Reflexiones Olímpicas

Cuando estaba en la primaria, en los años de la Cuarta, no me preocupaba
mucho el asunto del deporte. Como a la inmensa mayoría que me lee, al
llegar al liceo, me encontré con un sistema basado en el hecho de que para
ser considerado excelente estudiante, tenía que ser alumno 20 puntos en
todo...incluso en el deporte. El objetivo no era que yo aprendiera, sino
que llegara a figurar en el llamado "Cuadro de Honor", abominable práctica
de la competitividad mal entendida que pregona el Capitalismo Salvaje.
Quien inventó semejante taradez (y espero que no haya sido el Maestro Don
Luis Beltrán Prieto) pensaba más en la Antigua Grecia que en el mundo
actual, donde la tentación por no hacer deportes y "criar carnes" como el
ganado es cada vez mayor. En la Antigua Grecia, una persona era apreciada
por su buen físico, por ser buen deportista y por practicar alguna
disciplina intelectual. En nuestro medio y nuestra época, ¿tiene sentido
pensar así, habiendo aún analfabetismo, además de obesidad y desnutrición,
a partes desiguales?.

Por eso, motivado por un artículo del montañista aficionado Marcelo
Colussi, hago mi reflexión, puesto que ya no me interesa sentarme ante el
televisor, viendo unos Juegos Olímpicos, a no ser que el prestigio de
nuestro país esté en juego. No terminaba de explicar en términos
racionales mi aversión, hasta que leí el excelente artículo de Colussi y
considero que su punto de vista es acorde a esa actitud. No lo digo porque
yo mismo no haya sido atleta, ni siquiera  brillante, de competencia, ni
héroe deportivo, aberración inventada por los comentaristas deportivos
nuestros, tan dados a la deformación del lenguaje y a las hipérboles
absurdas. Es porque los Juegos Olímpicos de hoy día están contaminados por
ese espíritu capitalista de pisarle los talones a los contendores no
importa de que se valga quien compita. Eso es lo de menos: ¿hay que hacer
caso de las ingenuidades de alguien como el Barón Pierre de Coubertain?.

Es por eso que, pese a las amenazas del bueno del Sr. Juan Antonio
Samaranch, todavía hay atletas que llegan a la competencia con unas
cuantas notas de estimulantes encima, como en el caso de la ciclista
española María Isabel Moreno, que ahora no sabe como ahogar la vergüenza
de haber sido descubierta haciendo trampa. Es por eso, que hay árbitros y
jueces que, por los favoritismos o por el tentador color del dinero, le
hacen la vida imposible a atletas que, según sus torcidos criterios, no
tienen oportunidad alguna. Algo de esto, ya lo comenta a viva voz la
selección masculina nuestra de volibol que compite en estos Juegos
Olímpicos. El atleta que mejor se desempeña, puede ser al mismo tiempo
quien venda mejor. El atleta termina pareciéndose a las personas que
denominan "hombres-anuncio". ¿O es que no sabemos las fortunas que
invierten NIKE, PUMA, ADIDAS, SPALDING y un largo etcétera buscando nuevos
y mejores modelos publicitarios?. Una contradicción salta a la vista en
este punto: las cadenas de comida rápida, cuestionadas una y mil veces por
impulsar hábitos de comer para nada saludables, son patrocinantes de
equipos enteros.

Mención aparte merece la actitud que se nota en ciertos deportistas que no
pueden soportar la idea de perder. En los países de la orbe soviética, el
ganar una competencia casi que era cuestión de vida o muerte. Han quedado
resabios de ello en algunas atletas chinas que lloran y se deprimen por no
poder llegar a lo más alto. Desconocen la filosofía de la madre del
cantautor colombiano Juanes: la vida es un ratico. Si es tan breve la
vida, ¿vale la pena preocuparse por algo tan transitorio como un registro
olímpico?. Hay pues la misma falla moral de siempre: no saber ganar y no
saber perder. Por eso no vale la pena sufrir por amor, dice el bolero.

Por eso, ya no me molesto en creer la vieja e ingenua historia de la
hermandad deportiva y del espíritu de competencia. Llegó hace rato el
momento de sepultar al ingenuo del Barón de Coubertain entre montañas de
dinero y la falta de compromiso de algunos gobiernos de masificar el
deporte, que es la real idea del socialismo auténtico, y no hacerlo mero
espectáculo más parecido a las carreras de caballos que a competencias
entre humanos.

¿Continuará?

Ramón Jaramillo
Maracay, Venezuela.
http://buenomalo.blogspot.com 

araguane@sdf-eu.org



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Ramón Jaramillo

Ingeniero Electrónico, creyente en el Socialismo y el Software Libre. Mis temas: Historia, Política, Matemáticas, Física y Música. buenomalo.blogspot.com/

 ramjar@cantv.net      @ramoningeniero

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