Iglesia Católica

Tal parece que no hay lugar a dudas: la jerarquía de nuestra iglesia (“… que es una, santa, católica y apostólica” como reza el “Credo”)  parece que anda extraviada en su filosofía política,  pecando por acción y omisión. O de pensamientos, palabras y obras. Siempre flirtea con tendencias  de corte liberal burguesa, al menos desde que renunció frente al modernismo.

A su disputa acerca de cuál es el mejor gobierno de los hombres suele aliarse con quienes consideran que  garanticen su permanencia en el tiempo, pero a veces les ha salido el tirro por la culata:  así en América Latina tiene una triste historia cuando ha tenido connivencia con dictaduras en el Cono Sur en los años setenta y a sus obispos (al respecto existe mucha documentación y hasta videos donde quien esto escribió comulgando o recibiendo la sagrada ostia al mismísimo Pinochet; en cambio, sacerdotes y monjas de avanzada  cierta jerarquía siempre los ha mirrado de reaojo, como gallina que mira sal.      Pero no es la comunidad eclesiástica como tal sino alguno de sus líderes formales.

¿A qué es fiel nuestra “Santa Madre Iglesia?” “¿Al Espíritu que sopla donde quiere” o a los poderes facticos de la economía, la política o la cultura? El Secretario de la Conferencia Episcopal Venezolana y un arzobispo emérito, ¿a quiénes representan? ¿Al cuerpo directivo de la Conferencia Episcopal o a comunidades cristianas, que antes se llamaban de base?

Son interrogantes que nos surgen al leer y observar el comportamiento político, no sin sorpresa por los mass media,  de nuestros “hermanos” en el sacerdocio ministerial y jerárquico,  más aun en el episcopado;  ya que todos los bautizados tenemos el sacerdocio común escribimos hermanos en el sacerdocio. Pero  contradicen flagrantemente en la cuestión que se ha dado en llamar social o política.

Así, según los arzobispos Diego Padrón y Mario Moronta luego de la entrevista con el Vicepresidente Ejecutivo de la República, la iglesia (entiéndase jerarquía) estaría dispuesta a participar como agente de reconciliación y dialogo en lo atinente a reparación y justicia distributiva luego de la llamadas guarimbas, promovidas por Primero Justicia y Voluntad Popular en 2014, después de la reacción irascible de Henrique Capriles.

Sin embargo, al siguiente día otros jerarcas dijeron  lo contrario: que no, que cómo se les ocurre, que la Iglesia no va a participar de ese adefesio llamado  “La comisión de la verdad”. Entonces,  se pregunta uno en la misa de la parroquia, ¿cuál es el bochinche? ¿No decía uno de nuestros viejos profesores de teología que los cristianos éramos gente de orden? ¿Unos tipos serios, pues? ¿No tienen autonomía o es que siempre son unos sujetos oblicuos y esquinados?  

En efecto, de acuerdo con  valoraciones que se pueden hacer por la comparecencia de altos jerarcas en las portadas de la prensa escrita o las parrillas y pantallas de los medios radiales y audiovisuales, incluyendo las redes sociales, obispos y arzobispos muestran claras contradicciones en su seno, ya se ha dicho; pero es una cosa que no es nueva.  Recuérdese que en la guerra independentista unos curas eran realistas a muerte y otros patriotas, esto es,  asumían uno u otro proyecto político. Como se deja leer en un texto del Dr. Luís Ugalde SJ que sirvió de prólogo al libro de Otto Maduro Religión y lucha de clases, la iglesia se ha comportado históricamente como un elemento revolucionario o conservador. No por nada la sabiduría popular consagra aquello de que “De todo hay en la viña del Señor”.

Así, en Venezuela los jerarcas católicos   ¿“duermen” en los brazos de  Morfeo clase alta y pro imperialista o se baten por los derechos del pueblo herido y en combate? (¿Mi Iglesia duerme? Se tituló un famosos libro del periodo de la dictadura pinochetista en Chile, muy útil para estudiar  eclesiología desde América latina, por cierto; pero en la perspectiva de Gustavo Gutiérrez, Teología de la liberación).
Observe el lector las contradicciones, citadas escrupulosamente de la prensa: “Monseñor Padrón: Estamos en comunicación con el Estado Mayor por el tema de las lluvias”. “Iglesia católica se sumará a la Comisión por la Verdad y la Justicia” (Correo del Orinoco, Caracas, sábado 23 de abril de 2016, p. 4), agrega la información que:

