Encontramos,
primero, que lo principal en la filosofía marxista es la solución
que da al problema filosófico fundamental sobre la relación del pensar
y el ser. Esto es, la filosofía materialista parte de que la materia
-el ser- es lo primario, y la conciencia -el pensamiento- lo secundario.
Dos conclusiones se derivan de la resolución de este problema cardinal
de la filosofía: la primera, la conciencia no puede ser otra cosa que
conciencia del ser; toda idea, aunque sea falsa, tiene sus raíces en
la realidad. La última, esa realidad –natural o social- es
posible conocerla y transformarla.
La filosofía
del marxismo es el materialismo dialéctico, y otro de sus objetos de
estudio es descubrir las leyes más generales del desarrollo del mundo
material, es decir, el mundo natural y el social.
Así, pues,
el materialismo dialéctico
es una ciencia que descubre, a base de resolver acertadamente el problema
fundamental de la filosofía, las leyes dialécticas más generales
del desarrollo del mundo material, las vías del conocimiento y de la
transformación revolucionaria del mismo.
La dialéctica
marxista o el materialismo dialéctico es la teoría del desarrollo
y encadenamiento lógico universal. Ahora, en ese desarrollo cuáles
son sus fuentes y fuerzas motrices.
Esta respuesta
la encontramos en la ley de la unidad y lucha de los contrarios. Tenemos
que entender esta ley, que en palabras de Lenin, es la esencia y médula
de la dialéctica. Conocerla es de gran importancia para comprender
la dialéctica del desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y del
pensamiento. Comencemos pues, los contrarios
son los aspectos, tendencias o fuerzas internas de un objeto que se
excluyen mutuamente y, al mismo tiempo, uno no existe sin el otro. Ahora
bien, la relación de indestructible interdependencia de estas fuerzas
constituye la unidad de los contrarios. En las sociedades
divididas en clases antagónicas existen clases contradictorias; en
la sociedad burguesa: la clase trabajadora y la clase burguesa son contradictorias.
Una de ellas, debe desaparecer para que se resuelva el conflicto.
En nuestro
afán de entender el desarrollo es necesario contestar estas preguntas:
cómo y de qué manera transcurre el proceso del desarrollo, cuál es
su mecanismo. Responderlas, nos ayudarán a comprender la esencia, de
otra ley dialéctica: la del transito de los cambios cuantitativos a
cualitativos.
Primero, intentemos
poner en claro, qué es calidad y qué es cantidad. Todas las
propiedades de un objeto dado, lo distinguen de otro. Tomemos como ejemplo
el metal oro. Este metal no se disuelve en toda una serie de ácidos,
presenta escasa actividad química y no se oxida al aire. Estas propiedades
distinguen el oro de otros metales. En suma, cuanto hace que un objeto
sea precisamente el que es, y no otro, y lo distingue de la infinidad
de otros objetos es precisamente su calidad.
La calidad se manifiesta en cualidades. La cualidad
caracteriza una cosa por algún aspecto determinado, en tanto que la
calidad da una idea de conjunto del objeto. El color amarillo, la maleabilidad,
la ductibilidad y otros rasgos del oro tomados por separados son sus
cualidades, y estas cualidades son su calidad.
Además, de
una calidad determinada, cada objeto posee también cantidad.
A diferencia de la calidad, la cantidad particulariza al objeto bajo
el aspecto del grado del desarrollo o intensidad de las cualidades que
le son inherentes, así como del de su magnitud, volumen, etc. Como
regla, la cantidad se expresa en número.
La característica
cuantitativa es también inherente a los fenómenos sociales. Cada régimen
político-social posee un nivel respectivo y un grado de desarrollo
de la producción.
Algo muy importante,
la cantidad y la calidad son un todo único porque representan aspectos
de un mismo objeto. El cambio de la calidad lleva al cambio del objeto,
a su transformación en otro objeto; el de la cantidad dentro de ciertos
límites no da lugar a una transformación visible del objeto. Por ejemplo,
si se destruye la propiedad capitalista, o sea, el rasgo cualitativo
más importante del capitalismo, y se sustituye por la socialista, al
capitalismo sucederá un régimen nuevo, cualitativamente de él: el
socialismo.
Otro aspecto
que nos permitirá determinar cualquier proceso de desarrollo –natural
o social- es que la unidad de cantidad y calidad se llama medida.
