Brasil y Bolsonaro se complican

Este Informe que presento a continuación es por iniciativa propia. El último que publiqué y terminó quedando de 9 páginas fue a petición. Este, me comprometo será más breve y lo hago para informar de lo que está sucediendo en Brasil. País que tiene demasiada importancia para la estabillidad o inestabilidad de la región. Y, de la posibilidad además, de ser clave en cualquier plan de constituir organismos multilaterales para la recuperación económica y social para toda nuestra América. A la vez en sí, estas tierras habitadas por personas de habla portugués, es un enorme puente y de variados "tuneles", que sirven para comunicarnos y travesar las demás fronteras de los restantes países de Sur América. También en cuanto a la preservación misma del equilibrio ecológico del planeta, por la larga extensión que posee del Amazonia, del que ya sabemos, el papel que juega esa selva, como pulmón vegetal del mundo. Pero sobre todo, por que es un desafío de enfrentar junt@s, tod@s l@s trabajador@s, campesin@s y oprimid@s de Brasil, de Venezuela y de todo nuetro Continente, con resistencias y luchas en contra del capitalismo mundial.

Creo que mucho de lo que está pasando en Brasil no se sabe bien en Venezuela, ni en otros muchos más paises. Pretendo, entonces, tan sólo contar lo poco que he visto y lo que me han relatado y explicado algunos contemporáne@s amig@s y Camaradas brasileros. Con ese bagaje, quiero retrasmitir e incitar a buscar entre tod@s los qué y los porqué de lo que está pasando. Ese es el propósito de este Informe, pero sé de mis limitaciones de no tener muy claro el conjunto de los hechos ocurridos. Esta semana que está cerrando hoy se complicó más de lo que ya estaba complicada la situación política y sanitaria. Al presidente Jair Bolsonaro se le hace agua el barco que capitanea. Desde nuestros "miradores" en dónde nos encontremos ubicados, con nuestros binoculares podemos ver a que nivel está llegado las aguas a esa embarcación:

Empezando la semana despidió al Ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, por que ese funcionario terminó asumiendo una posición contraria a la de él, cuando llamó a respetar las orientaciones de la OMS y a recomendar de que la población se quedara en sus casas, para evitar los contagios del COVID-19; pasado unos dos días, despidió al director general de la Polícia Federal, Valeixo. Cuerpo de investigación policial que, si bien lo designa el presidente de la República, es una institución autónoma e independiente, que coordina su actuación con el Ministerio de Justicia. La causa de su despido se debe a que le tocaba a este cuerpo policial pronunciarse sobre una investigación que está en curso contra un grupo de mafiosos, extorsionadores y acusados de asesinatos, en donde están involucrados algunos funcionarios públicos ligados a la familia Bolsonaro, y cuyo ganster mayor es su hijo, Flavio Bolsonaro; después de esos hechos, para terminar de encender más esta semana, el viernes en rueda de prensa, renuncia a su cargo el ministro de Justicia, Sergio Moro, confirmando de que Bolsonaro está interviniendo en las investigaciones de la Policía Federal que involucran a su familia y confirma que fue el motivo de haber sacado a Valeixo de su cargo.

Todos esos hechos, que siguen largando cola, ocurre en medio de que continúa aumentando, de forma asombrosa, los contagios de la pandemia del coronavirus en distintas regiones de Brasil. Ya es noticia criminis y mundial que Bolsonaro ha preferido velar, privilegiar y defender a los empresarios, desde la aparición del COVID-19 como pandemia, mucho más de lo que ya lo hacía, antes que cuidar de la salud de la población brasileña. Razón por las que, desde el mismo momento de declararse al COVID-19 como una pandemia mundial, furiosa y repetidas veces decía: "que las medidas de cuarentena, cierre del comercio y otras actividades era tan solo una campaña de histeria de la prensa y de la OMS". El excapitan Bolsonaro, quién fue expulsado de las Fuerzas Armadas por desobediencia e indisciplina, se burlaba de los gobiernos que se disciplinaban a las recomendaciones sanitarias para evitar en sus países los contagios de coronavirus, diciendo eso solo es: "una gripecita nada más".

