En Ecuador la oposición también tuvo su 13

    Trece horas duró  la intentona de golpe en la tierra de Alfaro y Manuelita. La maniobra desestabilizadora fue conjurada por la convocatoria inmediata del Pueblo a Palacio y al Hospital de la Policía, hecha por el Vicepresidente y diputados. Seguramente con base a dolorosas experiencias previas, no perdieron ni un minuto y la gente de a pie respondió con conciencia y sin temor al llamado de los líderes de la Revolución Ciudadana,

    Con las primeras de cambio se evidenció, como ya dije en mi último artículo, que los discursos de ciertos personeros apuntaban a la calma, sin condenar el golpe, matizándolo y reduciéndolo ante la opinión pública a una “revuelta de carácter gremial”. Incluso un jefe castrense llamó al Gobierno a rectificar con respecto a Ley Orgánica de Servicios Públicos, como condición necesaria para calmar los ánimos.

    Casi al unísono los medios opositores en Ecuador y extranjeros comenzaron a desarrollar la matriz de que solo era un foco de policías protestando por reivindicaciones laborales, cuando la realidad era que los fascistas habían tomado aeropuertos, antenas repetidoras del estado ecuatoriano y  asaltado la televisora estatal. Todo un plan golpista.

    En plena acción, gracias a la temeridad de camarógrafos y reporteros y a la tecnología que posee TeleSur, observamos la rabia, la violencia y la sin razón de elementos con el rostro tapado, muchos de civil, con equipos y armamentos de largo alcance, listos a acometer una acción a todas luces planificada.

    Muchos consideran que tuvieron la oportunidad de herir mortalmente al Presidente Rafael Correa. Opino que el plan no tenía como fin un magnicidio, pero sí neutralizar al primer mandatario, tomar los aeropuertos, seguido  de pronunciamientos “institucionales” y de la “sociedad civil opositora” culpando al gobierno por la susodicha Ley, mientras  sacaban del aire a los medios oficiales. Luego algún gorila tomaría las calles para contener al Pueblo a balazos y finalmente el sopor de la OEA rendiría los ánimos exaltados. Creo que así lo planificó Washington. Los causantes de este nuevo fracaso del imperio, quienes siempre le hacen morder el polvo: El Pueblo Arrecho y un Líder Indoblegable.

    En nuestros predios, la noticia pasó debajo de la mesa de la canalla mediática opositora. Afuera, CNN apeló a confusión, propiciando debates sobre si fue golpe o revuelta, dejando intencionalmente de lado la cantidad de hechos conexos que configuraron la trama. Incluso mientras la embajadora de Ecuador ante la OEA señalaba claramente que se trataba de un intento golpista, colocaron en la cinta de caracteres “Revuelta Policial en Ecuador”.

    Tal como los desquiciados de aquí “consideran” que 65 es más que 98, los de allá insistirán en que no hubo golpe sino un arrebato laboral de un grupito policial. Seguramente también, de acuerdo a la experiencia venezolana, Rafael Correa dice que no habrá perdón ni permitirá impunidad. Pero estoy seguro que esa expresión no contiene trazas de crítica hacia la actuación de nuestro Líder Comandante en el 2002 como algunos suponen, en cambio sí la absoluta certeza, basado en los hechos,  de lo traidora, apátrida y criminal que es la derecha.

    Cojan mínimo escuálidos, no se hagan los locos con el caso Ecuador, aprendan bien la lección porque la próxima vez no les daremos tiempo a  abrigar dudas sobre la respuesta popular.

Patria, Socialismo y Comités de Defensa de la Revolución.

pladel@cantv.net



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Plácido R. Delgado


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