La medida es algo así como el marco, dentro del cual el objeto sigue
siendo el que es. La “infracción” de la medida, de esta combinación
determinada de los aspectos cuantitativo y cualitativo, lleva al cambio
del objeto, a su transformación en otro objeto. En el conocimiento
y actividad práctica es de suma importancia tener en cuenta la unidad
de los aspectos cuantitativos y cualitativos de los fenómenos.
Los fenómenos
sociales también se distinguen por su calidad. Así, el capitalismo
se distingue del feudalismo por el predominio de la producción mercantil,
por la existencia de la propiedad capitalista y el trabajo asalariado
y por otros rasgos.
Es necesario,
dejar sentado que el tránsito de los cambios cuantitativos a cualitativos
es una ley universal del desarrollo del mundo material. La ley del transito
de los cambios cuantitativos a cualitativos se manifiesta con particular
evidencia en los procesos químicos.
Esta ley opera
también por doquier en el desarrollo social. Así, el tránsito del
capitalismo al socialismo, que sobreviene por medio de la revolución
socialista, tiene determinadas premisas cuantitativas: el incremento
de las fuerzas productivas bajo el capitalismo, el aumento del carácter
social de la producción y de número de trabajadores revolucionarios,
etc.
Ahora, trataremos
de explicar la ley que da a conocer la dirección general, la tendencia,
del mundo material, Ley de la negación de la negación.
Para comprender la esencia y alcance de esta ley debemos poner en claro,
ante todo, qué es negación dialéctica.
En cualquier
campo de la realidad material –natural o social- se opera constantemente
el proceso de muerte de lo viejo, caduco, y nacimiento de lo nuevo,
progresista. La sustitución de lo viejo por lo nuevo, de lo que muere
por lo que nace, es precisamente el desarrollo; y el propio vencimiento
de lo viejo por lo nuevo, que surge a base de lo viejo, se llama se
negación. Marx escribió: “En ninguna esfera puede existir
desarrollo que no niegue sus formas precursoras de existencia”.
La comprensión de la negación dialéctica parte de que lo nuevo no destruye totalmente lo viejo, sino que conserva todo lo mejor que había en él. Y no sólo lo conserva, sino que la transforma y eleva a un grado más alto. Así, por ejemplo, en el nuevo régimen social, al negar el viejo, conserva sus fuerzas productivas y adelantos científicos, técnicos y culturales. La vinculación de lo nuevo con lo viejo se verifica en el conocimiento, en la ciencia.
Antes de Marx,
los filósofos intentaron asimismo descubrir las leyes más generales
del desarrollo, esbozar un cuadro único y complemento del mundo, y
muchos alcanzaron algunos éxitos en este sentido.
¿Cómo llegaron
Marx y Engels a este descubrimiento? A través de la participación
activa en la lucha revolucionaria de la clase trabajadora, su servicio
abnegado al pueblo y el conocimiento profundo de las conquistas relevantes
de la ciencia y de la Filosofía les permitieron descubrir esas leyes
generales y la esencia dialéctico-marxista de la realidad.
También, es
importante remarcar que Marx y Engels descubrieron el carácter
materialista dialéctico del desarrollo de la vida social. Crearon el
materialismo histórico, teoría científica del desarrollo
social, método del conocimiento y transformación revolucionaria de
la sociedad. El materialismo histórico, que representa la ciencia de
las leyes más generales del desarrollo de la sociedad, es parte de
la Filosofía marxista. Marx y Engels, dieron a la historia una base
materialista, determinando que, la producción de los medios para satisfacer
las primeras necesidades del hombre –alimentarse, cubrirse su cuerpo,
vivienda, etc.- constituye el factor primordial de la historia humana.
Pero, una vez
satisfechas esas necesidades, surgen otras más complejas. La producción
de los medios para satisfacer esas nuevas necesidades constituye el
segundo factor que encauza la evolución histórica.
A manera de
conclusión podemos afirmar que las leyes del materialismo dialéctico,
actúan en todas partes en la Naturaleza inanimada como en lo organismos
vivos, en el hombre y en el pensamiento. En fin, las leyes dialécticas
permiten conocer los fenómenos más diversos del mundo.
Otro rasgo
que distingue el materialismo dialéctico, es que éste surgió y se
desarrolló como arma teórica –ideológica- de los trabajadores en
su lucha contra el capitalismo, por el socialismo y el comunismo. La
filosofía del marxismo es revolucionaria por su propia esencia; no
reconoce inalterables los órdenes sociales ni eternos los pilares de
la propiedad privada, fundamenta teóricamente la desaparición inevitable
del capitalismo y la nueva victoria del nuevo sistema, del sistema socialista,
y finalmente, señala las vías y medios para construir el socialismo
y el comunismo.