Recuerdo que por casualidad el 12 de marzo de este año, cuando yo y otro Compañero venezolano que veníamos para las actividades a Brasil, llegamos ese mismo día que Bolsonaro con una comitiva de 12 de sus altos funcionarios de su gobierno, en su mayoría ministros, regresaban del Estado de La Florida, USA, y ya al día siguiente los medios de comunicación informaban que uno de su ministro de los que asistieon a la reunión con Trump, había ya dado positivo de contagio del COVID-19. A los días posteriores, Bolsonaro y otros ministros también fueron considerados como contagiados y como medida estubieron recluídos. Y, muy a pesar de esas vivencias, todavía el 20 de marzo y en los días subsiguientes, siguió sus críticas delante de las cámaras, acusando y denunciando a la prensa y la OMS, en sus twits, de alarmistas. Al rededor de esta posición obstruccionista, irracional y criminal de Bolsonaro para combatir la propagación del COVID-19, es que se ha provocado esta reacción que se extiende cada día más y ya tiene categoría de una crisis de gobierno

Tanto la prensa como los gobernantes de los estados y ciudades que declararon la emergencia y las medidas de cuarentena entraron en posición de rechazo y confrontación con el presidente de la República. Gobernadores como el del estado São Paulo, João Doria, que se eligió utilizando el apodo "Bolsodoria" - para pegarse al Omnibus de la candidatura de Bolsonaro; Wilson Witzel, gobernador de Rio de Janeiro, muy ligado al presidente, así como varios otros gobernadores de estados, están en conflicto abierto con el presidente por sus declaraciones contra la cuarentena y su negacionismo del peligro del coronavírus. También algunas semanas después, circuló la información por todo el mundo que el general Braga Neto estaba asumiendo el puesto de "Comando" en el gobierno. Pero, Bolsonaro no se hechó a trás y sigue allí. Y, aunque en la mayoría de los estados se esté oficialmente en cuarentena, la falta de pruebas para la detección de la contaminación, de equipos de seguridad para los profesionales de la salud, Brasil yace sobre la famosa frase del actual presidente: "los que hayan que morir, morirán". En los hechos y en sus palabras, está en pro de la pandemia y a favor de la muerte, contar de que no se pare el proceso de producción de los capitalistas.

Mientras, muchas son las empresas que no cerrarron sus actividades, aún cuando no sean prioritarias, los trabajadores están obligados a salir a trabajar y, por ello, a utilizar transportes públicos. Es del conocimiento que Brasil concentra una buena parte de su inmensa población, vieviendo en las "favelas", con varios miembros de una misma familia compartiendo espacios reducidos. Esos ranchos están ubicados unos al lado de otros y con callejuelas apretadas, lo que hace más propensa la propagación de la pandemia. Eso es mortal y sus consecuencias, ya les dije, es el motivo principal de las diferencias entre Bolsonaro y su cártel y los gobernantes de estados pro cuarentena. Ellos saben que si los muertos se amontonan en sus estados y ciudades sufrirán el rechazo de la población y, además por comprender algo más de economía que el presidente fascista y genocida. Esos gobernadores, en general, son también representantes de la derecha tradicional. Además de esos, están en contra de Bolsonaro respecto a la gestión de la pandemia algunos pocos gobernadores del PT, como los de Bahia, Ceará y Piauí, estados del nordeste del país, y del PcdoB en Maranhão, en el norte.

Todos los gobernadores electos en la formula profascita de Bolsonaro estuvieron con él desde el inicio. Otro sector en que Bolsonaro se ha apoyado desde su candidatura, es el agronegocio, a quien Bolsonaro prometió, y lo está cumpliendo, permitir el avance sobre los territorios protegidos en la Amazonia y delimitar a las poblaciones originarias, las "reservas indígenas", para poder posecionar a estos representantes del agronegocio de mayores extensiones de tierras para sus pastos y desarrollar toda la agricultura de la soya. Otro sector de la burguesía que lo apoya está compuesto por los fabricantes de armas. Y también están las corporaciones propietarias de las grandes cadenas de comercio, que fueron los que financiaron la campaña electoral ilegal, con las fake news esparcidas vía whatsapp y twitters. Todos, fascistas declarados: (Havan, Lojas Riachuelo, Lojas Marisa, Habibs etc).

