Sólo con medidas revolucionarias se puede defender al presidente Chávez y al proceso

Queremos opinar, como correctamente otros dirigentes y corrientes lo han hecho, sobre la peligrosa situación de conspiración política que se vive en nuestro país y en Bolivia y sobre la expulsión de los Embajadores yanquis de ambos países.

Apoyamos la expulsión del Embajador norteamericano en Venezuela, lo mismo que la expulsión del Embajador en Bolivia. Es grave la situación que se vive en Bolivia. Ese intento de golpe de la derecha fascista boliviana quiere aplastar al pueblo revolucionario para seguir apoderándose de sus recursos naturales y, lo mas nefasto, para frenar o derrotar si les es posible la revolución Latinoamérica. Lo están haciendo de la mano, y orientados por el imperialismo yanqui. Muchos lo entendemos así y eso ha merecido el apoyo solidario y activo de distintos activistas en el continente y el mundo. Solidaridad que merece también un apoyo económico, social, político y militar. La expulsión del embajador norteamericano en Venezuela es una medida ejemplar, lo mismo que la advertencia del presidente Chávez de que se podría llegar al punto de cortar el suministro petrolero a ese país. El pueblo revolucionario está hoy volcado a las calles de todo el país. Acompañamos este proceso de movilizaciones. Y, los jóvenes pertenecientes a la juventud del PSUV que hacen vida en Marea Socialista, participaron en el Congreso fundacional de la juventud del partido. Varios de los participantes internacionales a ese congreso hacen vida en la publicación internacional que editamos, "Revista de América".

Ante esta situación, es de mucha importancia, la posición del presidente Chávez, cuando dice que hay que prepararnos para la guerra para ganar la paz. Ese debe ser el eje a seguir en todas nuestras acciones. En este marco de solidaridad internacional y en defensa de la Revolución y de la vida y el gobierno del presidente Chávez, queremos hacer aportes para que nuestras acciones, las del movimiento obrero, los movimientos populares y todas las organizaciones sociales, sean lo más efectivas posibles.

Después de la expulsión del embajador norteamericano de nuestro país; de la advertencia de cortar el suministro de petróleo al poderoso del norte y con la propuesta de ampliar la preparación militar para estar más fuertes, sería ingenuo no prepararnos para enfrentamientos militares. El reclamo de los jóvenes del PSUV de recibir los fusiles y el entrenamiento correspondiente es una buena señal del reflejo que hay en nuestro pueblo. Lo mismo que la oferta que les hizo el presidente de que están abiertas las puertas de las Fuerzas Armadas y de las milicias populares para que ellos reciban ese entrenamiento. El presidente también dijo que está pensando en una modificación del servicio que consistiría en hacer prácticas en los cuarteles unos días de la semana y la otra hacer actividades en los barrios y otros lugares donde hacen vida los propios jóvenes. No siendo ingenuos ni ultraizquierdistas, como muchos que aparecen ahora exigiendo que el presidente tome algunas medidas con el único objetivo de dejarlo en evidencia que no quiere hacer lo que ellos pretenden, reconocemos la importancia para la defensa, de verdaderas Fueras Armadas Revolucionarias. A estas, las concebimos con mandos profesionales, seleccionados entre los mejores elementos que apoyan el proceso, hasta con algunos que aunque no comulguen con las ideas del proceso globalmente, sean leales a las libertades democráticas, al presidente y a la patria. Por supuesto, siempre acompañados por el control de dirigentes revolucionarios que supervisen directamente las decisiones que tomen los mandos militares en el aspecto técnico, pero que tengan la ultima palabra política sobre cada acción que estos sectores propongan.. Ese es el control más directo y efectivo contra futuras conspiraciones. El servicio militar de todo el pueblo es una garantía. Sin embargo, creemos que las milicias obreras y juveniles, las milicias populares deben tener un entrenamiento profundo y permanente y, no sólo en los cuarteles, sino en sus lugares naturales de trabajo, de vivienda, de estudio. Las armas deben estar allí, controladas por una comisión mixta de militares, pero con mayoría popular que se haga responsable de su mantenimiento, entrega para el entrenamiento y recolección posterior. Estas deberían quedar siempre en los lugares donde hacen vida todos estos sectores. Creemos en la formación permanente, no en un servicio de un año o un tiempo determinado del pueblo. Para la defensa armada de la patria, hace falta una preparación que sea parte cotidiana de la vida, allí en sus comunidades, lugares de trabajo y estudio. Este es un primer aporte para salirle al cruce a discusiones falsas y mal intencionadas y muchas veces dogmáticas y sectarias. Esta fue la discusión en los primeros meses de la Revolución Rusa, entre Bujarin y el fundador del Ejercito Rojo, León Trotsky, quien demostró la eficacia de los ejércitos regulares con profesionales pero controlados políticamente y con democracia política a su interior. El papel del Ejército Rojo a lo largo de su historia le dio razón a Trotsky, lo mismo que la necesidad de que todas las revoluciones, aunque hayan alcanzado el poder con fuerzas irregulares, para defenderse construyeran fuerzas profesionales con cuadros profesionales y una estructura específica para la defensa. Esto hay que decirlo sin ningún complejo, las fuerzas armadas forman parte de la burocracia del estado pero de una burocracia necesaria. Lo que no deben ser es parte de la burocracia corrupta que anida en los ministerios y en otras instituciones en caza de los altos cargos y que vive y alimenta la corrupción.

