Ecosistemas en Venezuela

Todos los seres vivos tienen una manera de vivir que depende de su estructura, fisiología y también del tipo de ambiente en el que viven, de manera que los factores físicos y biológicos se combinan para formar una gran variedad de ambientes en distintas partes de la biosfera. Así, la vida de un ser vivo está estrechamente ajustada a las condiciones físicas de su ambiente y también a las bióticas, es decir a la vida de sus semejantes y de todas las otras clases de organismos que integran la comunidad en la cual forman parte.
En Venezuela existen diferentes tipos de ecosistemas como son: las Sabanas, bosques, páramos, estos son solo algunos de los ecosistemas o ambientes naturales que podemos encontrar en nuestro país. Las sabanas llaneras, por ejemplo, conforman uno de los paisajes de mayor impacto visual en el Llano venezolano. En ellas divisando hasta el horizonte, podemos ver las nubes conformando la tormenta e invadiendo el cielo y humedeciendo los suelos que las alimenta; podemos ver el humo de las quemas tornando gris el perfil del pasto seco; podemos ver las garzas en vuelo y las corocoras, surcando sobre nuestras cabezas, un espectáculo hermoso de rojo carmesí.

En los páramos venezolanos. Allí, la temperatura, la humedad, la insolación, la precipitación y el viento, producen un clima extremo impredecible. Vivir en el Páramo, es vivir cerca del cielo, es poder atravesar las nubes, congelarse o quemarse cada veinticuatro horas debido a las temperaturas bajas y a la insolación. Es otear ensimismado el paisaje y pasar el frío tomando chocolate caliente o un "calentaíto" mientras el atardecer se refleja sobre la laguna. Aunado a ello, es necesario considerar que Venezuela ha desarrollado desde mediados de los años 30 un gran esfuerzo político-institucional para garantizar la protección legal de los principales y más representativos ecosistemas presentes en su territorio.

En este sentido, la figura de Parque Nacional (PN) ha sido por excelencia el instrumento político-administrativo y técnico-jurídico que ha servido para proteger los más importantes ecosistemas presentes en el territorio venezolano; sin embargo, a la luz de la evolución de las ciencia ecológica y su introducción en el campo de las ciencias sociales e ingenieriles, la percepción del valor de los ecosistemas y su necesidad de protección se ha ido modificando en el tiempo. Los páramos fueron declarados bajo protección legal para garantizar que las nacientes de importantes cuerpos de agua, cuencas hidrográficas y bellezas escénicas naturales sean protegidas.

Es por ello, que la trama de la vida, donde el ser humano ha jugado un papel preponderante, ha venido interrumpiendo sus interacciones a medida que esto ha ido imponiendo su tecnología, además, el aumento de la población ha ido aumentando la ruptura de la trama de la vida en la naturaleza. Estas circunstancias han hecho que el ser humano se encuentre en una carrera contra el tiempo y así, si no aprende a aceptar el hecho de que siempre será una parte de la naturaleza y comienza a manejarla con más cuidado, verá seriamente afectada la calidad de su vida y su supervivencia como especie.
El ámbito social se encuentra afectado por el diario quehacer y el ser humano ha perdido el sentido de lo racional y se lanza al saqueo de las riquezas naturales y progresivamente ha ido liquidando las posibilidades de producción y uso, encareciéndolas. El ser humano ha venido actuando con un afán de adecuar la naturaleza a sus deseos; dentro de parámetros que han afectado las prácticas económicas que a su vez afectan el sistema social. Las victorias, si es que se pueden llamar así, del hombre sobre la naturaleza, deben medirse con mucha objetividad pues cada una de esas “victorias” puede provocar consecuencias imprevistas, que con frecuencia anulan el valor de las primeras.

Esta actitud depredadora es producto de valores sociales impuestos por siglos, donde el afán de “dominar” juega un papel preponderante, y por supuesto, el pretender dominar a la naturaleza ha sido uno de los principales objetivos del ser humano, provocando, a pesar del conocimiento científico-tecnológico, daños irreversibles a los ecosistemas.

En este sentido, existen Leyes que amparan los ecosistemas de importancia estratégica en Venezuela. Tal es el caso de la Ley Orgánica del Ambiente (2006), en su artículo 46: La Autoridad Nacional Ambiental declarará como ecosistema de importancia estratégica, a determinados espacios del territorio nacional en las cuales existan comunidades de plantas y animales que por sus componentes representan gran relevancia desde el punto de vista de seguridad agroalimentaria; para la salud humana y demás seres vivos; para el desarrollo médico y farmacológico; de conservación de especies; de investigación científica y aplicada; de utilización sostenible de los componentes de la diversidad biológica; de prevención de riesgos; de seguridad de la Nación y de otra naturaleza de interés al bienestar colectivo.

Desde la perspectiva anterior, argumentamos que se evidencia la importancia que le da el Estado a los ecosistemas venezolanos, destacando que son garantes de la seguridad agroalimentaria del país, con ello le brinda bienestar a los diferentes colectivos que hacen vida activa en las comunidades.

nelsoncastillo05@gmail.com


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