Venezuela: si ves las pestañas de tu vecino arder, pon tus bigotes en remojo

Pero Bolsonaro es un verdadero representante y militante de los pastores de las iglesias neopentescostales, tales como la Universal del Reino de Dios (URD), de Edir Macedo; la Asamblea de Dios y de tantas otras del mismo tipo. Estas poseen cadenas de radio y TV y cuentan con inmensas entregas de financiamiento desde el gobierno. Esto empezó a suceder desde los gobiernos del PT, quienes les apoyaron y les permitieron existir y crecer con derechos otorgados en editoras, disqueras y de distintos medios de comunicación. Estas son ahora las armas de propaganda, esparcimiento y alienación masiva, con las que inculcan el fanatismo religioso, la xenofobia, el rascismo, el machismo y todo tipo de odio medieval. Estos son los instrumentos ideológicos que han logrado conquistar una importantisima base de apoyo social, del que todavía se vale Bolsonaro y los partidos aliados. Son fieles a Bolsonaro y garantizan que su red de comunicación digital llegue a los evangélicos, y a una mayoría de habitantes de las periferias en las ciudades, los barrios pobres y favelas, lo que fue fundamental para lograr los votos para su candidatura en las elecciones de 2018. Disponiendo de ese fanatismo militante, eligieron muchos diputados, senadores, gobernadores y concejales en esas últimas elecciones. Y, cuando puse el subtitulo de arriba, lo hago porque que el gobierno de Venezuela viene haciendo importantes financiamientos a casi todas la iglesias evangélicas, y mira tu...

Además de contar con los avales antes mencionado, Bolsonaro también es respaldado por el gran capital financiero. Ese sector es el que validó el ministro de la economía, Paulo Guedes, quién es un financista inescrupuloso, contra el que hay denuncias de haber fraudado sus propios clientes. Lo único que propone para la economía es privatizar todas las grandes y lucrativas empresas estatales y la entrega de todo lo que signifique soberanía y autonomía productiva y científica.

La burguesía ligada al agronegocio es la que ha empezado a despegarse de Bolsonaro a causa de su política exterior fundamentalista y los roces con China, principal destino de las agroexportaciones. Y, por supuesto, tienen pesos las declaraciones desastrosas de los hijos de Bolsonaro, su talón de Aquiles como se puede observar por los problemas que le causan, desde sus cada vez más evidentes relaciones con las milicias - organizaciones criminales con origen en la polícia de Río de Janeiro – y hechos de corrupción, a la vez, sus provocaciones contra China y en todo que les parezca ver a "comunistas".

Los militares identificados con lo que se suele decir aquí: "porões da ditadura" (sótanos de la dictadura), aquellos nostálgicos de la dictadura militar (1964 a 1985) y defensores de la tortura, persecución y muerte de los opositores, son los que se dice están ocupando varios puestos en el actual gobierno. Posiblemente no todos lo sean de hecho, y pueden que estén allí por la obsesión de Bolsonaro con todo lo que signifique militarismo y armas. Él se sigue considerando parte de ese mundo -pese a haber sido expulsado de las fuerzas armadas hace 30 años, acusado de terrorismo por haber amenazado con explotar bombas si no se aumentaran los suelos de los soldados y oficialidad-, y la presencia masiva de esos personajes en puestos claves es más que preocupante. Sin embargo, es de tomar en cuenta que hubo variadas manifestaciones de incomodidad entre los militares de alto rango por la política exterior de Bolsonaro, entre ello, el de un posible respaldo a una intervención armada contra Venezuela. Pero, los más bolsonaristas son las bases de la Poilicía Militar, siendo esta la más represiva de los cuerpos policíales y son los que se prestan para cualquiera acción de respaldo a los rrecurrentes actos de trastienda del Sr. Presidente. Incluso la vice-presidencia, y varios órganos estatales, igual, son lobbystas bolsonarista.

