Al camarada y obrero Osvaldo León

La filosofía Marxista como ciencia

La filosofía marxista, como cualquier otra ciencia, tiene su objeto de estudio. Camaradas, para saber cuál es ese objeto de estudio, partamos de la siguiente pregunta: ¿Qué estudia la filosofía marxista?  

Encontramos, primero, que lo principal en la filosofía marxista es la solución que da al problema filosófico fundamental sobre la relación del pensar y el ser. Esto es, la filosofía materialista parte de que la materia -el ser- es lo primario, y la conciencia -el pensamiento- lo secundario. Dos conclusiones se derivan de la resolución de este problema cardinal de la filosofía: la primera, la conciencia no puede ser otra cosa que conciencia del ser; toda idea, aunque sea falsa, tiene sus raíces en la realidad.  La última, esa realidad –natural o social- es posible conocerla y transformarla.  

La filosofía del marxismo es el materialismo dialéctico, y otro de sus objetos de estudio es descubrir las leyes más generales del desarrollo del mundo material, es decir, el mundo natural y el social.  

Así, pues, el  materialismo dialéctico es una ciencia que descubre, a base de resolver acertadamente el problema fundamental de la filosofía, las leyes dialécticas más generales del desarrollo del mundo material, las vías del conocimiento y de la transformación revolucionaria del mismo.  

La dialéctica marxista o el materialismo dialéctico es la teoría del desarrollo y encadenamiento lógico universal. Ahora, en ese desarrollo cuáles son sus fuentes y fuerzas motrices.  

Esta respuesta la encontramos en la ley de la unidad y lucha de los contrarios. Tenemos que entender esta ley, que en palabras de Lenin, es la esencia y médula de la dialéctica. Conocerla es de gran importancia para comprender la dialéctica del desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento. Comencemos pues, los contrarios son los aspectos, tendencias o fuerzas internas de un objeto que se excluyen mutuamente y, al mismo tiempo, uno no existe sin el otro. Ahora bien, la relación de indestructible interdependencia de estas fuerzas constituye la unidad de los contrarios. En las sociedades divididas en clases antagónicas existen clases contradictorias; en la sociedad burguesa: la clase trabajadora y la clase burguesa son contradictorias. Una de ellas, debe desaparecer para que se resuelva el conflicto.  

En nuestro afán de entender el desarrollo es necesario contestar estas preguntas: cómo y de qué manera transcurre el proceso del desarrollo, cuál es su mecanismo. Responderlas, nos ayudarán a comprender la esencia, de otra ley dialéctica: la del transito de los cambios cuantitativos a cualitativos.  

Primero, intentemos poner en claro,  qué es calidad y qué es cantidad. Todas las propiedades de un objeto dado, lo distinguen de otro. Tomemos como ejemplo el metal oro. Este metal no se disuelve en toda una serie de ácidos, presenta escasa actividad química y no se oxida al aire. Estas propiedades distinguen el oro de otros metales. En suma, cuanto hace que un objeto sea precisamente el que es, y no otro, y lo distingue de la infinidad de otros objetos es precisamente su calidad. 

  La calidad se manifiesta en cualidades. La cualidad caracteriza una cosa por algún aspecto determinado, en tanto que la calidad da una idea de conjunto del objeto. El color amarillo, la maleabilidad, la ductibilidad y otros rasgos del oro tomados por separados son sus cualidades, y estas cualidades son su calidad.  

Además, de una calidad determinada, cada objeto posee también cantidad. A diferencia de la calidad, la cantidad particulariza al objeto bajo el aspecto del grado del desarrollo o intensidad de las cualidades que le son inherentes, así como del de su magnitud, volumen, etc. Como regla, la cantidad se expresa en número.  

La característica cuantitativa es también inherente a los fenómenos sociales. Cada régimen político-social posee un nivel respectivo y un grado de desarrollo de la producción.  

Algo muy importante, la cantidad y la calidad son un todo único porque representan aspectos de un mismo objeto. El cambio de la calidad lleva al cambio del objeto, a su transformación en otro objeto; el de la cantidad dentro de ciertos límites no da lugar a una transformación visible del objeto. Por ejemplo, si se destruye la propiedad capitalista, o sea, el rasgo cualitativo más importante del capitalismo, y se sustituye por la socialista, al capitalismo sucederá un régimen nuevo, cualitativamente de él: el socialismo.  

Otro aspecto que nos permitirá determinar cualquier proceso de desarrollo –natural o social- es que la unidad de cantidad y calidad se llama medida. La medida es algo así como el marco, dentro del cual el objeto sigue siendo el que es. La “infracción” de la medida, de esta combinación determinada de los aspectos cuantitativo y cualitativo, lleva al cambio del objeto, a su transformación en otro objeto. En el conocimiento y actividad práctica es de suma importancia tener en cuenta la unidad de los aspectos cuantitativos y cualitativos de los fenómenos.  

