Hay que salarizar el bono de guerra

En el marco de la Constituyente Laboral impulsada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, Venezuela se encuentra en un punto de inflexión histórico. Sin embargo, para consolidar esta "paz social" y el avance productivo, es imperativo dar el paso definitivo en la arquitectura del ingreso: salarizar el Bono de Guerra Económica.

Desde una perspectiva geopolítica antiimperialista, entendemos que el "bono" fue una herramienta de maniobra frente a la hiperinflación inducida y el bloqueo criminal. Fue un escudo de emergencia. Pero la soberanía nacional no solo se defiende con misiles o diplomacia; se defiende con la estabilidad y la dignidad de la clase obrera.

La estructura actual del ingreso, aunque ha servido para contener el impacto inmediato de las medidas coercitivas unilaterales, requiere una transformación estructural que devuelva al salario su función social completa.

Fortalecimiento de las Prestaciones Sociales: Al salarizar el bono, se impacta directamente en el cálculo de las prestaciones, vacaciones y aguinaldos. Esto no es solo un tema contable, es la garantía de que el esfuerzo acumulado del trabajador se traduzca en patrimonio familiar.

Justicia para los Jubilados y Pensionados: La clase obrera en retiro, que sostuvo el país en las horas más oscuras, necesita que sus ingresos tengan incidencia real en su seguridad social a largo plazo.

Blindaje contra la Guerra Cambiaria: Un salario justo y unificado permite una mejor planificación del consumo interno, dinamizando el aparato productivo nacional al fortalecer el poder adquisitivo real.

El anuncio de una encuesta nacional a través del Sistema Patria es un ejercicio de democracia directa que rompe con los esquemas burocráticos tradicionales. Es la aplicación del principio bolivariano: escuchar al pueblo para mandar obedeciendo.

Esta consulta debe ser el catalizador para que la Constituyente Laboral no solo sea un texto jurídico, sino una hoja de ruta económica que ponga fin a la "bonificación" excesiva del ingreso. La soberanía laboral es el último eslabón para romper las cadenas de la dependencia impuesta por los centros de poder del Norte.



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Oscar Bravo

Un venezolano antiimperialista. Politólogo.

 bravisimo929@gmail.com      @bravisimo929

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