26-02-26.-El expresidente venezolano Nicolás Maduro habría descartado la posibilidad de una ofensiva militar de Estados Unidos tras una conversación telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump, semanas antes del operativo que culminó con su secuestro el 3 de enero.
Así lo reseña este miércoles el diario The New York Times, que reconstruye los últimos días del líder chavista en el poder a partir de testimonios de fuentes en Caracas y Washington.
Según el reportaje, ambos jefes de Estado hablaron el 21 de noviembre de 2025 durante menos de diez minutos en una llamada que describen como cordial. Trump habría elogiado la “voz fuerte” de Maduro, quien respondió en tono distendido, a través de un intérprete, que el mandatario estadounidense «estaría aún más impresionado si lo viera en persona».
La conversación incluyó una invitación de Trump a reunirse en Washington, propuesta que Maduro rechazó por considerar que podía tratarse de una trampa. A su vez, el gobernante venezolano planteó un encuentro en un tercer país, alternativa que fue descartada por la Casa Blanca.
De acuerdo con el medio neoyorquino, el intercambio dejó percepciones opuestas. Maduro interpretó el tono relajado como una señal de que Washington no se atrevería a ordenar un ataque contra Caracas y que aún existía margen para negociar. Trump, en cambio, concluyó que su interlocutor no estaba tomando en serio el ultimátum para abandonar el poder.
El periódico también señala que en diciembre la administración estadounidense trasladó a Maduro, mediante canales indirectos y con mediación de Turquía, una propuesta final: si aceptaba exiliarse, no sería procesado judicialmente ni se confiscarían sus bienes.
Un funcionario turco citado por el diario indicó que no se planteó a ese país como destino específico. Maduro rechazó la oferta, lo que aceleró los preparativos de la operación militar, inicialmente prevista para finales de diciembre pero aplazada, entre otros factores, por condiciones climáticas adversas en Caracas.
En paralelo, el reportaje sostiene que Maduro evaluó adelantar elecciones previstas para 2026 y promover a otro candidato del oficialismo como salida negociada. Sin embargo, Washington insistía en su salida inmediata.
La investigación también describe tensiones internas en el círculo de poder. La entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez era vista en Washington como una figura con la que eventualmente se podría trabajar, aunque —según el diario— no hay indicios de que conociera los planes militares del Pentágono.
Maduro, agrega el texto, «desconfiaba crecientemente de Rodríguez, a quien consideraba más pragmática y con mayor control sobre áreas clave como las finanzas públicas y el sector petrolero».
Según el medio, el 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses ejecutaron la operación, Rodríguez se encontraba en la isla de Margarita. Tras recibir una advertencia de que se ampliarían los bombardeos si no había cooperación, regresó a Caracas y asumió como presidenta interina con el beneplácito de Washington.
El reportaje concluye que el líder venezolano subestimó la determinación de la Casa Blanca y confió en que la presión militar era parte de una estrategia de negociación. Esa lectura —según las fuentes citadas— terminó siendo uno de los mayores errores de cálculo de sus 13 años en el poder.