Como lo veo lo escribo N° 196

Ante la situación, mucha gente responde ¡qué le vamos hacer!

Son preocupantes las demostraciones que está dando nuestro pueblo. Ni la planta insolente del extranjero violando el Esequibo, ni el descaro del yanqui al considerarnos peyorativamente una amenaza, ha sido rechazada mayoritariamente y con contundencia. Será que en verdad quedamos pocos venezolanos y son muchos los extranjeros sumados a los malagradecidos, que no guardan realmente amor por Venezuela. Que la decencia se ha perdido y estamos llenos de ambiciosos, viciosos y egoístas; que se aprovechan del miedo y la ignorancia de muchos que no sienten ni conocen sus deberes y derechos. Por ejemplo: la mayoría cree que todo es culpa del Presidente, cuando hay un Poder Moral para ponerle coto a todos los actos indignos contra la Patria.

El Poder Moral, llamado poder ciudadano y propuesto por Bolívar en el Congreso de Angostura, fue rescatado por el Comandante Chávez, e incluido en la Constitución por el pueblo bolivariano. Quedando conformado por la suma de: la Defensoría del Pueblo; la Contraloría General de la Republica y la Fiscalía General de la Republica. ¿Cuál debe ser su proceder?

La Defensoría del Pueblo: está en la obligación de levantar si voz contra cualquier atropello del ciudadano y actuar directamente en su defensa. Sus atribuciones están establecidas en el artículo 281 de la Constitución.

La Contraloría General de la República: tiene la obligación de controlar, vigilar y fiscalizar todos los bienes de la República. Con la facultad de inhabilitar a los funcionarios incursos en actos dolosos contra la nación. Sus atribuciones están establecidas en el artículo 289 de la Constitución.

La Fiscalía General de la Republica está en la obligación de formular las acusaciones civiles y penales contra los que atentan contra la Patria y su Pueblo. Sus atribuciones están establecidas en el artículo 285 de la Constitución.

Lo más doloroso es, que ante la grave, desconsiderada e inmerecida situación que estamos viviendo; nos conformemos con decir: - que se le va hacer - que le vamos hacer - mientras otros agregan –esto se jodio; y como se los digo a ellos se los digo a ustedes - a los verdaderos intelectuales y conductores del pueblo a quien siempre me refiero, que para salir de esto, debemos renovar todos los poderes que por ineficiencia u omisión han fracasado en la misión encomendada por la mayoría de los ciudadanos venezolanos, el de administrar con pulcritud, los bienes de la Patria y su Pueblo. No podemos dejar que los logros se pierdan. Por nosotros, nuestros hijos y nietos, debemos elegir con responsabilidad y conciencia a los nuevos legisladores y apoyar sobre todo a los que surjan de las comunidades, de su ambiente y entorno.

Hay quienes dicen que las votaciones son estrategias de la burguesía - es posible que sí, pero debemos recordar que las otras alternativas serían la anarquía o la dictadura, y esas están probadas que no resuelven el problema, y he aquí donde surge la pregunta ¿qué hacer? que busca de darle respuesta al ¡que se va hacer! producto del conformismo, el miedo y la ignorancia del proceder. En la palestra esta la solución, partiendo del legado expuesto por Simón Bolívar en el discurso de Angostura.

Antes de comenzar mi interpretación, le recomiendo a los intelectuales, utilizar el ideario del Libertador para concretar el modelo socialista que soñamos muchos, y que reimpulsó el Comandante Chávez. Una de las principales orientaciones que formuló en su discurso, fue la conveniencia de que las instituciones que surgieran en América a raíz de la Independencia, debían responder a las necesidades y posibilidades de estas sociedades, sin copiar modelos de tierras extrañas. Así, que aquellos que se la pasan promoviendo conductas y acciones copiadas de otras naciones, deben saber que están irrespetando el legado de Bolívar, y por lo tanto, confundidos o no, deberían reconocerse como anti-bolivarianos, si continúan obviando este mandato. El deber de todo venezolano es interpretar las recomendaciones de quien lo da todo por la Patria y su Pueblo.

"Señor, ¡dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado la Soberanía Nacional para que ejerza su voluntad absoluta! Yo, pues, me cuento entre los seres más favorecidos de la Divina Providencia, ya que he tenido el honor de reunir a los representantes del pueblo de Venezuela en este augusto Congreso, fuente de la autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del destino de la Nación."

