Carta a María Corina Machado

Afectísima compañera y amiga.

Anoche, o mejor dicho de madrugada: tuve un inverosímil sueño contigo
y, lo recuerdo como un castigo nulo que salió de mi subconsciente loco
loco. No era yo el que soñaba, eran mis desvelos, por eso te lo cuento
con mi angustia interna de héroe encarcelado como un político más,
metido en una sede que cumple funciones de cárcel y, ahora sé -por
experiencia propia- lo que es ser un preso político, aunque sean por
horas, las que llevo aislado de mis muchachos sin pagar condena que,
lo más seguro que no la haya en mi caso. Sobre eso te informaré más
delante de mis deducciones.

Vuelvo a ti como lo hago con ese pequeño y sincero preámbulo sin
estocadas y, te cuento que lo realizo inmediatamente después, que
anoche le di la vuelta al mundo buscando noticias precisas sobre mí en
minutos y segundos de complacencia que me tienen en el eje político de
un verdadero líder que ama a sus seguidores como ellos a mí, que eso
tú bien lo sabes y, me puedes interpretar con tu gran inteligencia de
mujer ardilosa y batalladora y sensata sin cuartel que prefiere morir
de ganas que no meterse en la situación mefistofélica que haga falta
melificar. Me consta y te lo reconozco.

Lo cierto es que mi sueño se dislocó como un mal sueño, donde las
variables de la "sinceridad" y de la "honestidad" se ocultan y sale a
relucir como me pasó a mí, las bajas pasiones que a veces nos
envuelven como tempestades inciertas, desgastadas de cariño y, sale a
flote como un torpedo: los infundios que alguna vez fueron o que se
tejieron en el bordado de la incertidumbre en que cada quien tiene sus
ideas de cómo llegar al poder, lo más fácil que se pueda sin importar
el método ni las circunstancias ni los medios, sino el fin.

Fue tanta la angustia con la que desperté de ese sueño crapuloso como
aterrador que sin penas, lo asomo a tu alcance expresivo, con la
voluntad de mantener nuestro pacto guía que debe ser, la aurora del
proceso de lucha sin permitir un paso atrás, lo más inmediato y
duradero posible, para poder salir de Maduro sin consideración ni
contemplación ninguna, pues su juego político no es nuestro juego como
burgueses plasmados de nuestra realidad específica a que pertenecemos
los dos y, por eso te imploro con ansiedad receptiva que no dudes de
mí como el arcángel fornicador de valentía callejera que soy, ni en
nada ni de lo que te digan o te pinten que haga posible como muchos
quieren mandarme a la papelera de los muertos en vida sin consignas ni
pancartas internas que son el afán de nuestra vidas, como buenos
servidores de nuestra oligarquía que precariamente este gobierno
quiere acabar con ella.

Te soplo que mi querido y protector amigo, Uribe Vélez, ha estado
presente con su voz de calor refrescante en todos estos días,
angustiado por demás y como un alfil de los yanquis, ha precisado y ha
logrado de ellos como guionistas que son: su atención hacia nosotros y
en mí en particular y lo ha logrado con una dignidad de falsos
positivos como a él solamente se le ocurren y me ha puesto a la orden
jóvenes del mundo paramilitar que cuentan con su aprecio y distinción
y, es tanta su fuerza de convicción comprometedora que hasta Santos
tuvo que salir en nuestra defensa, solicitando el acercamiento de paz
y acercamiento entre el gobierno y la oposición como dos bandos
enfrentados, lo que ha enfurecido a Maduro que sin diplomacia de
obrero, cayó en la trampa, incomodado y furioso de rabia contra un
socio importante en la región, además de Chile y Perú entre otros que
han asomado como mediadores dentro del clima actual de confrontación
en que estamos.

Ayer fue el día más feliz de toda vida y tú como yo, lo sentiste a mi
lado, de mi estoicidad y ejemplo de líder di la cara y arengue a los
muchachos -antes de entregarme- resguardado de la fuerza espiritual de
la figura de Martí y, actué como un actor más de la Villa del Cine que
se esmera en precisar con argumentos inobjetables, punto por punto,
debilidades y fortalezas y atraje y atrapé a que los medios
internacionales me hayan puesto en primera plana en todas las regiones
más importantes del mundo como lo que soy, un verdadero líder que se
ganó la medalla de sí tenemos Patria segura.

Ahora sí, María Corina, te digo, lo que pasó en mi sueño, en mi
desleal sueño: ¡te estrangulé! Por envidia de verte nuevamente al lado
de Capriles en su manifestación con una risa confabulada de
complicidad y aterciopelada de paz que en ti se oculta de egoísmo y,
que habías abandonado la petición en camino de que Obama te recibiera,
por mí. Pero no importa, ten por seguro que mi retención será por
pocos días, ya que el gobierno no me quiere como mártir y la excusa de
ahora es mi seguridad que está segura que de eso te informarás como tú
sólo sabes hacerlo.

Abrazos. Tu cómplice, L.L (loco loco)



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Esteban Rojas


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