Huele a Golpe

El regreso de Manuel Rosales se produce en medio de un escenario bien extraño. Tendría uno que ser bien pendejo para pensar que al filósofo del Zulia lo invadió la nostalgia por las gaitas o le entró una crisis repentina de valor que le hace asumir la responsabilidad de la cual salió huyendo hace seis años… no, por allí no van los tiros.

Algunos piensan que vino a disputar el liderazgo de la oposición, pero pasar 8 ó 10 años presos, más lo seis que tiene fuera lo convertirían en un cadáver político.

No, esas opciones nos parecen muy superficiales. Manuel no va a cambiar su vida de lujos si no hay garantías de un premio gordo, lo que nos hace suponer que algo se cocina y nos huele a GOLPE DE ESTADO. Veamos porque tenemos esa percepción.

El 25 de febrero pasado Roberto Enríquez, en su condición de presidente de lo que quedaba de Copei, anunció que se reuniría con el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para presentar un plan de rescate económico. 

Este hecho pareciera no tener pies ni cabeza, pero solo pareciera, pues en realidad tiene pies, cabeza, manos, brazos y todo lo demás.  Al  FMI y al BM sólo pueden acudir a solicitar apoyo los representantes legales de los gobiernos, por lo tanto carece de sentido que sus ejecutivos pierdan el tiempo escuchando un plan de rescate para un país cualquiera, si quien lo presenta ni es gobierno ni se estima que pueda serlo a mediano plazo. ¿O sí? ¿Será que el FMI y el BM saben que va a producirse un cambio de gobierno y los venezolanos no lo sabemos?

Aquella posición de Copei no puede dejar de asociarse con la conversación divulgada entre Ricardo Haussman y Lorenzo Mendoza. Ellos hablan de una negociación con el FMI de 60.000 millones de dólares y de un plan de ajuste (que sabemos lo que significa) para Venezuela.

Una puede dejarse pasar, pero dos casos es como para sentarse a analizar la situación. Ninguno de esos sujetos representa al Estado venezolano y de hecho son enemigos a muerte del gobierno ¿Cómo es que pueden estar negociando y  cómo es que el FMI se sienta con ellos? 

No, Manuelito no regresó por nostalgia ni por valentía. Para nosotros hay un GOLPE EN MARCHA y el filósofo quiere cobrar. Sabe que la oposición está llena de patarucos y que él sería allí el tuerto en el país de los ciegos.

Cree manuelito que esta vez sí van a derrocar el gobierno y se quiere presentar como una opción. Falta ver si el gobierno se deja sorprender. Nosotros advertimos por esta vía y le pedimos al alto gobierno que active todas las alarmas, pues  ¨tanta coincidencia no puede ser coincidencia¨

Es muy probable que al entrar Diciembre en lugar de decir como todos los años, Huele a Navidad, tengamos que decir Huele a Golpe.



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Alexis Arellano


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