ko fulminante

La oposición venezolana lleva pesada carga a sus espaldas; el bulto se llama improvisación y les viene de muy atrás. Fue en la cuarta cuando se acostumbraron a recoger migajas mientras entregaban el lomito nacional al amo y señor del mundo.

Política, economía y sociedad fueron materias de su exclusivo dominio mientras empobrecían el país al grado de lo insostenible. Casi cinco décadas les costó construir la falsa identidad del nuevo rico e imponer un modelo de engañosas ilusiones.

Deben haber creído en la eternidad del festín, porque descuidaron de tal manera la formación del relevo, que hoy no encuentran como adecuarse a los nuevos tiempos; es que traen en el baúl de la herencia, el divorcio de la realidad.

Un pasado reciente que ilustra sobremanera la incapacidad de los actuales delfines para producir riqueza sin artimañas o ejercer la política libre de trampas o manipulaciones mediáticas.

Tras el fracaso continuado de todo intento imaginable por patear la mesa, llámese golpe, sabotaje, guarimba o especulación, la clase frustrada se refugia ahora en efímeros eventos, muchas veces elaborados.

Acabamos de ver la ridícula parodia que proyectan al mundo en torno a la libertad de ex-presión, o la vil campaña mediática que emplea la infraestructura comunicacional para reseñar muertos y heridos ocupando el espacio y jerarquía de noticias que pretenden ocultar.

Con el sospechoso caso del maletín, los medios privados han construido un culebrón de especulaciones sin confirmación, que terminan dando como ciertas aunque solo se trate de una burda manifestación de deseo. La maniobra pone al descubierto el plan imperial de vilipendiar personas, instituciones y gobiernos para enlodar la exitosa política de integración latinoamericana, capítulo seguridad energética, adelantada por Chávez en forma impecable y convincente.

La gira antecedía la cumbre de Petrocaribe, en medio de una coyuntura socioeconómica de indicadores positivos o al menos alentadores, con el surgimiento de nuevas figuras de organización del poder popular, el partido socialista dando sus primeros pasos, Guyana declarando su disposición a resolver el diferendo con Venezuela por primera vez en la historia de la controversia, el Caribe integrándose con la patria de Bolívar y mientras todo esto sucede a pesar de la omisión mediática, la telenovela del maletín lleva tres semanas en cartelera entreteniendo a la oposición como quien distrae a un niño antes de aplicarle la inyección. Van fuertes a locha que ni con diez maletines podrán quitarse de encima el ratón de una reforma constitucional cuya aprobación se ve más fácil que darle un tiro al suelo. Eso si que será un verdadero KO fulminante.


cordovatofano@hotmail.com


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Daniel Córdova Tofano


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