Ahora si habrá paz

Buen comienzo para encontrar y consolidar la paz en el país, tuvo esta semana la Fiscalía General de la Nación, cuando decidió ordenar la pesca de algunos peces gordos, con presunta responsabilidad en la violencia que se ha generado en el país a lo largo de 15 años desde que comenzó el gobierno revolucionario. Los sujetos objeto de la medida forman parte de la misma banda que en el 2002,con la complicidad de sus pares propietarios de las principales cadenas radiales , televisivas y diarios del país, asestaron el infame golpe mediático al primer período de gobierno del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías. Al presidente no lo desaparecieron gracias al arrojo del pueblo, a su entereza de líder y la sagacidad y astucia de un soldado de la patria, que logró llevar a su destino el mensaje, donde el Comandante Eterno, desmentía rotundamente a los felones que sembraban la matriz de opinión de que había renunciado a su cargo y aceptado irse al exterior. Además indicaba la ubicación del secuestrado presidente, Turiamo, una base de la armada nacional.

Son los mismos que habían celebrado la condena a muerte del líder de la revolución bolivariana, porque el plan era fusilarlo y “enviarlo al exterior”, en una aeronave que se precipitaría al mar y desaparecía, con el “traidor, que había dejado a su pueblo en la estacada”. Era la manera perversa de matarlo dos veces, como siempre lo quisieron, pero que como siempre fracasaron. El último intento fue durante la gravedad del Comandante, cuando libraron una batalla mediática, apuntalada con argumentos de cagatintas, que perseguía despojarlo de la investidura de Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, que el pueblo soberanamente, con abrumadora y legítima votación le había otorgado. La obsesión era que el líder no se despidiera como presidente, sino como ex. Era demasiado para esta canalla oligarquía y burguesía apátrida, aceptar que Hugo Rafael Chávez Frías, El Arañero de Sabaneta, se mantenía en la presidencia, hasta el último aliento de su vida terrenal.

Pero hasta allí les persiguió la maldición de Sísifo y el Comandante Eterno les dijo adiós, propinándoles la última aplastante derrota, que les dejó medrando su odio y su rencor contra el pueblo, que ahora convertido en Chávez, les sigue quitando el sueño.

Por esa fijación, es que ellos jamás renunciaran a su condición de conspiradores y golpistas, aunque se muten en dirigentes del archipiélago de partidos que conforman un sumidero denominado MUD. Aunque se sienten a la diestra del presidente obrero Nicolás Maduro y hagan propuestas adornadas con bonitos discursos, prometiendo imbricarse en los planes de seguridad y paz para la patria, siempre estarán pensando igual que el arácnido en la fábula del escorpión y el sapo. No es su culpa, esa es su naturaleza y la escasa materia gris que alojan en su cascaron, solo les permite soñar, con el asesinato, no solo del presidente, sino de todo lo que represente bolivarianismo, porque les recuerda al ser mas odiado por esa clase: Simón Bolívar, por haber sido artífice de la extinción de la esclavitud, soporte de la génesis de Ezequiel Zamora, Hugo Chávez y todos sus seguidores.

Esperemos que el largo y efectivo brazo de la justicia, continúe alcanzando a los presuntos conjurados e incluya entre sus próximos a la ex Diputada, Embajadora de Martinelli en la OEA y al Gobernador virtual de Miranda, que sobre su conciencia pesan los 14 compatriotas asesinados, entre el 14 y 20 de abril de 2013, cuando desde las televisoras aliadas de la conspiración llamó a su partidarios a salir a la calle a “Drenar esa arrechera”. Era el despecho que le calcinaba, porque el CNE, no le había proclamado Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en un proceso que había perdido frente al obrero Nicolás Maduro, por casi un millón de votos.

También tienen que caer los apátridas que desde los diarios panfletarios, se empeñan en denigrar a nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana y vender en el exterior a nuestra amada patria, como un estado forajido, donde los militares son sicarios de un dictador. Cada vez que se refieren a los hechos de terrorismo escenificados, por los “Cachorros amaestrados del Pentágono”, de manera maliciosa, generalizan dando la suma de víctimas heridos, detenidos y procesados, presentándolos, como si fuesen todos responsabilidad del Estado represivo, que con su conducta Malinche, pretenden sembrar en el imaginario de los pueblos del mundo, como parte del lobby para lograr la intervención militar norteamericana en nuestra patria. Adelante camarada Fiscal, mano dura contra los criminales vende patria, a colocarlos donde deben estar, tras las rejas, para que así podamos exclamar con satisfacción: Ahora si habrá paz.


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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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