“Lapsus mentis” a favor del madurismo

Quizás haya sido un acto fallido, un deseo oculto de que la realidad fuera menos vergonzosa. Pero, en el último escrito sobre "la decadencia de la política…" cometimos un error. Confundimos el porcentaje de abstención con el de votantes efectivos. Así que la cuenta que nos daba 6.133.110 votos, a favor del madurismo es realmente de 4 millones 443 mil 390 (4.443.390) votos. Si se lo restamos a los 7 millones 633 mil 149, de inscritos en el partido de gobierno según Diosdado, el déficit que tiene el PSUV es de 3.189.759 votos que, a pesar del carnet, no obtuvieron o se fueron para otro lado (¡ya me parecía a mí tan bueno el resultado…, a pesar de todo!).

No obstante, el punto a tratar en ese artículo era el de señalar la relación inversa que existe entre la decadencia de la política y el fortalecimiento de la democracia burguesa y su sistema electoral, ambos superficiales y que nada tienen que ver con la "voluntad del pueblo" ni con un triunfo político real por ninguno de los dos lados.

Habíamos dicho que hacer política era convencer con acciones ejemplares, reflexiones sobre los problemas comunes de toda la sociedad, en especial de las mayorías invisibles y menesterosas; educar, criticar de forma implacable los errores cometidos y reconocerlos, hablar siempre con la verdad…, En fin, digamos que la política verdadera es hacer todo lo contrario de lo que hace la demagogia electorera y los politiqueros chapuceros que nos gobiernan y los que se les oponen.

Habíamos dicho que, sin importar los resultados, en el sistema de la democracia burguesa insulsa, cuando se vota siempre será por el capitalismo, se hace bajo la dictadura capitalista. Los socialistas en esas condiciones no tienen nada que buscar, a menos que el rechazo de las mayorías al sistema dé para hacer cambios pacíficos mediante unas elecciones (caso Chávez, en 1999). De resto, es imposible ganarle a capitalismo dentro de las reglas de juego del capitalismo.

Habíamos dicho que la democracia insulsa prefiere que la gente sea indiferente y se distancie de las soluciones de los problemas y que no participe en ellas; para eso el sistema electoral es solo representativo (y clientelar); la alternabilidad como norma, el voto como única forma de opinión y participación.

También dijimos que Chávez sí hizo política verdadera, con autoridad moral, educando, explicando, razonando y reflexionando junto a la gente los problemas comunes, respetando las críticas y obligándose a actuar de manera ejemplar ante sus subalternos y todos los cuidados, no solo llamando a votar, también impulsando la participación, el poder popular en la propiedad social.

Lo de los numeritos más bien fue una excusa para hablar de estos temas, para contrastar las elecciones con la urgencia de salir del madurismo y retomar el programa de Chávez. Y mostrar lo decepcionante que resultan las celebraciones por resultados electorales tan obvios: ganó, como debe ser siempre en estos casos, la derecha; la derecha mimetizada de socialismo, y la derecha de siempre, descansando sobre un lecho de capitalismo.

A RETOMAR EL PLAN DE LA PATRIA ORIGINAL Y VOLVER A CHÁVEZ



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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

 marcosluna1818@gmail.com

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