Mi palabra

El tour de Francia, sirve para esconder las masacres en Colombia

"Cuando se descubrió que la información era un negocio,

la verdad dejó de ser importante."

RYSZARD KAPUSCINSK

Hablando con un amigo, un verdadero amante del deporte, porque aparte de aficionado ha llegado a convertirse en un fanático de algunas disciplinas deportivas, especialmente el ciclismo por haberlo practicado en su país natal: Colombia; del cual emigró hace varios años, y parece que su destino final es Venezuela, por haber echado raíces al lado de una larense. Al tocarle el tema del Tour, parece recibir un impulso vital, se desvive aupando y admirando a sus compatriotas, cuando los ve pedalear a través del canal ESPN 2. Al pedirle la opinión sobre la transmisión, el rostro le cambió y la voz casi no le salía para finalmente expresar: "Aparte de lo deportivo, me da pena ajena escuchar al narrador y los dos comentaristas de mi tierra, como si en nuestro país no estuviera pasando nada"

Por mi parte, soy un amante del deporte, lo vivo intensamente y creo que ayuda alargar los años de vida, y cualquier transmisión de ciclismo en la TV me convierte en un ansioso espectador de primera línea. Las grandes competencias a nivel mundial: Tour, giro y vuelta a España, es para mí un motivo para andar, como un niño en busca un juguete, apartando tiempo para disfrutarlo. En nuestro país, conseguimos narradores y comentaristas, a quienes admiro por su gran capacidad para ejercer la profesión, y lejos de seguir un patrón establecido por los dueños de los medios se mantienen al margen de la política, a pesar de ser unos auténticos opositores, pero respetan a los oyentes.

Escuchar y ver a ESPN, es sufrir, para poder mantener un cierto grado de ecuanimidad, cuando vemos la manera de actuar y expresarse a un panel conformado por un trio de personas a través de un medio tan importante, como es este canal internacional, referencia para miles de televidentes en el mundo. El narrador – Mario Sabato – le da golpes y volteretas al idioma, a tal punto que no sabemos, si es mejor bajarle el volumen al televisor o agacharse cada vez que habla, pero, como si eso fuera poco, cada momento deja ver su sumisión y adulancia al empleador, desparramándose en gritos totalmente fuera de control, como lo demostró en la etapa 13, al triunfar en buena lid un colombiano: Daniel Martínez, venciendo a un par de alemanes, pero al momento la voz se le apagó al enterarse de lo que sucedía atrás, al sufrir un pinchazo en sus aspiraciones el gran favorito y defensor del título: Egan Bernal. Por su parte el profesor Oscar Restrepo, gran conocedor del idioma y la disciplina del ciclismo se limita a seguir nadando contra la corriente al escuchar a su compañero de nacionalidad argentina; mientras Víctor Hugo Peña, vivió los rigores del Tour en carne propia, y aprovecha la oportunidad al máximo para orientar y entretener a los aficionados con sus brillantes comentarios propios de sus andanzas por las carreteras francesas.

A pesar, de todo lo expuesto tiene toda la razón el amigo, cuando acepta lo deportivo, pero difiere de manera abismal, y no es para menos al no oír en ningún momento tocar, ni siquiera uno de los tantos problemas por demás graves que está viviendo la hermana República de Colombia. Es tan claro y evidente el grado de descomposición en ese país, que una página de la web "As. COM" publicó una gráfica, donde se ve claramente ¡SOS Colombia! formando parte de la manera de expresarse uno de los millares de emigrantes esparcidos por todo el mundo, que no dejan de disfrutar y aupar la actuación de sus coterráneos, sin olvidar que siguen atentos al drama que viven día a día sus compatriotas en su tierra, por la vil acción de una elite representada por Álvaro Uribe Vélez, y su fiel discípulo Iván Márquez Duque, ahora al servicio del gobierno estadounidense.

Anunciar la cantidad de calamidades del pueblo colombiano, es como ponerse a revisar el libro de historia de esta centenaria competencia; haciendo la salvedad, el panel de la transmisión no está para hablar de política, ni el historial de Colombia es para disfrutarlo, porque la cantidad de muertos por los paramilitares es impresionante, y eso forma parte del expediente por el cual se encuentra en proceso de juicio el ex presidente Uribe Vélez, por ahora en arresto domiciliario, pero todas las miradas del pueblo colombiano convergen hacia el proceso de la justicia, para ver, hasta dónde se aplica al oír el reclamo justificado de millares de familiares, que no olvidan a sus muertos, a pesar de la represión.

No es simple casualidad, que el canal ESPN lo hayan convertido –apoyados en los dólares– en un medio para promocionar y proyectar las dos disciplinas deportivas en Colombia, el cual atraen más aficionados y fanáticos: el futbol y el ciclismo, pero a la vez, es una cortina de humo para tapar todos los tormentosos momentos de esa sociedad. Últimamente las masacres de jóvenes, están a la orden del día. El narcotráfico ha ido en aumento. Las protestas se levantan en contra de las violaciones a los derechos humanos. La paz desapareció hace mucho tiempo, y para hacer más dramático el momento, la pandemia azota, con más de 22000 mil muertos, y una cifra de 700 mil contaminados; mientras todo esto se sucede, Iván Duque, se apoya en los gringos, y el tono de voz de Mario Sabato, sube y baja de acuerdo a los resultados de los colombianos, dando la ligera impresión que Colombia, es el paraíso de América Latina, para beneplácito de la oligarquía y el imperialismo estadounidense.



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Narciso Torrealba


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