Año nuevo, intento nuevo

La terquedad sobre el tema del desarrollo forestal venezolano, puede que de frutos… algún día, ojalá no tarde.

Lamentablemente no puede uno dedicarse con constancia a desarrollar, escribir, proponer e insistir y, en definitiva, a luchar. La realidad - necesidad, imponen una dinámica exhaustiva que, además, aleja de las plataformas comunicacionales. Buena parte del tiempo de un ingeniero forestal se va en actividades "fuera de cobertura"; la naturaleza propia del sujeto de trabajo, bosques naturales y plantaciones, así lo determina.

Aprovecho pues esta fecha "de sosiego", primer día del nuevo año, para retomar, recordar, refrescar, insistir y desear sea este 2023 de despegue cierto, sólido y definitivo, de uno de los motores esenciales para el progreso de nuestro país y bienestar de nuestro pueblo. Me refiero al asunto forestal, que equivale a decir "forestal – ambiental", pues ambos temas van de la mano.

Con aflicción y sin aceptarlo, veo como pasa nuestro tiempo y un aspecto tan importante para la vida nacional y mundial, como lo es el cuido, fomento y aprovechamiento sano de nuestros ecosistemas forestales, no son considerados como debería ser; al contrario, vemos como nuestro hábitat se deteriora cada vez más, reduciendo cada vez más nuestras posibilidades de desarrollo y de supervivencia misma.

Que es tarea de todos, sí, claro, sin duda. Pero, para que la lucha forestal - ambiental tenga éxito tangible y de impacto estructural, se requiere de Gobierno; se requiere de dirigencia forestal clara y decidida, que promueva y liderice la participación de todos los sectores de la vida nacional; se requiere de decisiones y acciones de acierto, oportunas, eficaces.

Un solo ejemplo: ¿Quiénes plantan árboles en el país? Misión Árbol y CONARE; Maderas del Orinoco y la empresa privada MASISA. ¿Cuánto estamos plantando, cuántos arbolitos, cuántas hectáreas? ¿Cuál es su valor de sobrevivencia? En 2023 Maderas del Orinoco, nuestro gran - principal plantador, NO va establecer nuevos árboles ("cero" plantaciones en 2023), es un hecho. ¿Cuánto plantaron Misión Árbol y CONARE en 2022, cuánto piensan plantar este nuevo año?

Mientras, datos recientes (diciembre 2022) señalan que Brasil ya alcanzó la meta de plantar 1,5 millones de arbolitos DIARIAMIENTE con fines industriales (pino, teca, eucalipto). A esta fecha se estima que Brasil posee 9,5 millones de hectáreas bajo plantación forestal con fines industriales, las cuales se estima eliminan y almacenan 5.400 millones de toneladas de CO2. Como es sabido, Brasil es uno de los grandes exportadores de productos forestales. Este sector de su economía ocupa 33 millones de personas. La contra cara, "mala nota" del Brasil, son sus altísimas tasas de deforestación, por ganadería y agricultura industrial principalmente, del bosque amazónico, bosques de sabanas y humedales naturales.

Vietnam, con una superficie de apenas 331.210 Km2, es uno de los países más importantes en materia de exportación de productos de madera: Carbón vegetal, pellets, otros productos aglomerados y muebles (muchos muebles) son sus productos más importantes. Su volumen de exportación de productos forestales este año 2022 fue de 17 mil millones de USD y busca exportar anualmente 20.000 millones al 2025. Al 2019, Vietnam poseía más de 5.500 empresas dedicadas a la manufactura en madera, de las cuales, casi 2.400 son exportadores. 340 aldeas o comunidades son "forestales", se dedican a producir y comercializar productos forestales. Esto es desarrollo sustentable, ecosocialismo.

Todos, mal que bien, lo sabemos: Sin bosques no hay agua; sin bosques no hay suelos fértiles; sin bosques no hay madera; sin bosques no hay fauna; sin bosques, no hay ciclo de agua, ni de carbono, ni de nitrógeno, ni de nada; ¡sin bosques, en definitiva, no hay vida!

Necesitamos proteger y estudiar mucho más nuestros bosques naturales. Podemos y debemos sacarles provecho, en servicios y bienes materiales, pero con ciencia y con conciencia.

Necesitamos plantar; plantar mucho; plantar cientos de miles de hectáreas. Necesitamos acumular carbono, necesitamos producir oxígeno, necesitamos producir madera, necesitamos recuperar nuestras fuentes de agua y nuestros suelos; necesitamos, urgentemente, crear fuentes de trabajo y de bienestar para nuestra gente.

