Actores fundamentales para la recuperación de la económica de Venezuela

El aumento del salario mínimo y la reactivación de los sindicatos

Acá en nuestro país, el tema del salario ha sido uno de los más neurálgicos en los últimos años. Muchos opinan que el deterioro del poder adquisitivo de nosotros, los trabajadores, es culpa de las malas políticas económicas implementadas por el gobierno; otros opinan que el deterioro del salario se debe a las sanciones, el bloqueo y el sabotaje a la economía venezolana. Bueno, a todas estas, quienes hemos salido golpeados somos los trabajadores, o sea, la clase obrera, ya que dependemos de nuestro salario para la manutención de nuestras familias.

Este humilde servidor se inclina un poco más por la segunda opinión: que el deterioro del salario ha sido ocasionado por el bloqueo, las sanciones y el sabotaje. Fue tanto el sabotaje a la economía que los trabajadores le agarraron fobia al aumento de sueldo; decían: "Ojalá y no aumenten el salario mínimo porque la inflación se va a disparar a niveles estratosféricos". Eran métodos utilizados por la derecha para llevar al pueblo a niveles económicos críticos, "torciéndole el cogote" para hacernos arrechar y sacar al gobierno. Fue algo increíble, nunca antes visto: que a los trabajadores no les gustara que les aumentaran el sueldo.

Ojo, esto sin quitarle su cuota de responsabilidad a algunas políticas económicas erradas de parte del gobierno. Un país como Venezuela —así esté mal administrado—, si pudiera exportar sin ningún tipo de restricciones para que sus ingresos lleguen constantes y sonantes (bien sea de petróleo o de cualquier otro rubro), con el funcionamiento del aparato productivo al cien por ciento, no tendría excusas para tener un salario tan paupérrimo. Repito: esto tampoco exime al gobierno de su pésima administración y la corrupción que ha tenido a lo largo de todos estos años.

Pero, si hacemos un ejercicio mental y nos vamos años atrás, nos podemos dar cuenta de que antes del bloqueo y las sanciones, existiendo la corrupción, los salarios llegaron a ser los mejores de América Latina. Para muestra, estos ejemplos: acá la gente conocía el dólar en fotos antes de que llegara Chávez al poder; de resto, mucha gente nunca lo había tocado. Solo manejaban dólares los empresarios y los banqueros (y, de paso, dólares preferenciales, ¡qué manteca!). El obrero, el campesino y el asalariado muy pocos habían tocado un dólar.

Llegó Chávez con sus buenas políticas económicas (esto último no dicho por mí, sino por organismos internacionales en su momento, que señalaban que el país de mayor crecimiento económico e integral era Venezuela) y todo esto sucedió porque no había bloqueo. Había sabotaje interno, porque siempre ha existido, pero el crecimiento era considerable ya que los ingresos petroleros eran muy buenos. Chávez le dio la oportunidad al ciudadano común de obtener dólares —algo nunca visto— para la compra de cualquier producto en el exterior. También se nos dio la oportunidad de conocer otras latitudes, ya que se otorgaban dólares de viajero a todo aquel que los solicitara. Las cantidades eran de cinco mil dólares para el que viajara a Europa y tres mil para el continente americano.

Esto es una pequeña refrescada de memoria para aquellos que se les olvidó que se hicieron ricos a costillas de los "pendejos", robándose los dólares, quitándole las tarjetas de crédito a la gente y llevándoselas a otros países para "rasparlas". A los dueños de las tarjetas les daban dádivas en bolívares. Digo esto porque son estas "sanguijuelas" las que más gamelote hablan del proceso, cuando antes eran más chavistas que Chávez mientras robaban a Juan Bimba. Lo traigo a colación para que muchos se den cuenta del daño que nos ha causado el bloqueo y estos personajes; por culpa de ellos perdimos beneficios, debido a las sanciones solicitadas a gritos por la oposición apátrida y, para completar el gajo que le faltaba a la mandarina, la corrupción dentro del gobierno.

Propuestas para el salario real

Entrando de lleno nuevamente en el tema del salario: los trabajadores no podemos dejar pasar este momento. Dentro de la tragedia, tenemos que tratar de sacar lo mejor para las mayorías. Es por eso que la clase obrera venezolana le hace un llamado a la vicepresidenta Delcy Rodríguez para que, en cuanto se vayan eliminando sanciones y los ingresos se incrementen, a ese mismo ritmo aumenten los salarios.

No pedimos que de una vez nos lleve al techo de ser el mejor salario del Cono Sur, pero sí que vayamos paulatinamente mejorando nuestro poder adquisitivo. Lo más importante es que sea un salario real, que tenga repercusión en utilidades, vacaciones y prestaciones sociales. Se deben abolir las bonificaciones; todo debe pasar a ser salario. Por supuesto, el cestaticket y los bonos de guardería se deben mantener, ya que eso está en la ley, pero el sueldo base debe ser digno. Si el gobierno quiere continuar con los "Bonos de la Patria", pues bien, pero no se debe mezclar la gimnasia con la magnesia: salario es salario y bonos son bonos. Esas son ayudas extras, pero no deben sustituir lo legal.

¿Por qué hablo de salario real? Porque si yo salgo de vacaciones, me las tienen que cancelar en base a mi promedio. Por la falta de salario real, en estos últimos años a los trabajadores terminan dándoles unos sesenta dólares cuando salen a "disfrutar" sus vacaciones. Igualmente sucede con las utilidades. ¿Ustedes, señores del gobierno, creen que sea justo que un trabajador pase veintidós días de vacaciones con sesenta dólares o pase diciembre con ochenta dólares de utilidades? Bueno, ahí se las dejo...

Reactivación de los sindicatos y el aparato productivo

Deben reactivarse los sindicatos, tal como lo indica nuestra Constitución y la Ley del Trabajo, para que se discutan los contratos colectivos en las empresas públicas y privadas. Esa es una conquista histórica de la clase obrera mundial. Esto traerá como consecuencia positiva la discusión de tabuladores, que es lo que más espera el trabajador.

Y, por supuesto, hay que reactivar el aparato productivo. A esos empresarios que quieran venir a invertir, vengan de donde vengan, hay que abrirles las puertas, pero respetando nuestros derechos. No podemos seguir con el cuento de que, para no correr al inversionista, los trabajadores tenemos que calarnos condiciones de hambre. No podemos continuar cediendo derechos para generarle plusvalía al capitalista mientras a nosotros solo nos dejan enfermedades ocupacionales y miseria. ¡Esa vaina sí que no!

Hago un llamado a todas las federaciones y sindicatos del país: es hora de sentarse con el gobierno nacional a dar una discusión seria y sensata, sin saboteos, con respecto al salario mínimo y a los derechos de los trabajadores, los cuales han sido vulnerados en todos los aspectos.

¡QUE VIVA LA CLASE OBRERA MUNDIAL!



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Osman Cañizales


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