Lula en el filo de la navaja

Después de varios días del triunfo de LULA y su proclamación como presidente del Brasil. Jair Bolsonaro, Presidente saliente, se mantiene callado. No ha reconocido públicamente el triunfo electoral del nuevo presidente a partir de enero de 2023.

Retoma el formato de TRUMP y estimula soterradamente a sus seguidores para que cuestionen y pongan en duda el triunfo de la democracia en Brasil. "Intervención federal ya" es la consigna que vociferan los seguidores de Bolsonaro y le añaden un lema dirigido a los gorilas de ese país, que expresa "Fuerzas armadas salven nuestro Brasil".

Cabe destacar que los resultados electorales del pasado domingo son un indicador que en la práctica política las fuerzas de la izquierda y de la derecha están polarizadas. La relación de fuerza 50-50, que arrojó el dato electoral así lo indica.

En esa dirección, no es casual que al día siguiente que el Tribunal Electoral anunció la victoria de LULA, en caliente decenas de miles de seguidores del Bolsonaro se concentraron y protestaron frente a la sede del ejército en la ciudad de Río de Janeiro, la segunda ciudad más populosa del Brasil y de manera simultánea bloquearon más de 500 puntos de la vialidad en las principales ciudades del Brasil.

De manera más clara muchos gritaban golpe militar ya. Las razones para exigir la "intervención federal ya" es la vieja receta del imperialismo detengamos el comunismo. La actitud fascista se expresó en la solicitud del cierre Supremo Tribunal Federal y del Tribunal Superior Electoral.

Aunque Bolsonaro llamó a sus seguidores a mantener la calma, no ha condenado las manifestaciones, ni reconocido abiertamente el triunfo del ganador. En uno de sus comentarios expresó: "Nuestros métodos no pueden ser los de la izquierda, que siempre han perjudicado a la población, como la invasión de la propiedad, la destrucción del patrimonio y la restricción del derecho de ir y venir". Usando esa manipulación del discurso estimuló y sigue estimulando la protesta en una sociedad polarizada y que seguramente traerá experiencias y consecuencias ya conocidas en Venezuela.

En ese sentido, los hechos en pleno movimiento indican:

  1. A LULA le tocará gobernar a un país polarizado. Donde la izquierda y la derecha están parejas en cuanto a la relación de fuerzas políticas.

  2. Le corresponderá gobernar a Brasil en un periodo en que se visualiza cambios en el orden internacional y a su vez en momentos en que el imperialismo de los EEUU ve amenazada su hegemonía por Rusia y China.

3) El presidente Lula tendrá que conceder algunas concesiones a las fuerzas armadas de Brasil, caracterizada por una experiencia golpista, dictatorial, una cultura autoritaria y por ser Brasil un integrante del Comando Sur de Los EEUU.

4) La situación actual después de las elecciones con la derrota de Bolsonaro obliga a las fuerzas de izquierda a estar alerta ante un posible atentado de los sectores reaccionarios, oscurantistas y fascistas, contra la democracia brasileña.

5) La polarización y un parlamento donde las fuerzas de la derecha son mayoría avizora momentos de confrontación cuerpo a cuerpo y acciones dirigidas a colocar obstáculos a la gestión del nuevo Presidente.

6) Brasil con integrante de los BRICS y socio del Comando Sur, su nuevo presidente tendrá que caminar con mucho equilibrio en el filo de la navaja.

En fin, los días por venir marcarán el rumbo de la confrontación entre la izquierda y la derecha brasileña. Unos para hacer valer su victoria y mantenerse en el gobierno por el periodo que les corresponde y otros para torpedear el desarrollo del gobierno, jugar a la crisis e intentar Sacar de LULA antes que cumpla su ciclo presidencial.


 



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Carlos Mezones


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