Venezuela: Del fraude electoral a la tración y el protectorado

De manera tendenciosa, muchos han vendido la noción de que en Venezuela ha existido y existe una polarización política, cuando es totalmente falso desde hace harto tiempo, exactamente después del 2015, cuando la mayoría nacional cayó en desencanto respecto de Nicolás Maduro y sus cómplices autodenominados Estado Mayor Cívico Militar-Policial (EMCM), quienes exhiben sus fortunas robadas, desmontaron la Constitución y las leyes, además de pactar con los sectores más corruptos de la vida económica y política, nacional e internacional.

En julio del 2024, Nicolás Maduro y sus cómplices cometieron un mega fraude electoral en el que él salió derrotado, gracias a los votos de los otrora chavistas y opositores, dando como ganador y presidente electo a Edmundo González Urrutia (EGU), quien pactó su salida a España, sin pena, ni gloria, hasta el momento.

En esa gesta democrática, el hasta ese entonces, desconocido y jubilado funcionario diplomático, EGU resultó ser el candidato que más concitaba los votos, designado por María Corina Machado, quien para ese entonces, estaba inhabilitada para ser candidata, por cuanto Nicolás Maduro y sus cómplices preferían mantenerla como opositora a su medida, mas no como candidata que arrasara electoralmente.

Nicolás Maduro se autoproclamó ganador, desconoció los resultados reales con el aval del órgano electoral que él designó y, a renglón seguido, reprimió toda oposición y protestas, encarceló, asesinó e impuso un Estado de sitio en Venezuela, hasta la presente fecha, mientras que, cada día, su dictadura se estaba agotando.

Sucedió que frente a la ignominia contra los venezolanos, muchos gobiernos y organismos internacionales jugaron a posiciones ambiguas, al sí pero no, a elaborar muchos comunicados y expresar preocupaciones, para no hacer nada por las senda democrática, excepto hacer negocios bajo mesa con el petróleo, oro, hierro, coltán, madera y toda materia prima extraíble de Venezuela, además de poner sus países e instituciones como asientos de los capitales robados por Nicolás Maduro y su banda, en bancos, propiedades y cuanta lavandería de dinero fuese posible.

Mientras el festín de los corruptos y oportunistas ocurría, Donald Trump, presidente de EEUU, tramaba, anunciaba y anticipaba acciones que concretó, con la mirada y el interés puesto, no solo en el petróleo, sino en el resto de sus recursos, amén de la posición geoestratégica de Venezuela, lo que le permita a EEUU cerrar el paso a la influencia y consolidación de cualquier tentación de Mancomunidad Hispanoamericana y cerco definitivo a de influencia de la Unión Europea. Lo de la influencia china y rusa, no son más que blufeos para cándidos.

Todo lo anterior se concretó en una intervención bélica quirúrgica de los Delta Force estadounidenses, sustentada en: la traición a Maduro de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, en nombre del resto de inefables del EMCM y la excusa real de que ellos están involucrados en el tráfico de drogas, al poner a Venezuela como puente y centro de acopio y distribución de la droga que va a EEUU y Europa.

Con la captura y circo en torno a Nicolás Maduro y su corrupta esposa, vinieron dos acciones importantes: 1. Donald Trump reveló al mundo y, en especial, a los venezolanos, quiénes fueron los traidores, encabezados por Delcy Rodríguez, con la expresa intención de agudizar el odio hacia esta banda delincuencial y ponerlos a merced suya; 2. Donald Trump anunció su plan general de dominio y gobierno de Venezuela como su Protectorado, basado en la amenaza real contra Delcy Rodríguez y su EMCM, a quienes ordenó un conjunto de acciones y trabajo sucio, antes de que el equipo estadounidense tome el control físico de todas las instituciones y espacios venezolanos, en un lapso perentorio, con la amenaza o excusa de un segundo ataque, dirigido más a los conjurados contra Nicolás Maduro, que la certeza real de una invasión militar bélica en todo el territorio nacional.

Por tanto, la Regente (I) y su EMCM no han tenido más que obedecer las órdenes de Donald Trump y buscar comprar apoyos para salvar sus pellejos, huyendo a algún paraíso, con lo robado en años.

Pareciera que el único camino -aunque difícil- democrático y viable, es la restitución de la vía democrática con el reconocimiento de Edmundo González como legítimo presidente electo por los venezolanos y organizar una transición total junto con EEUU, LA UE y la Organización de las Naciones Unidas, de manera efectiva y con los Cascos Azules en suelo venezolano.

Vale considerar que un país en el que no hay un venezolano que no tenga un abuelo/a y bisaluela/o español nacido en la península ibérica, en más de un 80%, el momento es preciso para hacer efectivo el sentido de Hispanidad.

 



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Luis Alexander Pino Araque


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