07-01-26.-La negativa de María Corina Machado a sostener un encuentro cara a cara con Richard Grenell, enviado especial de la Casa Blanca, y su omisión ante una oferta para gestionar la libertad de presos políticos, serían unos de los puntos del distanciamiento en sus relaciones con Washington. El New York Times (NYT) reportó, citando fuentes familiarizadas con los contactos diplomáticos, que este episodio ha sido determinante para que la administración de Donald Trump retirara su respaldo a la líder opositora.
El incidente, ocurrido en enero de 2025, se gestó tras una reunión preparatoria en el hotel Waldorf Astoria de Washington, donde Grenell solicitó a los representantes de Machado dos acciones concretas para su inminente visita a Caracas: coordinar una reunión personal con la dirigente y que le entregaran una lista de presos políticos que Estados Unidos pudiera presionar para liberar.
El desplante en Caracas y la lista desierta
Pese a la relevancia de la visita, la reunión física nunca se concretó. Según las fuentes consultadas por el NYT, Machado, «a pesar de las promesas de la delegación estadounidense de que estaría protegida», declinó verse personalmente con Grenell. Ante la negativa, la interacción quedó reducida a un contacto a distancia: «En su lugar, se concertó una llamada telefónica durante su visita», confirmaron personas enteradas de la agenda.
Más allá del desaire protocolar, hubo un aspecto humanitario que tensó la relación. Según el diario, el equipo de Machado ignoró deliberadamente la petición de suministrar la lista de presos políticos que querían ver en libertad. La decisión habría respondido a un «aparente deseo de evitar acusaciones de favoritismo o de dar a entender que su movimiento participa en las negociaciones».
Frustración por la falta de estrategia
Aunque la llamada fue descrita como «cordial», el vínculo se deterioró rápidamente tras estos hechos. A la falta de cooperación en el tema de los presos se sumó la incapacidad de la oposición para presentar un plan de gobierno viable. Grenell presionó reiteradamente a Machado para que explicara cómo pensaba juramentar a su candidato sustituto, Edmundo González. El diplomático «se sintió frustrado cuando ella no expresó ninguna idea concreta sobre cómo poner en el poder al gobierno elegido democráticamente».
Además, existían roces de fondo sobre la retórica diplomática. A Machado le molestaba que Grenell no denunciara «enérgicamente a (Nicolás) Maduro como ilegítimo», a diferencia del secretario de Estado, Marco Rubio. El enviado justificó su pragmatismo ante sus colegas señalando que tal declaración, «aunque cierta, socavaría su labor diplomática».
La decisión final de Trump
Estos antecedentes cimentaron la decisión de Donald Trump de no apoyar a Machado tras la extracción de Maduro, optando en su lugar por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, ahora presidenta encargada. El mandatario se basó en informes de inteligencia que cuestionaban la capacidad de la oposición y en la percepción de que Machado enviaba «informes inexactos» sobre la debilidad del gobierno.
«Creo que sería muy difícil para ella ser la líder», afirmó Trump el fin de semana, sentenciando el distanciamiento. «No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto».
Detrás de la decisión pesó la evaluación de que apoyar a la oposición podría desestabilizar el país y «requerir una presencia militar más robusta», además de la premisa de que «para Trump, lo importante en Venezuela es el petróleo, no promover la democracia», remarca el NYT.
Con información de New York Times.