Golpista no dialoga

Quienes emprendieron el camino de una “salida” al conflicto que les genera tener que convivir bajo un gobierno chavista, no tienen ninguna intención de dialogar. Si las consignas que motivaron los disturbios que se han suscitado en algunas regiones del país tuvieran algún sentido, como exigir mayor seguridad o un freno a la especulación o la escasez, no tendríamos empacho en apoyarlas. Pero este despliegue de “imaginación” destinada a alcanzar fines criminales no tiene nada de protesta común y corriente y no se resuelve con reuniones. Ya lo dijo Leopoldo López cuando abandonó la manifestación frente a la Fiscalía: “Estaremos en la calle hasta que caigan”.

La señora Machado lo acompañó en la aventura. Juntos planificaron, al parecer a espaldas de la MUD, ese plan desestabilizador. No es una especulación. Es una confesión hecha por las partes. “Maduro, vete ya” no tiene nada que ver con “Maduro, escúcheme, que quiero decirle algo”. Son dos cosas muy diferentes. Con ese sector de la oposición el Gobierno no debería tener nada que hablar. Por el contrario, treinta y tantos muertos son culpa de otras tantas manos y mentes que siguen libres.

A Capriles lo hemos visto, como siempre, guabineando. Está, pero no está. Se declara institucionalista, pero hace mutis frente a guarimbas y francotiradores. Él y su partido saben muy bien quiénes están auspiciando un golpe de Estado, pero insiste en que no avalarán nada fuera de la Constitución. Eso esperamos. Por otro lado, Ledezma como que no sabe con quién anotarse. Se lo vio al principio en el trío de “la salida”, pero después ha bajado el perfil. De todos, es el político con más millas de vuelo; por tanto, debe estar muy consciente del costo que implicaría pretender derrocar al chavismo. Le toca a la oposición definirse de una vez porque la gente los está dejando solos.

Al Gobierno, por su parte, le corresponde no solo moderar el lenguaje, que bastante desagrada, sino mostrar señales de que está tomando acciones concretas para reducir el descontento, como llenar los anaqueles, abastecer las farmacias, desarmar y apresar delincuentes, frenar la inflación. Una estupenda muestra de voluntad sería ver publicada la lista de quienes saquearon a Cadivi. Con una acción de esa naturaleza tal vez ni siquiera sería necesario dialogar. Seguimos esperando por ella.


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Mariadela Linares


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