Lamento de un perro quemado en una guarimba

“No sé por qué Dios mío, no entiendo cómo humanos sean tan inconscientes y sean capaces de tanta atrocidad. Yo en verdad no comprendo nada de esto, pero por lo que percibo y por lo que he oído de otros compañeros que han desarrollado un pequeño arte de entender a las personas, me he dado cuenta que estas son unas manifestaciones violentas con el fin de tumbar un gobierno que fue elegido por la mayoría de los habitantes, cuando en realidad, me dicen los que saben, eso no puede ser así, porque hay un libro escrito que pone las reglas y hay que respetarlas y por ningún lado dice que destrozando la ciudad, asesinando personas y destruyendo bienes públicos, se elige o se pone un Presidente.

Pero bueno, mejor no sigo hablando de eso, pues casi no entiendo tal asunto, sólo repito, lo que me dijeron, yo sólo quería hablar de mi dolor que siento y que no sé por qué me causaron esas personas a quienes me referí, si yo ni meto en eso, ni culpa tengo de lo que pasa ni de lo que va a pasar, yo sólo deambulo de arriba abajo y de abajo arriba, para ver si consigo algo que comer, porque vivo en la calle y hasta aplaudo la Misión Nevado, que es una cosa que nos va a proteger, según me dijeron los que mencioné más arriba.

Pues bien, les cuento, pasaba cerca yo de un alboroto de eso al cual he hecho referencia y lo primero que hizo un infeliz fue agarrarme y pintarme en mi pelambre unos letreros con un bicho que disparaba pintura y que me empegostó todo mi pelo y no hallaba cómo quitarme aquello, y me arrastraba y nada. Pero eso no fue lo más doloroso, pues vino otro desgraciado, porque eso no tiene otro nombre, y empezó a perseguirme con otros, entre las risas de los presentes y cuando ya no pude aguantar mis fuerzas para correr, me agarraron y ¡ay mi madre¡, solo fue mi exclamación, cuando lanzaron mi endeble cuerpo y lo atrapó aquel candelero, del cual no sé cómo salí, y ahorita estoy con todo mi cuerpo ardiendo y tal vez esperando la muerte, si no viene y me prestan auxilio, pero en verdad, por qué, me pregunto una y mil veces, hicieron esta barbaridad conmigo. Esto a mi modo de ver no tiene perdón, de Dios”.


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Emigdio Malaver

Margariteño. Economista y Comunicación Social. Ha colaborado con diferentes publicaciones venezolanas.

 emalaverg@gmail.com      @Malavermillo

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