*.... El estado reconocerá el trabajo del hogar como actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social...*

Recocer el trabajo del hogar como una actividad económica que produce riqueza y crea valor agregado (plusvalía), sin duda constituye un acto sublime dirigido a una de las labores más subestimadas de la historia. Las labores del hogar van desde las materiales, espirituales, hasta las intelectuales... Podríamos decir que es una empresa donde se forjan los ciudadanos y ciudadanas del futuro. En lo material, nos encontramos con los oficios de limpieza, preparación de los alimentos, lavado de la ropa, mantenimiento del orden, administración económica, y hasta el cuidado de pacientes enfermos.

Estás labores van combinadas con labores de disciplina como la de inculcar a los miembros del hogar reglas y normas de convivencia, valores como la responsabilidad, el respeto, la bondad, la solidaridad, la compasión, pasando también por lo espiritual -los que tienen creencias religiosas- quienes tienen la labor de enseñar el amor y respeto a los preceptos de la religión en la que participan; en lo intelectual, inculcar y estimular el aprendizaje y amor por el conocimiento.

Nos encontramos pues, con que la tarea de quedarse en casa y administrar el hogar es indudablemente una responsabilidad Multidisciplinaria, y por obvio, merecedora de importantes reconocimientos.

El Estado y más allá la sociedad toda, debe darle al trabajo del hogar el rango de actividad laboral tal y como lo establece la Constitución y actuar en consecuencia, asignando una cantidad determinada de salarios como contraprestación y beneficios sociales que dignifique esta labor, porque como hemos dicho ya, el trabajo del hogar no solo da utilidad y beneficios al Estado sino a toda la sociedad en su conjunto.

Visto así, muchos se preguntarán en que consiste, de manera integral, la plusvalía producida por este trabajo, pensando limitadamente en el concepto de plusvalía o sea valor agregado desde lo económico-monetario-mercantilista.

En mi criterio, me es necesario concluir, que entonces, la ganancia para quien se benéfica (Estado-Sociedad), debe incluir además, una Plusvalía de tipo Social, es decir, que una vez celebrado el "contrato" o constituirse la relación jurídica obligacional, entre las partes (El beneficiario del trabajo y quien recibe la remuneración); debe constituirse un deber intrínseco en garantizar la formación del hombre/Nuevo, inculcando valores sociales, impulsando la educación de los hijos e hijas, evitar la deserción escolar, promover actividades complementarias, inculcar el respeto de género, contribuir a la erradicación del machismo y todo lo que contribuya a forjar individuos de primera categoría ciudadanos y ciudadanas de altura para una nueva sociedad, sin olvidarse su responsabilidad con la identidad nacional como su historia, costumbres y, en general, sentido de patria. Dicho de esta manera, estaríamos en presencia de una de las inversiones más trascendentes que pudiera realizar el Estado y la sociedad, ya que sería la materialización de la construcción del hombre/mujer nuevo de la que tanto se ha anhelado.

Deberá celebrarse pues dicho "contrato", para garantizar que otorgar una remuneración a la labor del cuido del hogar no se convierta en un bono más del carnet de la patria, sino que se dignifique dicha labor a través de un compromiso legal entre ambas partes. La herramienta ideal para ejecutar ese contrato podría ser la Plataforma Patria, así como también se podría promover un cuerpo de inspectores comunales para la supervisión, control, y seguimiento de la labor contratada.

El Estado se compromete a pagar una remuneración acorde con las labores realizadas y el jefe o jefa de hogar se compromete a cumplir con la buena administración y cuido del hogar y, lo más importante, garantizar que los miembros, hijos, nietos, sobrinos etc., de ese hogar sean buenos ciudadanos y ciudadanas.

Es muy posible que en un futuro veamos una disminución contundente de los niveles de delincuencia juvenil, disminución de deserción escolar, veamos importantes índices de profesionalización, disminución de diferentes tipos de violencia, erradicación del machismo, y una sociedad sana y armónica. Un hogar bien administrado se traduce en una mejor sociedad.



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Blanca Centeno


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