El gran negocio de Julio Borges y otros

Lo dijimos una y otra vez; lo dijimos hasta el cansancio. Dijimos que el diálogo con la oposición sería un fracaso, porque representaba una contradicción insalvable con la estrategia puesta en marcha por los gringos para derrocar el gobierno.

Nunca entendimos por qué el gobierno perdiá tiempo y recursos en esa pantomima de la oposición ¿Es que acaso no era de ingenuos pensar que los gringos iban a aceptar un acuerdo, después de haber financiado las guarimbas, las acciones de sabotaje, la compra de efectivo para secar la economía, las terribles campañas mediáticas e incluso el haber comprado a tipos como Almagro y otros?

El tiempo nos dio la razon, pero no escribimos para alimentarnos el ego con ello. Lo hacemos profundamente preocupados porque el gobierno nacional sigue invitando al diálogo, sin entender que ya no hay posibilidad alguna y que el fracaso del mismo significa que entramos en el sendero que conduce a una INVASIÓN.

Alli están, a la vista de todos, los indicios de que caminamos desbocados hacia el temido conflicto bélico.
Quienes lo impulsan, ya no cuidan las apariencias. Con descaro y retando al gobierno a que los acuse de traición a la patria, piden un ataque militar al tiempo que exigen acciones que asfixien económicamente a la población.

Y es que ese ha sido siempre el plan. Un plan que han seguido milimétricamente y al cual le restan seis fases, a saber:
1. No participación en las próximas elecciones
2. Impulsar el desconocimiento del gobierno.
3. Aplicar la Carta Democrática de la OEA
4. Invadir el país, generar una matanza, destruir ciudades e infraestructura (puentes, refinerías, aeropuertos, etc)
5. Nombrar un gobierno provisional (por supuesto cipayo)
6. Financiar (y por supuesto cobrar) la reconstrucción de lo destruido.

Queda claro, entonces, por lo menos para nosotros, que se trata de un vulgar negocio disfrazado de política, pero lamentablemente el negocio no termina allí. La apropiación de PDVSA y las reservas petroleras del país representan el objetivo central del conflicto diseñado.

Si diseñado. Tan diseñado es que ya tienen el libreto con el cual justificarán la privatización de PDVSA y la entrega de las reservas petroleras más grandes del planeta: "El país lo dejaron en ruinas y se necesita dinero para reconstruir lo destruido en la invasion y la economía"

Ahora, a estas alturas, seguramente usted estará preguntándose ¿y qué ganaría un hombre como Julio Borges impulsando un plan tan terrible contra su propia patria?

Al respecto lo primero que hay que decir es que para Julio Borges y otros el concepto de patria carece de significado, su razón de vida es el dinero. Por eso la respuesta a esa pregunta es dólares.

Permitanos exponerle el porqué de esta afirmación:
Si usted cuenta los líderes de la oposición que promueven las sanciones, la aplicación de la carta democrática y la invasión se dará cuenta que no llegan a diez y de ellos, cuatro o cinco son los que influyen en las decisiones.
Si a cada uno de ellos los gringos le dieran el equivalente a UN DÍA DE PRODUCCIÓN de la empresa que habrían de entregarles en bandeja de plata, estaríamos hablando de unos 100 millones de dólares por cabeza.
Nada malo el "negocito" para los traidores, sobre todo si los verdes van acompañados de una "green card", pero mucho mejor para los gringos que recibirían una empresa como PDVSA a cambio de 5 días de producción.

No sabemos si a usted, amigo lector, le quedó claro por qué estamos sufriendo esta terrible situacion, pero si aún no lo entiende se lo resumimos en siete palabras: Por qué se ha negociado el país.

Alexis Arellano
Febrero 2018



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