¡No tengamos imposibles!

Se acaban de cumplir 88 años del natalicio de una figura mundial, cuya personalidad y ejemplo sirven parar templar los ánimos en estos difíciles momentos. Me refiero a Nelson Rolihlahla Mandela, quien nació el 18 de julio de 1918 en Johannesburgo y murió en su patria el 5 de diciembre de 2013.

Fue un abogado, activista contra el apartheid (el método racista que discriminaba a los negros, mayoría en ese país), político y filántropo. Mandela estuvo prisionero durante 27 años, primero en la isla Robben y después en las prisiones de Pollsmoor y de Víctor Verster.

Campañas internacionales abogaron por su liberación y fue excarcelado en 1990 en medio de una convulsión social en Sudáfrica. Se unió a las negociaciones políticas con Frederik de Klerk para abolir el apartheid y establecer las elecciones generales de 1994, en las que lideró al CNA al triunfo en las urnas por lo que se convirtió en el primer presidente sudafricano de raza negra.

Durante su Gobierno de Unidad Nacional invitó a otros partidos políticos a unirse a su gabinete y además se promulgó una nueva constitución. También creó la comisión para la verdad y la reconciliación para investigar las violaciones a los derechos humanos cometidos en los años del apartheid.

Fue el rey del diálogo constructivo. Su gobierno se dedicó a desmontar la estructura social y política heredada del apartheid, a través del combate al racismo institucionalizado, la pobreza y la desigualdad social, y la promoción de la reconciliación social.

Como nacionalista africano y socialista presidió el Congreso Nacional Africano (CNA) entre 1991 y 1997. Internacionalmente fue secretario general del Movimiento de Países No Alineados entre 1998 y 1999.

Les hablo del Premio Nobel de la Paz porque es el mejor ejemplo para demostrar que nada es imposible cuando la causa es justa. Es necesario acordar para que los problemas políticos se solucionen con inteligencia, paciencia y respeto mutuo. Debemos trabajar con buena fe, convicciones patrióticas y democráticas.

Hay tres temas que parecen sobresalir sobre Nelson Mandela que les comparto para que analicen: la libertad y su búsqueda, empeño que le llevó toda su vida; el racismo y sus nefastas consecuencias; y la superación de uno mismo, el combate permanente frente a las dificultades de la vida.

Cierro con una de sus frases sabias: "Si quieres hacer la paz con tu enemigo tienes que trabajar con él. Entonces se convierte en tu compañero". Un abrazo.



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Dante Rivas


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