“Por su parte monseñor Diego Padrón manifestó que la Iglesia católica venezolana está dispuesta a trabajar a favor del pueblo venezolano y brindar su máximo apoyo para garantizar el entendimiento entre todos los sectores.   La iglesia ha sido siempre promotora del diálogo, hemos manifestado que estamos dispuestos permanentemente a ser facilitadores”, (ídem).
 Últimas Noticias, (Caracas, 23 de abril de 2016) por su parte titula de la siguiente manera: “La CEV se ofrece para facilitar el diálogo”. (“Su presidente, Diego Padrón, se reunió ayer con el vice Istúriz”), (P. 8) y más adelante amplía que: “Padrón instó a que el diálogo y el encuentro es el único camino para resolver nuestras dificultades…  Estoy convencido de que ambos sectores del país deben tener un diálogo y sin eso no podemos avanzar” (ídem).

Luego, el martes El Diario de Lara, Periódico de la Tarde, trae la siguiente noticia: “Iglesia niega participación de la Comisión de la Verdad”, (p. 12), de seguidas: “El secretario general de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Víctor Hugo Basabe, indicó que en la reunión entre el arzobispo de Cumaná, monseñor Diego Padrón, y el Vicepresidente Aristobulo Istúriz no se abordó el tema de la Comisión de la Verdad. Basabe, que asistió al encuentro, negó que la iglesia haya sido invitada a participar en la instancia creada por el gobierno. El también obispo de San Felipe dijo que el clero dará a conocer una exhortación pastoral en la que asumirá posición sobre la crisis general del país y la situación de los presos políticos”, (ídem).

Según esto, la reunión del vicepresidente con el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana fue una mamadera de gallo, no fue para participar en la Comisión de la Verdad sino que fue para hablar del estado del tiempo y las lluvias, pues debe ser que los curas van a echar Machete y escardilla o el gobierno los invitó a que también en las iglesias y catedrales haya huertos familiares como parte de la agricultura urbana; o total que en la iglesia no hayan cómo decir que toda la jerarquía católica es una punta de escuálidos que siguen línea antes que del Vaticano de la MUD y la USAID; de lo contrario no se entiende las declaraciones de un obispo emérito, jubilado, pues, uno cuyo presbiterio de Maracaibo lo hizo salir como corcho ´e limonada por creer que siempre tiene la verdad y saber más y ser mejor que Mons. Ocando y Llamarte, un guaro que yo no tiene ni arte ni parte en cuestiones de la iglesia, pero es muy salío; dice El Diario de Lara:

“Monseñor Ovidio Pérez Morales, obispo emérito, indicó que la CEV siempre ha respaldado la amnistía y fue garante de que se cumpliera en el caso del comandante Hugo Chávez y los militares del 4-F. La iglesia apoya la Ley de Amnistía. Exigimos la amnistía como una condición importante para la paz. No se aguanta ir a la Comisión por la Verdad con presos políticos. Esos presos no han arañado a nadie y se les ha creado falsas acusaciones. Una comisión de este tipo es para conocer la verdad de os hechos, que es una sola, y no la verdad de la oposición o la del gobierno. No es una reunión protocolar, debe llegar a resultados concretos”, (ídem).

Así están las posiciones en la iglesia venezolana, en particular toda la jerarquía está totalmente parcializada hacia la mud; un buen día de estos para repartir la santa comunión los curas van a pedir que en vez de confesarnos seamos de la MUD… de hecho en d´`ias atrás un neosacerdote de la barquisimetana a iglesia de San José pidió descaradamente que no confundieran su estola y casulla roja rojita por el Día de pentecostés con que él fuera chavista, a lo que mucha gente aplaudió eso como una gracia.

En todo caso, recomendamos que no asistan más a la  Comisión de la Verdad gente de tan sana doctrina como el teólogo y pastoralista Mario Moronta, que muchos confunden como chavista, sino que vaya  el arzobispo de Barquisimeto, un tal  Antonio José López Castrillo para que pida aplausos para todo el mundo opositor (principalmente los jóvenes de las marchas y concentraciones); o  y vaya, además,  a confesar al Monstruo de Ramoverde, remediando su maltrecha conciencia, si es que la tiene;  y también a los  demás guarimberos.  Unos tipos burda de inocentes y santos “que no rasguñaron a nadie” (¡Susto!), según el bueno del obispo emérito don  Ovidio Pérez Morales, que en su juventud fue “progre” y ahora, en la senectud, es retrógrado;  que además una vez diez problemas le preocupaban como obispo, según un viejo libro suyo y ahora  le preocupa un solo, a saber, cómo ser un operador político de la oposición. Oremos por ellos… y también por mí que no soy mejor que los susodichos.  



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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