Los fenómenos sociales también se distinguen por su calidad. Así, el capitalismo se distingue del feudalismo por el predominio de la producción mercantil, por la existencia de la propiedad capitalista y el trabajo asalariado y por otros rasgos.  

Es necesario, dejar sentado que el tránsito de los cambios cuantitativos a cualitativos es una ley universal del desarrollo del mundo material. La ley del transito de los cambios cuantitativos a cualitativos se manifiesta con particular evidencia en los procesos químicos.  

Esta ley opera también por doquier en el desarrollo social. Así, el tránsito del capitalismo al socialismo, que sobreviene por medio de la revolución socialista, tiene  determinadas premisas cuantitativas: el incremento de las fuerzas productivas bajo el capitalismo, el aumento del carácter social de la producción y de número de trabajadores revolucionarios,  etc.  

Ahora, trataremos de explicar la ley que da a conocer la dirección general, la tendencia, del mundo material, Ley de la negación de la negación. Para comprender la esencia y alcance de esta ley debemos poner en claro, ante todo, qué es negación dialéctica.  

En cualquier campo de la realidad material –natural o social- se opera constantemente el proceso de muerte de lo viejo, caduco, y nacimiento de lo nuevo, progresista. La sustitución de lo viejo por lo nuevo, de lo que muere por lo que nace, es precisamente el desarrollo; y el propio vencimiento de lo viejo por lo nuevo, que surge a base de lo viejo, se llama se negación. Marx escribió: “En ninguna esfera puede existir desarrollo que no niegue sus formas precursoras de existencia”.  

La comprensión de la negación dialéctica  parte de que lo nuevo no destruye totalmente lo viejo, sino que conserva todo lo mejor que había en él. Y no sólo lo conserva, sino que la transforma y eleva a un grado más alto. Así, por ejemplo, en el nuevo régimen social, al negar el viejo, conserva sus fuerzas productivas y adelantos científicos, técnicos y culturales. La vinculación de lo nuevo con lo viejo se verifica en el conocimiento, en la ciencia.

Antes de Marx, los filósofos intentaron asimismo descubrir las leyes más generales del desarrollo, esbozar un cuadro único y complemento del mundo, y muchos alcanzaron algunos éxitos en este sentido.  

¿Cómo llegaron Marx y Engels a este descubrimiento?  A través de la participación activa en la lucha revolucionaria de la clase trabajadora, su servicio abnegado al pueblo y el conocimiento profundo de las conquistas relevantes de la ciencia y de la Filosofía les permitieron descubrir esas leyes generales y la esencia dialéctico-marxista de la realidad.  

También, es importante remarcar que Marx y Engels descubrieron el carácter   materialista dialéctico del desarrollo de la vida social. Crearon el materialismo histórico, teoría científica del desarrollo social, método del conocimiento y transformación revolucionaria de la sociedad. El materialismo histórico, que representa la ciencia de las leyes más generales del desarrollo de la sociedad, es parte de la Filosofía marxista. Marx y Engels, dieron a la historia una base materialista, determinando que, la producción de los medios para satisfacer las primeras necesidades del hombre –alimentarse, cubrirse su cuerpo, vivienda, etc.- constituye el factor primordial de la historia humana.  

Pero, una vez satisfechas esas necesidades, surgen otras más complejas. La producción de los medios para satisfacer esas nuevas necesidades constituye el segundo factor que encauza la evolución histórica.  

A manera de conclusión podemos afirmar que las leyes del materialismo dialéctico, actúan en todas partes en la Naturaleza inanimada como en lo organismos vivos, en el hombre y en el pensamiento. En fin, las leyes dialécticas permiten conocer los fenómenos más diversos del mundo.  

Otro rasgo que distingue el materialismo dialéctico, es que éste surgió y se desarrolló como arma teórica –ideológica- de los trabajadores en su lucha contra el capitalismo, por el socialismo y el comunismo. La filosofía del marxismo es revolucionaria por su propia esencia; no reconoce inalterables los órdenes sociales ni eternos los pilares de la propiedad privada, fundamenta teóricamente la desaparición inevitable del capitalismo y la nueva victoria del nuevo sistema, del sistema socialista, y finalmente, señala las vías y medios para construir el socialismo y el comunismo.  

Y, por último, la filosofía marxista ayuda a los partidos revolucionarios a orientarse en la complicadísima situación existente, a analizarla científicamente y, de acuerdo con ello, a enunciar las tareas más importantes y buscar los caminos más eficaces para resolverlas. Dominar la filosofía marxista no significa aprenderse simplemente sus tesis y conclusiones, sino comprender su esencia, saberla aplicar en la práctica.   


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