Pero lo que no está todavía nada claro, desde este viernes 24/04, es la actual crisis desatada por la salida del ministro de justicia, Sergio Moro. Este acusó de que Bolsonaro no sólo quiere intervenir en las investigaciones de la Policía Federal, sino, además, dijo que el presidente está armando tramoyas y buscará montar falsos positivos, para impedir el pedido de impeachment y/o renuncia pedida de parte de algunos sectores de la misma burguesía, lo que será, o no, apoyado por los militares. La crisis actual desatada en el interior del gobierno la está capitalizando la derecha tradicional, como es el caso del gobernador João Doria, que ya se presentó como candidato a las próximas elecciones presidenciales, y de otros personajes del mismo espectro político-ideológico. En el caso que fuese el propio Sergio Moro, ya sería un hecho más de preocupaciones porque él es tan o más fascista que Bolsonaro.

Para ya terminar, les cuento que lamentablemente aún veo la correlación de fuerzas entre la clase trabajadora y la burguesía en general, y el actual gobierno, muy desfavorables. Pese a los elementos de crisis y roces desde el inicio del gobierno Bolsonaro, los ataques a derechos laborales, de seguridad social*1 y civilizatorios no han dejado de proseguir día trás día. La destrucción en Amazonia y de las poblaciones indígenas es brutal, el desempleo y la precarización del trabajo siguen en aumento, y hay crisis en las organizaciones sindicales, principalmente por problemas financieros en virtud de esos ataques, a parte del gran inmobilismo de sus dirigentes, especialmente los de la CUT, la más grande central sindical. El PT sigue lamiendo en su crisis, aunque haya ganado nuevos afiliados que se percataron de la persecución de la que fueron víctimas. Pero, sus insistencias en la confianza en las instituciones burguesas, su determinación por la colaboración de clases le impide tener algún papel relevante en la actualidad.

Incluso, el PT se ha negado a ser parte de un frente único por la defensa de los derechos democráticos, de los trabajadores y por tumbar a ese gobierno. Fue solamente en esta semana que, después de mucha batalla interna, aceptó unirse al movimiento "Fuera Bolsonaro". De todas maneras, eso es importante. Quizás eso ayude a constituir un verdadero Frente Único de Trabajadores y la Izquierda. El aislamiento por la cuarentena limita las posibilidades de acciones, así que también por esa razón, pero no solamente, la posibilidad de derrocar al gobierno Bolsonaro todavía está en manos de la propia burguesía y toda la derecha tradicional. El PSOL tiene limitada capacidad de influencia, pocos parlamentarios, aunque muy activos, y el principal movimiento popular hoy es el MTST (Movimiento de los Trabajadores sin Techo), de donde surgió Guilherme Boulos, candidato a presidente por el PSOL en 2018. Pero ese partido tiene posibilidades de crecer en las bases proletarias, aunque sigue, y posiblemente seguirá siéndolo por un buen tiempo, una organización de vanguardia. El MTST, es como la versión urbana del respetado y de mucha presencia Movimiento Sin Tierra (MST).

Hay, por lo tanto, un largo camino a recorrer para las alternativas revolucionarias, aunque todo se puede acelerar. La historia ha demonstrado innumerables veces las oportunidades de avances y triunfos, a depender de los hechos, la corrección y claridad del programa planteado por las organizaciones de izquierda y la audacia en proponerlo y actuar. Hoy por hoy, ese programa debe ser uno que plantee las salidas para enfrentar la pandemia y la crisis económica que se aceleró y profundizó; y ello deber ser desde las necesidades de las mayorías trabajadoras, para salir adelante de forma radicalmente distinta a las practicadas por el capitalismo en sus variantes socialdemócrata o fascista, que nos viene llevando y lo hará más y más a la catástrofe. En lo inmediato, es decir, en esta coyuntura, es necesario un gran frente único para derrotar a Bolsonaro, su fascismo y su necropolítica.

*1; Los ataques y eliminación de los derechos y leyes favorables a los trabajadores han sido tan brutal de parte Bolsonaro que se necesitaria una información más detallada para los trabajadores del mundo, puedan así, hacer conciencia del grado de la brutalidad y de los contenidos anti obrero, anti democrático y en contra de los derechos humanos y legalidad burguesa. Para suministrar esas informaciones detalladas y queden mejor explicadas, buscaré en las próximas oportunidades de publicar buscar alguna coversación con algún o algunos dirigentes que lo puedan hacer.



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Stalin Pérez Borges


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