A Capriles lo esperan Rosales y Goicochea

Por su carácter y su significación una revolución es una lucha contra el imperialismo y su sistema dirigido por el fascismo internacional y nacional, contra la burguesía, el feudalismo, para la libertad y autonomía nacional y por la implementación de la democracia popular.

Gracias a la superioridad del socialismo y al interés del pueblo por mejorar su situación de vida como también a la acertada política del presidente Chávez y su gobierno, Venezuela se transformó en una potencia del socialismo del siglo XXI en un plazo históricamente breve.

Las ventajas del socialismo que se construye repercutieron, ante todo en los pueblos y en un ritmo desconocido por su rapidez y por su estabilidad luchando contra la pobreza, la desigualdad y la inequidad, con una visión económica política que reestructura las riquezas del Estado con una mejor equidad para el desarrollo social.

Las victorias de la revolución en Venezuela, 18 triunfos molestan a Washington y a la derecha de la región que hacen de Bogotá su capital fascista desde donde se mostraba un gran interés por crear un gran ejército para combatir supuestamente al narcotráfico y a las FARC en la época de Uribe, situación que el presidente Chávez rechazo con mucha firmeza.

Así, las contradicciones entre Washington, Bogotá y Caracas seguirán y se volverán más agudas porque la oposición y la burguesía están alentadas con los últimos resultados electorales que permiten más dólares para la conspiración.

La base de la integración antifascista debe empezar desde el interior de cada país por medio de las alianzas de todos quienes tienen una ideología de izquierda, todos contra el fascismo dirigido por Capriles, quien con el apoyo de Bogotá, Washington, pretenden destruir las libertades democráticas decididas por la democracia popular.

Esta es una heroica lucha que está lejos de terminar encabezada por los pueblos de Sudamérica, por reconquistar la independencia nacional y por liberarse de todas las formas de dependencia imperialista, en ese contexto, la derrota del fascismo se impone de una vez por todas para restablecer la paz, mejorar las condiciones sociales e impulsar la transición al socialismo.

El ex candidato Capriles, ya mismo prófugo de la justicia, es un fascista que no acepta se derrota en las urnas, él sabía que iba a perder, motivo por el que desde el principio ataco el sistema electoral. En su primera intervención televisada dejo entrever que era imposible un triunfo suyo por el pueblo mayoritariamente chavista dispuesto a elegir presidente a Maduro, pero que, no podía defraudar a sus seguidores no aceptando la candidatura y que iba a luchar cada voto, además, reconocería la decisión del pueblo así pierda o gane con un voto.

En el transcurso de esta cortísima campaña se descubrió el apoyo de Washington y Bogotá, llegaron asesinos paramilitares de El Salvador y Colombia, buscando con la violencia desestabilizar al país, después la OEA y el Departamento de Estado abogaron por un recuento de los votos, una forma de desconocer el triunfo del pueblo, a este pedido de sumo el gobierno español y en Argentina la extrema derecha apoyo el fascismo de las huestes de Capriles, haciendo eco de todo esto la coalición de medios al servicio de EEUU, alientan la xenofobia que alimenta la violencia contra los médicos cubanos y el pueblo chavista.

Capriles hace rato perdió contacto con la realidad del pueblo, la derrota sufrida ante Chávez, la muerte del camarada influyo en su ánimo para presentarse ante Nicolás, manifestaba que con Maduro las cosas serán diferentes, pero, después de ver el amor que el pueblo siente por Chávez en los funerales, la desesperanza lo invadió otra vez recurriendo a actos imprudentes que luego con una disculpa trato de evadir, hoy, se sacó la máscara que ocultaba al verdadero Capriles fascista, torpe y aniñado, todo un pendejo que la indagación de la fiscalía lo hará huir del país como el cobarde que es.

La fiscalía debe tomar medidas para que evite la fuga de este fascista cobarde, debe responder por los asesinatos y por los heridos, es el culpable por alentar actos terroristas en contra del Estado venezolano al atacar centros de salud y sedes del partido de gobierno. La oposición, su dirigencia, está enferma y se hacen los locos y menos aún tienen consciencia del daño que le hacen a sus seguidores al sacar a la calle tanto enfermo mental.

Maduro tiene las armas constitucionales para enfrentar, erradicar esta forma de hacer oposición con terrorismo, hace rato que en las filas de la MUD existe gente armada, preparada para tratar de sumir al país en un caos, pero ya es muy tarde incluso para eso, porque, el pueblo y toda la región saben que la oposición en Venezuela acaban de ser borrados del mapa, ya no está Chávez está Maduro, es al pueblo al que tienen que vencer y eso es prácticamente imposible porque esa masa no quiere ser tratada como mugre, y, después de lo ocurrido están conscientes que la oposición, lo único que les importa es llegar al poder y destruir todo lo alcanzado por el pueblo.

Gracias a Chávez tenemos un Estado soberano, califica la condición de un pueblo rumbo al socialismo por el poder dado a su gente que goza de participación política legal y de independencia y libertad, es decir, esta soberanía no puede ser tratada como una hipótesis, debe ser tratada como un hecho y condición jurídica, nueva personalidad de la República Bolivariana de Venezuela que no puede tolerar complots, conspiraciones, desestabilizaciones que atenten contra la paz y seguridad de los venezolanos.

Fiscales y jueces tienen la última palabra para sancionar los actos de violencia impulsados por Capriles.

El presidente Maduro debe responder a las ligerezas de fuerzas hostiles internacionales que periódicamente se inmiscuyen en las decisiones soberanas de Venezuela. La decisión jurídica y política revolucionarias están en sus manos.

rcpuma061@yahoo.com



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1891 veces.



Raúl Crespo


Visite el perfil de Raul Crespo para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: