Donald Trump y Hugo Chávez

El magnate del mundo inmobiliario y de la frivolidad, Donald Trump, hasta hace un año ausente de la arena política norteamericana, en una dimensión diferentes y por supuesto con expectativas muy oscuras para el mundo y especialmente para América Latina y el Caribe, protagonizó una "barbarazo" contra la mediática y los fabricantes de líderes a punta de promoción, al derrotar a la ex Primera Dama de EE. UU., ex Secretaria de Estado, que lideró la invasión a Libia y celebró con una carcajada el linchamiento del presidente Mohamar El Ghadafi, ordenado por su despacho, ex Senadora y mimada del partido Demócrata, de las encuestadoras, de las corporaciones y de la monarquía Saudí, Hilary Clinton, venciendo todos los obstáculos y trampas que le pusieron en el camino, para convertirse en el presidente XLV de Estados Unidos de Norteamérica. También frustró la esperanza de quienes apostaban a la posibilidad de la primera mujer presidenta de esa potencia.

Guardando la distancia por la enorme diferencia que representan ambos episodios, fue similar a lo que ocurrió en nuestro país, cuando un militar surgido de la escuela prusiana que mantenía la IV República, sin experiencia alguna en las lides políticas, sin poder económico, mediático, financiero o comunicacional, revolcó al candidato del pentágono, de la CIA, de las transnacionales, de la aquelarre partidista de la época, de la perversión mediática nacional e internacional, de los gobiernos títeres del continente y de la rancia derecha europea, aquel exquisito personaje que según su propia confesión prefiere vacacionar en las montañas rocosas de Colorado, que en Canaima o Margarita, el inefable "Frijolito", que hasta una semana antes, según las encuestadoras y la gran prensa y medios radioeléctricos, superaba al Comandante Hugo Chávez, hasta por 15 puntos porcentuales y..ah..sorpresa, el Comandante, sorteando todas las trampas, calumnias y desafiando el perverso poder mediático, que lo señaló incluso, de manera artera e irresponsable, hasta como asesino de sus compañeros de armas en Cararabo, frontera colombo venezolana, al mando de una columna guerrillera colombiana, se convirtió en el primer presidente de Venezuela, electo con una histórica avalancha de votos, que dejó al candidato Salas Rommer y sus patrocinadores, sin aliento. Henrique Salas Rommer y su caballo "Frijolito", pasaron a la historia como símbolos del fin de una era, que el Comandante con su verbo y el pueblo con su sabiduría lograron enterrar y demostrar que la fábrica de liderazgos mediáticos ya no funciona, que tuvo vida hasta la penúltima década del siglo XX.

En USA, la falta de lealtad de Barack Hussein Obama, para con sus electores, a quienes en la campaña les prometió un cambio y particularmente a las minorías, afro, latina, asiática y blancos pobres, que juntos constituyen una respetable fuerza le abrió las puertas al triunfo a un señor que solo sabe de negocios y solo reconoce como sus iguales a sus panas de la "supremacía blanca", con un discurso inconsistente, que hoy dice una cosa y mañana se contradice, pero que logró enganchar el tren del descontento.

Una nueva lección para el mundo en menos de veinte años; sobre todo para quienes obnubilados por el poder y la supuesta hegemonía partidista, las proyecciones mediáticas y la convicción de que con discursos adornados, tienen todo bajo control y desdeñan a las minorías, al pueblo general, desoyendo críticas y alertas de quienes no tienen poder de decisión, pero si el poder de la voluntad, de la dignidad y decisión para castigar la soberbia y la demagogia.

Para quienes pensaban que la victoria de uno de los dos podría variar la política hacia nuestro país y la patria grande, léase Suramérica y el Caribe, no no podían ser más ingenuos; no olvidemos que el pueblo norteamericano, no elige gobernante o presidente, solo elige cada cuatro años un relacionista público del "complejo militar-industrial y comunicacional", que es ejecutor de las políticas internas y externas de USA, que a su vez responde a los intereses de las grandes corporaciones mundiales, que desde el Club Bilderberg, deciden en abril de cada año los designios del mundo globalizado.

USA, desde la presidencia de George Washington a la fecha ha mantenido hacia América Latina y el Caribe, su política de amo, para cuidar su patio trasero, de allí que no se puede esperar nada nuevo. En 1823 el presidente Monroe, lanza su proclama de "América para los americanos" léase (América para los norteamericanos). Principio que luego atornillaría Theodore Roosevelt, cuando en 1904, estableció que EE. UU, se arroga el derecho a intervenir en cualquier país de la región, cuando sus gobiernos no sean capaces de mantener el orden interno o externo, contexto en el cual estén en peligro los intereses de ciudadanos norteamericanos (Léase transnacionales), que requieren protección.

Para los únicos que el triunfo de Hilary Clinton, era una necesidad, es para los vividores de la MUD, que tenían en los demócratas y su gobierno, la gallina de los huevos de oro, que se conformaban con promesas y prórrogas para salir de Nicolás Maduro, mientras tanto continuaban chupándole los dólares a Obama, que se trazó como línea salir del gobierno de Caracas, antes de abandonar la Casa Blanca.

Donald Trump, como buen comerciante, empresario de larga data, para quien cada centavo de dolar invertido debe presentar ganancias a la vista, seguramente prescindirá de los servicios de los diputados y líderes de la M UD y buscará nuevos operadores, menos chuletas, con caras nuevas y con resultados tangibles para su política.

Para ser más lapidario; de las élites gobernantes del norte, no se puede esperar nada hasta que el pueblo sojuzgado e idiotizado con el poder mediático y de las corporaciones, se levante y logre consolidar una independencia verdadera, ya que si leemos con detenimiento la historia de Estado Unidos, nos daremos cuenta que jamás tuvo ejemplo de libertadores como Bolívar, Miranda, San Martín, José Martí, Miguel Hidalgo y Costilla, Morazan y otros tantos héroes de Suramérica.

Todo lo contario, desde el comienzo las luchas contra el dominio inglés las emprendieron las mafias empresariales y financieras, donde solo privaban los intereses propios, sin visos de filosofía libertadora, entre otras la Pinkerton, una agencia armada privada, fundada por el escocés Allan Pinkerton, cuyo lema era "We never sleep" , que sirvió para reprimir los intentos serios de liberación por parte de los trabajadores organizados. De ella nace la inspiración para crear el FBI, que opera la base de datos de investigación, que dejó Pinkerton a su muerte. Hoy su espíritu criminal todavía existe y ahora funge de "contratista", para los países víctimas de ocupación gringa.

Los presidentes de Estados Unidos de Norteamérica desde siempre han sido operadores de ese poder económico y financiero, que luego se fusionaría con el militar y el comunicacional, que actualmente trabaja en el proyecto de la dictadura global, con el Pentágono y la OTAN al frente.

Donald Trump hoy es el número 45 en esa historia de operadores del capitalismo, que han sometido al pueblo norteamericano, a la ignorancia cada vez más profunda para utilizarlo como herramienta para sus proyectos criminales, enviándole a morir en campos de guerras, que nada tienen que ver con los intereses de quienes van al frente a "pelear por la patria".

El Comandante Hugo Chávez, en cambio se propuso y lo alcanzó, avivar en la conciencia de los pueblos el espíritu liberador, que cultivó Simón Bolívar, Miranda, Urdaneta, Sucre y otros en el Siglo XIX y que Carlos Marx, Lenín, el Che y otros tantos pensadores divulgaron desde comienzos del siglo XX, cuyo primer fruto ha ido la revolución bolchevique, que sigue teniendo vigencia. Entonces, a parte del golpe dado a la manipulación electoral mediática no existe otra analogía entre Donald Trump y Hugo Chávez.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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