En cuanto a la advertencia sobre el suministro del petróleo, se que hay tomar en cuenta que Estados Unidos es el principal comprador del crudo venezolano, pero, ¿que vamos hacer? ¿arrugar ante le evidencia de una conspiración y ante el riesgo de enfrentamiento militar?. Yo aplaudiría cortar el suministro. No obstante, en este sentido creo que el presidente tiene que abrir un debate, para convencer a sectores que no son de la derecha ni escuálidos ni están con los fascistas pero que dudan del proceso. Ellos están contaminados con la propaganda de globoterror y todos sus secuaces de los medios proimperialistas. Y, hay que decirlo, el proceso también comete errores, algunos graves. Hay bastante deficiencias y muchas veces medidas positivas ordenadas por el presidente nunca se cumplen. Crisis como la que estamos viviendo, también es una oportunidad. Por ahí leí una declaración del Ministro Roberto Hernández, donde dice que esta era una oportunidad para avanzar al socialismo. Yo creo parecido. Marea Socialista viene proponiendo medidas económicas, políticas y sociales para profundizar la revolución. Ponemos lo que hemos elaborado para el debate con todas las fuerzas del partido.

Esta semana se realizará una reunión de las corrientes obreras que hacen vida en el PSUV para una discusión muy importante de carácter programático. Allí plantearemos puntos de vista que son perfectamente aplicables a esta situación de crisis, no para aplicarlos cuando ya estemos en el socialismo. Plantearemos puntos de transición, porque creemos que estamos en un proceso de transición al socialismo. Cuáles? Como la concentración en manos del Estado de todas las industrias estratégicas. Hay que concretar la nacionalización de toda la industria relacionada con la siderurgia, con el acero y el hierro. Matessi por ejemplo, que es en un 50% de Techint debe ser nacionalizada como lo anunció el presidente hace quince días y asi las industrias básicas para ponerlas al servicio del desarrollo y de la defensa si fuera necesario. Con Sidor como fabrica de fábricas y escuela de escuelas en tecnología. Esto no es más que dar cumplimiento a la palabra del presidente. En el sector eléctrico se deben aplicar las modificaciones que proponen los trabajadores en el funcionamiento de las empresas estatales. Hacer las inversiones para garantizar el funcionamiento del sistema, mejorar la producción y distribución de energía. Pero hay al menos dos medidas más que son fundamentales, unas son las económicas: en el sistema financiero se debe profundizar el control de cambios con la efectiva eliminación de los que se dedican a la negociación del mercado paralelo del dólar para frenar la fuga de capitales. Otra es nacionalizar toda la banca del país. Todo el crédito, toda la capacidad de financiamiento que requiere este esfuerzo de desarrollo en la paz, mientras estamos obligados a prepararnos para la defensa armada de la revolución. Y otra, que tiene que ver con el comercio exterior y que constituye un punto débil de nuestro proceso revolucionario, es la producción de alimentos. Todos los esfuerzos del gobierno por lograr la soberanía en este aspecto son muy importantes, pero de salir bien y en tiempo igual llevará años conseguirlo. Mientras tanto el estado debe monopolizar la compra, distribución y control para que le llegue a toda la población los alimentos que se importan, que son la absoluta mayoría. Eso no puede dejarse en manos del sector privado. Esta es una actividad que se convierte en estratégica para la revolución.

Hay una parte de la defensa de la revolución que se está encarando insuficientemente. Es el tema de los medios de comunicación que ellos controlan. La guerra mediática debe llegar a una verdadera revolución. No puede ser que saquen periódicos, tengan canales de largo alcance y otros medios, además de todo el dinero de la derecha nacional e internacional, mientras los trabajadores y las organizaciones sociales que defendemos el proceso y representamos a sectores fundamentales, tenemos pocas o ningunas posibilidades de expresión. Editamos Marea Socialista, con un esfuerzo financiero enorme, sin ningún otro recurso que el nuestro. Y lo mismo le pasa a muchos otros sectores de los medios alternativos. Además estamos limitados en los canales y radios estatales, ya que rara vez nos convocan para que expliquemos nuestra posición. Tal vez sea porque tenemos propuestas que en algunos puntos tienen matices o difieren con el presidente y el gobierno. Sin embargo, nadie puede negar que siempre estuvimos y estaremos en la defensa y profundización de la revolución. Representamos otra mirada de la revolución que existe y no se puede negar ni silenciar. Si no hay un cambio en este sentido los sectores que defendemos al proceso y al presidente de cualquier golpe o intento de magnicidio estaríamos amordazados, mientas que globoterror y todos sus cómplices seguirían disfrutando hasta de la publicidad oficial. La revolución debe llegar a la democracia y esta a los medios. El espectro radiolelctrico, el papel, las imprentas del estado deben estar al servicio de todos los sectores que hacemos vida en el proceso de acuerdo a lo que representamos. La oligarquía confunde y envenena las ideas de una parte de nuestro pueblo porque tienen dinero que proviene de Estados Unidos, pero también del Estado venezolano actual por medio de la publicidad oficial. Basta de privilegios para los pro-imperialistas en este terreno, porque lo que ganamos en organización lo podemos perder en el terreno más importante de todos: el de las ideas.


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Stalin Pérez Borges y William Porras - Marea Socialista


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