Miedos insondables

Que los amos del Valle sientan miedo, rabia, desesperanza, angustia y amargura por el inicio de una fase de consolidación de la revolución bolivariana, es perfectamente comprensible y hasta normal. En definitiva, la confrontación esta planteada precisamente con esos grupúsculos que detentaron el poder económico, mediático y político por muchos años, con la altivez propia de una élite divorciada por completo de las desigualdades sociales. Ése era un drama que siempre les resultó ajeno, a pesar de ser ellos mismos uno de sus creadores más esmerados. Ahora bien, lo que sí cuesta mucho trabajo comprender es como una importante porción de la clase media venezolana sigue creyendo cuentos de camino y vive en zozobra permanente, víctima de un miedo podrido casi paralizante que es azuzado y administrado, con sistemática regularidad, a través de la mayoría de los medios de comunicación social. Esta gente sigue tomando al pie de la letra consignas huecas y advertencias irracionales que no cesan de repetir los “espantadores de la comarca”, como bien los ha clasificado el Presidente Chávez. “Ahora sí nos jo.......,

Yo el Supremo nos va a quitar las casas, la ropa, los ahorros y hasta los niños, vamos rumbo a un socialismo y nadie hace nada”, razonamientos de este tenor son el pan de cada día en algunas peluquerías, restaurantes, iglesias, colegios y otros espacios públicos del este capitalino. Señoras mayores, estudiantes, jóvenes profesionales y ancianos todos en conjunto lucen desmotivados, aterrados y heridos con el viraje hacia el Estado socialista que ha iniciado el Ejecutivo. El inmediatismo y la sobreexposición mediática han minado –en algunos casos de manera irremediable- la capacidad de raciocinio de estas personas que no admiten el más mínimo debate y prefieren encerrase en un estado de depresión y oscurantismo inexplicable. No son capaces de entender que el socialismo no es más que el esfuerzo conjunto, loable e indeclinable de una sociedad por afrontar sus vicios y miserias e iniciar el camino para conjurar la miseria deleznable, la ignorancia, el hambre y la exclusión. Los que temen al socialismo sin ninguna razón no son capaces de comprender que su propia salvación depende del éxito de este movimiento.

Aunque aquel axioma que reza que sin Justicia no puede haber Paz es casi un lugar común, parece que muchos se niegan obcecadamente a internalizar la sabia conseja. Está escrito los pueblos de América estamos protagonizando un cambio de época –como ha dicho el presidente ecuatoriano Rafael Correa- vamos a alinearnos con las fuerzas progresistas en la construcción de la Patria Grande, vamos a enterrar los complejos y hagamos a un lado de una vez y para siempre los miedos insondables.... el cielo puede esperar.


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Daniel Córdova Zerpa


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