectificar para seguir en la brega.


augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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