 

Ya desde el principio les da el carácter formal a los diputados como representantes del pueblo ante los demás poderes de la nación. Sigamos:

"Multitud de beneméritos hijos tiene la patria, capaces de dirigirla, talentos, virtudes, experiencia y cuanto se requiere para mandar a hombres libres, son el patrimonio de muchos de los que aquí representan el pueblo; y fuera de este soberano cuerpo se encuentran ciudadanos que en todas épocas han demostrado valor para arrostrar los peligros, prudencia para evitarlos y el arte, en fin, de gobernarse y de gobernar a otros…"

He aquí como en su legado nos dice, que hay suficientes venezolanos con la capacidad necesaria para sustituir a los incapaces, corruptos e ineficientes que se colean en la administración del Estado.

"…Por otra parte, siendo vuestras funciones la creación de un cuerpo político y aun se podría decir la creación de una sociedad entera, rodeada de todos los inconvenientes que presenta una situación, la más singular y difícil, quizá el grito de un ciudadano pueda advertir la presencia de un peligro encubierto de desconocido."

 

Para que este congreso nacional se llene de diputados amantes de la patria demos nuestro grito y opinemos sin miedo sobre la inmerecida e inexplicable situación que estamos viviendo en este momento. Echemos nuestra palabra como manda el Comandante Ali, y escuchemos a los entendidos, que ofrecen su vida por la patria y se la pasan dando propuestas y soluciones para enrumbar a Venezuela y su gente hacia el camino trazado por Bolívar, en Angostura.

"Uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder, ni virtud. Discípulos de tan perniciosos maestros, las lecciones que hemos recibido y los ejemplos que hemos estudiado, son los más destructores. Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición."

 

Cuántos de estos glamorosos intelectuales que se promulgaron por la anulación del decreto de Obama, y los que vociferan la defensa de la soberanía, han dicho algo sobre la plataforma yanqui en el Esequibo, de la extracción del oro y las concesiones a los chinos para explotar el carbón un daño enorme para el ecosistema y la salud del pueblo; sobre la corrupción y la desaparición del compatriota Alcedo Mora. Creo que de seguir sin darle luces al pueblo, continuaremos sin adquirir saber, poder y mucho menos virtud. El tocayo puso por allí que un arma contra el imperialismo era "la sustancial reducción de la pobreza". Pero la redujo a lo económico y se le olvido que más importante es "la sustancial reducción de la pobreza del espíritu patrio".

"Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud; que el imperio de las leyes es más poderoso que el de los tiranos, porque son más inflexibles, y todo debe someterse a su benéfico rigor; que las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes que el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad."

 

Será que eso es lo que buscan los traidores de la patria, que siga el pueblo pervertido por los vicios; casinos loterías y el licor que alegra. Siempre esperanzado en mejorar su situación por un golpe de suerte o una palanca oficial y no por un esfuerzo de superación constante.

"Así, legisladores, vuestra empresa es tanto más ímproba cuanto que tenéis que constituir a hombres pervertidos por las ilusiones del error y por incentivos nocivos. La libertad, dice Rousseau, es un alimento suculento pero de difícil digestión. Nuestros débiles conciudadanos tendrán que enrobustecer su espíritu mucho antes que logren digerir el saludable nutritivo de la libertad."

 

El amor, el respeto y la humildad; atributos que todos los venezolanos llevamos en la sangre, envidia de las naciones (de los que la manejan), seres que perdieron su humanidad para convertirse en destructores del planeta y sus habitantes; son pocos pero su malsana codicia, lo lleva a cometer las más aberrantes acciones contra quien ponga en peligro sus antojos, sean de su mismo grupo o inocentes de su malicia. Logran con sus intrigas, desbaratar toda unión de progreso; promueven la ignorancia a través de sus mensajes mediáticos, arrastrando al inocente por caminos tortuosos y llenos de vicios, todos sustentados por la mal entendida modernidad. Lo que se consideraba un desvió, enfermedad o excepción, hoy se busca que sea aceptado como normal.

Y finaliza con el siguiente dictamen, que no se alcanza todavía:

"Dignaos, Legisladores, acoger con indulgencia la profesión de mi conciencia política, los últimos votos de mi corazón y los ruegos fervorosos que a nombre del pueblo me atrevo a dirigiros. Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad".

Y yo concluyo con un llamado a los dolientes de la patria, luchemos por ella, desterremos el conformismo y derrotemos la ignorancia; podemos lograrlo, sí podemos hacer algo por recuperarla, al que le diga - qué le vamos hacer - respóndale: tenemos el tiempo de buscar, proponer y votar por los líderes comunitarios para el cargo de diputados, por aquellos que muestren en sus currículos la lucha social que han ejercido durante su vida, que devele su talento y su capacidad para defender y entender, que lo primero es preparar a sus hijos legítimos para que ocupen los espacios que les corresponde, en el que ningún extranjero podrá ponerle más cariño y empeño. Consultémosles si es necesario pero la acción y la ejecución tienen que ser realizadas por los venezolanos.

"Señor, empezad vuestras funciones: yo he terminado las mías".



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Luis Díaz


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