¿Vamos hacia el Socialismo?

La revolución bolivariana tiene una repercusión en el mundo de magnitudes incalculables. Tanto, que los grandes consorcios de la comunicación y los diferentes gobiernos en los continentes, le han dedicado tiempo para hacerle críticas y descalificarlo; pero también se vienen consolidando aliados mundiales del proceso que se desarrolla en nuestra República Bolivariana de Venezuela. Las medidas aplicadas por el Estado venezolano en cuanto a nacionalizar empresas y expropiación de grandes latifundios vienen tomándose en los sectores opuestos a Chávez, como elementos de ataque utilizando desatinadas expresiones como: “están acabando con la propiedad privada”, “nos van a dejar sin bienes materiales” “nos quieren apartar de nuestros hijos”, entre otras. Son argumentos que encierran el lenguaje del temor, con la firme intención de crear miedo en sectores de la sociedad venezolana que están totalmente confundidos u opuestos a las medidas de intervención del Estado en la economía y la administración de los programas educativos. Estamos sumergidos en una campaña publicitaria oposicionista de gran impacto en la psicología individualista del venezolano. Por ejemplo, se toma la nueva Ley de Educación (en discusión) para difundir la idea de eliminar la patria potestad. Tamaña locura solo puede estar dirigida a desquiciar a los que ya ven a Chávez hasta en la sopa y quieren reeditar lo que en los años 60 hicieron en pleno comienzo de la Revolución Cubana, desarrollando la operación Peter Pan, donde persuadieron a los padres a mandar a sus hijos a los Estados Unidos porque Fidel Castro se los iba a quitar o a comer. Desmembraron a las familias cubanas y sometieron a los niños y adultos a un trauma mental que produjo daños irreversibles en la sociedad de la hermana República de Cuba. Pero la pregunta es: ¿pueden estas estrategias publicitarias psicológicas, tumbar al gobierno revolucionario? La respuesta es si. Si pueden socavar sus bases, pues este momento coyuntural en la revolución no cuenta sino con un líder que viene asumiendo las iniciativas y construyendo políticas, mientras los Diputados, Ministros, la mayoría de los Gobernadores y Alcaldes, se muestran acomodados en sus curules y regiones a la espera de las líneas desde “arriba”. El Presidente Hugo Chávez carece en este momento, de una sólida vanguardia revolucionaria que sea guía de este pueblo, que acaba de estirar los brazos y viene despertando muy lentamente. La crítica debe resurgir como método de avance y profundización de esta revolución. Las nacionalizaciones por si solas, no generan una nueva sociedad. Es en la formación crítica del ciudadano y la fe de las grandes mayorías desposeídas donde está el germen para consolidar los cimientos del Socialismo. Este razonamiento conduce a una gran preocupación: Los “lideres” intermedios de este proceso político de cambios no han demostrado su condición revolucionaria, solo se han ocupado de asegurar su permanencia en el poder, por encima de toda moral y ética. Por ello es urgente una revisión de la actuación política de los camaradas que están asumiendo funciones de gobierno, pues de allí depende en mucho el camino correcto a la nueva sociedad. El llamado no solo es para los que ejercen gobierno sino también a los que organizados en el PSUV, pero opuestos al gobernador o al Alcalde, hacen de los errores de éstos, un instrumento de campaña de descrédito que sólo beneficia a la oposición. Esta revolución requiere, de manera impostergable, del debate necesario que conduzca a retomar el rumbo correcto al Socialismo, de lo contrario, todo el esfuerzo y las vidas perdidas serán en vano. Solo el pueblo evitará que el país sucumba ante la mentira.

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Orlando Balbás

Prof. en Ciencias Sociales. Magister en gerencia educativa. Jubilado del MPPE.

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