(VIDEO) Indios Coromotanos dieron inicio en el Tuy a la Cuaresma

73 collares lleva el cacique mayor, que además dirigió la peregrinación.

73 collares lleva el cacique mayor, que además dirigió la peregrinación.

El estruendo del caracol y el sonar de los cuernos despertaron el alba en los Valles del Tuy, estado Miranda, este primer domingo de Cuaresma. Entre plumas multicolores, pieles pintadas y el galope de caballos, Ocumare del Tuy se convirtió en un templo viviente donde la herencia indígena y la fe mariana se funden en un solo grito de devoción en el 85° aniversario de la Peregrinación de la Escolta de los Indios Coromotanos.

Esta manifestación cristiana, histórica y cultural, que atrae a centenares de turistas, es la segunda más importante de Miranda, después de los Diablos Danzantes de Yare. Es única en el mundo, por ello reúne a cientos de promeseros que, con la piel pintada y plumajes multicolores, escoltan la imagen de la Patrona de Venezuela.

Los hombres visten pantalones largos de tela de yute y las mujeres faldas; todos identificados con cintas tricolores en la frente y con los rostros pintados ancestralmente. La festividad surgió el 11 de marzo de 1941, un primer domingo de Cuaresma, y fue iniciativa de monseñor Rafael Pérez de León. Tras una solicitud al Vaticano, la parroquia eclesiástica San Diego de Alcalá obtuvo un permiso especial para ser el único templo en el mundo que celebra una fiesta religiosa con las puertas abiertas durante el tiempo de Cuaresma.

Lo que comenzó con 300 personas lideradas por el adolescente Jesús Tereso Sánchez Rasqhin, hoy es Patrimonio Nacional según el Decreto 0212 del año 2005, firmado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Desde el año 1991, la manifestación es Patrimonio Cultural del municipio Tomás Lander, según decreto N° 24; desde el 15 de julio de 2004 es Patrimonio Cultural del estado Miranda, nombrado por el Consejo Legislativo Regional.

Este año la ceremonia contó con la invitada especial María de Fleury, presidenta del Apostolado Mundial de la Virgen de Coromoto, lo que eleva el carácter espiritual del evento.

73 collares y un penacho. En el corazón de la peregrinación de la escolta de los indios coromotanos resalta una figura imponente: Bernardo González. A sus 72 años, el cacique mayor se prepara para dirigir por décimo tercer año consecutivo la escolta coromotana.

González es un hombre de fe inquebrantable. Su devoción comenzó apenas al año de nacido; este primer domingo de Cuaresma su cuello exhibirá 73 collares que simbolizan cada año de vida y promesa cumplida.

Como líder de la indiada, es el encargado de guiar el recorrido a caballo, manteniendo viva una herencia que data de 1941. El elemento más distintivo de su investidura es el penacho.

Según los estatutos de la Asociación Civil Indios Coromotanos de 2014, González es el único autorizado para portar esta pieza artesanal. El arco fue confeccionado por uno de sus hijos con cartón piedra, fibras, semillas y plumas de aves, alcanza un peso de hasta siete kilogramos y está coronado por la imagen de Nuestra Señora de Coromoto.

Agenda de fe

La programación comenzó el sábado con el despliegue de los peregrinos de la parroquia Santa Bárbara y del sector Piloncito, hasta el templo donde se ofició una eucaristía a las 7 am por el presbítero Juan Mijares. De allí salió la procesión del silencio hacia el cementerio municipal, donde se rindió homenaje a los promeseros fallecidos. Posteriormente, los artistas de Mapotuy inauguraron una exposición en la Casa de la Cultura José Félix Rivas, mientras que los concejales de la Cámara Municipal de Tomás Lander condecoraron a los peregrinos.

Ayer domingo, día central, la conmemoración inició a las 6 am con el tradicional cohetazo y una hora después se realizó la santa eucaristía. La misa solemne se ofició a las 10:30 am en la Basílica Nuestra Señora de Coromoto, por el obispo de la Diócesis de Los Teques, Freddy Fuenmayor.

A mediodía, la imagen mariana salió en hombros de los promeseros, encabezados por el cacique mayor, quien a sus 72 años porta su histórico penacho de plumas y semillas.

El recorrido partió desde la calle Miranda y pasó por sectores emblemáticos como la plaza del Estudiante, avenida Ribas, redoma de Corocito, avenida Miranda, calle Bolívar, hasta llegar a la plaza de los Indios en El Palmar. Allí se rindió tributo a los fundadores ya fallecidos Jesús Tereso Sánchez y monseñor Rafael Pérez de León.

La procesión estuvo acompañada por carrozas decoradas con palmas y frutos, seguidas por niños vestidos de ángeles y devotos a pie y a caballo que escoltaron a la Virgen hasta su retorno al templo.

Para garantizar el orden público, la Secretaría de Seguridad Ciudadana desplegó 340 funcionarios provenientes de varios cuerpos como la PNB, Policía de Miranda, Guardia Nacional Bolivariana, Policía Municipal, Bomberos y estudiantes de la Unes.

La jornada cerró con una serenata de música criolla en la avenida Ribas, que consolida la manifestación como una de las expresiones de fe más vibrantes de Venezuela.



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