El 3 de enero de 2026 no solo marcó una fecha más del calendario civil y político de Venezuela; representó el punto de inflexión sistémico donde la "Geopolítica de la Resistencia" —construida durante más de dos décadas por Hugo Chávez Frías— colapsó ante una reconfiguración de fuerzas que combina las resoluciones estadounidense de "Amenazas inusual y extraordinarias a los intereses de EE.UU. en la región" de marzo 2015, hasta la más agresiva coerción externa sufrida en cien años, el colapso operativo interno y una capitulación jurídica sin precedentes: la Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH) 2026.
Desde la perspectiva de la Teoría de Sistemas y la Geopolítica Crítica, estamos ante el desmantelamiento final del "Nacionalismo Petrolero" de Hugo Chávez, sustituyéndolo por un modelo de Integración Subordinada que responde directamente a los intereses de seguridad energética de los Estados Unidos.
1. El 3 de Enero: El quiebre del equilibrio institucional
El evento descrito como el "secuestro" o la remoción del Ejecutivo el 3 de enero actúa, en términos de Teoría de Juegos, como un shock exógeno que altera las reglas de pago para todos los actores. El partido de gobierno, tras recibir un golpe estructural a su cadena de mando, se vio forzado a transitar de una estrategia de Conflicto de Suma Cero con Washington hacia una Cooperación Asimétrica.
Este cambio de era liquida la visión de la "Venezuela Potencia" inserta en un mundo multipolar bajo un discurso expansivo antiimperialista. Al desplazarse el eje de poder hacia una transición tutelada, el petróleo deja de ser un instrumento de política exterior (petro-diplomacia) para convertirse en un activo de pago y garantía para los acreedores y las potencias occidentales.
2. La LOH 2026: El instrumento de liquidación del Nacionalismo Petrolero
La nueva legislación no es una reforma; es una derogación de facto del espíritu de la Ley de 2001 y 2006. Mientras el chavismo basó su hegemonía en el control estatal de la mayoría accionaria y la gestión operativa de PDVSA, la LOH 2026 opera bajo un paradigma de Gerencia de Enclave:
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Despojo del control operativo (Art. 36): Al permitir que el socio privado asuma la gestión técnica, se fractura la soberanía operativa. La "gestión integral" privada vacía de contenido a la industria nacional, reduciendo a PDVSA a una oficina de cobro de dividendos minoritarios.
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Renuncia jurisdiccional (Art. 8): El establecimiento del arbitraje internacional sin control de la Procuraduría es la entrega definitiva del "brazo legal" del Estado. Históricamente, el nacionalismo petrolero defendió la jurisdicción doméstica como barrera contra las transnacionales; hoy, esa barrera ha sido demolida.
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Erosión del valor social de la renta: Las exenciones masivas de impuestos (Grandes Patrimonios, Ciencia y Tecnología, Pensiones) descritas en el Artículo 59 rompen el pacto social donde la renta petrolera financiaba el bienestar público. El nuevo modelo prioriza el flujo de caja del inversor sobre el tejido social nacional.
3. Geopolítica Post-Enero: De aliado estratégico a Protectorado Energético
La visión geopolítica post-3 de enero revela una Venezuela que ha sido "re-domesticada" por el mercado atlántico. El fin de la política exterior contraria a EE.UU. implica el abandono de las alianzas profundas con China, Rusia e Irán. Desde la Teoría de la Dependencia, el país regresa a su rol tradicional de proveedor seguro de crudo pesado para la dieta de las refinerías del Golfo de México, pero bajo condiciones contractuales mucho más leoninas que en la era de la "Apertura Petrolera" de los 90.
La salida de escena de Nicolás Maduro y el desmontaje de su arquitectura política han permitido que Washington pase de la estrategia de "Cambio de Régimen" a la de "Control de Recurso". La LOH 2026 es el contrato de arrendamiento a largo plazo de los yacimientos venezolanos como en los tiempos de Juan Vicente Gómez y plasmada en la Ley de Hidrocarburos de 1923, donde el Estado solo conserva la propiedad del subsuelo como una ficción jurídica, mientras que el uso, goce y disposición del recurso quedan en manos de capitales mayoritariamente estadounidenses.
Es importante recordar que antes del derrocamiento del General Marcos Pérez Giménez, el 85% del territorio venezolano que poseía las reservas probadas de petróleo estaba en manos de las compañías petroleras transnacionales en forma de concesiones, parecidas a lo que hoy ahora llaman "Contratos de Producción".
4. La Paradoja de la Estabilidad
Como estudioso de la materia "economía petrolera", debemos comprender que la "estabilidad" económica que se busca con estos cambios es una Estabilidad de Bajo Nivel. Si bien el aumento de producción es posible bajo el mando de Chevron y otras operadoras occidentales, el desarrollo nacional ha sido sacrificado.
El 3 de enero de 2026 quedará en la historia como el momento en que Venezuela dejó de intentar ser un actor soberano en el tablero mundial para convertirse en una pieza capturada. El nacionalismo petrolero ha muerto, no por obsolescencia técnica, sino por la demolición de su marco legal ante la fuerza de una realidad geopolítica que el país no pudo resistir. La era que comienza es la de un Capitalismo Extractivo Transnacionalizado, donde la bandera de la soberanía ha sido arriada en nombre del pragmatismo y la supervivencia de una nueva élite gerencial subordinada.
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