Necesitamos pues de un plan nacional forestal que considere nuestra inmensa potencialidad en esta materia (tema ya trillado), que considere nuestras limitaciones y amenazas, nuestras fortalezas y oportunidades. INSISTO: Podemos y debemos convertirnos en potencia forestal (que es decir "potencia forestal – ambiental") mundial.

Pero elaborar un plan forestal nacional de acierto, requiere de una política forestal clara y coherente, ambiciosa a la vez de realista, y asumida como "de Estado". Esto, no lo tenemos. El que no tengamos una política forestal de clara y de acierto explica por qué no logramos avanzar decididamente; explica por qué, después de al menos tres intentos (paseo rápido de memoria) el "motor forestal" no logra arrancar.

Ejecutar ese plan nacional, requiere, entre otros factores, pero muy especialmente, de institucionalidad eficaz y eficiente. INSISTO: recojamos todo el abanico de instituciones públicas que tienen que ver con la materia forestal bajo una sola rectoría, bajo una sola autoridad, de manera tal que podamos ponerlas a todas a trabajar acompasadamente. MINEC - Dirección General de Patrimonio Forestal; Misión Árbol; CONARE; Maderas del Orinoco, PULPACA; Empresa Nacional Forestal; Empresa Militar Forestal; CIMLA; Maderas del Alba. Si a estas añadimos en calidad de coparticipantes a nuestras universidades y centros de investigación y desarrollo forestal como INDEFOR e IFLA, y a la empresa privada (ANIP, ASOINBOSQUES, grandes empresas como Trillium, Masisa, Propulso, etc.) estaremos creando un portento capaz de "mover el tablero nacional".

Claro, esto de institución rectora – centralizadora, es factor fundamental, pero no el único. Necesitamos recurso financiero. ¿Dónde conseguirlo? Hay países, organismos y empresas extranjeras interesadas en nuestras maderas y productos forestales; hay mucho mercado potencial y real para nuestras maderas, tanto del pino caribe como de nuestras "muy valiosas" especies tropicales autóctonas. Nuestra reincorporación a la Comunidad Andina de Naciones, por ejemplo, abre la posibilidad de concluir el gran proyecto PULPACA y de colocar pulpa de papel y otros derivados a medio continente.

Obtener recursos para: reflotar el sub sector productor de bienes maderables; abrir frentes de trabajo para obtener productos no maderables; plantar para recuperar áreas degradadas, proteger cuencas y recuperar suelos; plantar como sumideros de carbono; plantar para producir maderas; establecer industrias procesadoras grandes y pequeñas; establecer una red de viveros forestales públicos y privados que se sostengan con la producción de plántulas; promover el establecimiento de plantaciones privadas y fomentar los sistemas agrosilvopastoriles, son cosas que podemos y debemos hacer.

También es necesario incorporar a un grueso de nuestro pueblo al asunto forestal. Hablo de "manejo forestal comunitario", de "comunas forestales". Empoderar realmente a comunidades al manejo, aprovechamiento, cuido y fomento de ecosistemas forestales. Encaminarnos a la posibilidad cierta de construir comunidades autosuficientes y con bienestar, en base al uso de los ecosistemas forestales de su entorno, tal el caso de "Tukupu, empresa indígena forestal" recién creada en el seno del pueblo kariña de la reserva forestal de Imataca.

Lo de manejo forestal comunitario vale también para el tema plantaciones forestales, como las que existen al sur de Monagas y Anzoátegui, actualmente propiedad de Maderas Del Orinoco. Lo mismo vale para una versión del manejo comunitario: El "manejo asociativo", grupo de empresas / emprendimientos forestales para el manejo y aprovechamiento de bosques, tal el caso de la Asociación Nacional de Industriales del Pino (ANIP), en el marco también de las plantaciones forestales del sur de Monagas y Anzoátegui.

En todos estos casos, un gran beneficio es que, con estas experiencias tendremos a miles de personas entendiendo que "es negocio" preservar y fomentar ecosistemas forestales.

Diputados AN, camarada presidente de nuestra patria, camaradas altos dirigentes del tema forestal venezolano, ¡al mundo se le acaba el tiempo! Actúen, reaccionen, … ¿vamos a seguir insistiendo con las fallidas fórmulas para el despegue de nuestro sector forestal, o probamos nueva formulación como la que acá propongo y proponen otros forestales ecosocialistas? El inicio de un nuevo año siempre es tiempo propicio.

 



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Inocencio Soto C.

Ingeniero Forestal

 ingenieroisoto@gmail.com

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