Mucho ruido y pocas nueces

Solo en privado con algunos camaradas y amigos he compartido angustias y sinsabores.

Hoy, a propósito de unas reflexiones que hace circular el camarada Joselin, me permití expresarle algo, que ahí dejo como reacción a la intervención de Natalia, respetable amiga y camarada. Perdona que lo haga Natalia, son muchas las angustias y preocupaciones y bien lo sabes, el camino hoy se ha puesto empedrado. Algunos confunden el análisis político serio con la suma y resta de escaños de diputados en la ANB. Y con el dominio geográfico logrado, perdiendo de vista el análisis estratégico.

Se han abierto flancos importantes y esto es lo relevante. Hemos ido al encuentro de dificultades que nosotros mismo hemos creado, porque por encima de la prevalencia de las ideas y de los intereses de la revolución, en algunos sectores, se ha impuesto el oportunismo y el amiguismo, por respetar siempre no se que raros equilibrios que debe observar no se por que razón lógica o conveniencia el Presidente Nicolás Maduro, en su entorno más cercano.

Escuche Presidente a quien debe escuchar, escuche al pueblo y a aquellos que mejor lo interpretan, y tratan sin tener poder real como el suyo, de orientarlo todos los días, con su ejemplo y acción diaria.

Sigo pensando hermano, que el problema no es la injerencia extranjera en si misma, sino nuestra incapacidad. Ellos penetraron, hicieron su trabajo con buenos resultados porque se lo permitimos. Es necesario pensar que “ellos ocuparon espacios que la revolución abandonó” y en política no deben darse esas oportunidades pues el enemigo, cualquiera sea éste, está al acecho, para ocuparlos.

Estoy de acuerdo con lo que dice Eva Golinger, pero lo plantearía al revés, no desde la perspectiva de la penetración de colombianos a nuestro territorio, que se dio, sino desde el abandono mismo que hizo la revolución de espacios que por naturaleza eran nuestros. ESTO ES VALIDO PARA EL PROBLEMA FRONTERIZO CON COLOMBIA. Y el de los bachaquero y contrabandistas de ambos lados de la frontera.

Visto de otra manera, los resultados adversos que se presentan en sitios neurálgicos, no son tanto el producto de la injerencia extranjera colombiana o gringa, sino de nuestras falencias, en especial de la falta de cuadros políticos bien formados, y de una estatura tal conforme al reto que está planteado, y que tienen una tendencia a la burocratización e ineficiencia que ya se observa en el manejo del quehacer político, desde tiempos de Hugo Chávez, esto puede provenir de una falta de consolidación de las capacidades institucionales del PSUV, en las responsabilidades y acciones de gobierno.

El imperialismo y sus agencias de inteligencia, manifestadas éstas por cualquier vía, siempre estará midiendo nuestras capacidades y nuestras debilidades, y si damos el espacio por ahí penetrarán. Hace cuanto tiempo se vienen denunciando estas situaciones en los foros, -desde la época del presidente Hugo Chávez, especialmente en la web de Aporrea e infinidad de otras páginas de la Revolución Bolivariana, y sin embargo quién le ha puesto atención, nadie, pues seguimos jugando a la improvisación en muchos campos. O como decimos en criollo, a como venga le vamos dando, o a Dios proo verá. De esta manera desde tiempos de Chávez, muchos proyectos se han ido por el barranco. Ahora es mucho peor, pues estamos presionados por esta muy difícil situación económica, la gigantesca devaluación del Bolívar y el aumento diario de los precios de la cesta básica y de todos los artículos.

Para una conspiración hace falta dos partes, el o los que conspiran y el tonto o los majes, que deja que sigan conspirando. Sin tomar medidas efectivas.

Hay una ausencia asombrosa de métodos de dirección en el quehacer político venezolano, y como que no sabemos medir la consecuencia de nuestros mandatos, en fin el impacto político de nuestras decisiones en la masa del pueblo trabajador, y la factibilidad de las acciones que emprendemos, revestidas por lo general de un gran entusiasmo, olvidándonos de los contenidos, de su seguimiento y de la consecución de las mismas en el tiempo hasta llegar a un feliz término.

Como que la derecha maneja sus acciones con criterio estratégico y nosotros seguimos jugando a lo coyuntural, a las reacciones de ocasión, viviendo más del ruido de las tribunas que de la discusión y el análisis reposado de nuestras decisiones políticas y económicas que aseguren sobre todo coherencia y continuidad en el tiempo.

Se parece todo lo que nos está ocurriendo hoy, a la obra de William Shakespeare “MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES. Con esta expresión de mucho ruido y pocas nueces se quiere hacer notar que, a pesar de haber un gran alboroto o revolución, al final no hay ningún resultado real ni positivo, se hace mucho ruido pero al final no se hace nada, todo es artificio.

 Es como cuando un político hace una gran campaña electoral con multitud de promesas y propuestas pero que, cuando llega la hora de la verdad, no hace nada de nada.

Es cuando hay mucho “bla, bla, bla” pero poca acción.

Como en el efecto 2000, que parecía que al llegar el fin del segundo milenio se iba a acabar el mundo y al final lo único que ocurrió es que algunos vídeos decían que era lunes cuando estábamos en jueves.

O como cuando en un partido de fútbol hay un jugador que hace muchas filigranas (muchas piruetas, mucho juego bonito) pero a la hora de la verdad no marca ningún gol. Pues esto es, como mucho ruido y pocas nueces.



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José Juan Requena


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