Auditórium

Los “tartufos-alacranes” de la revolución

"La belleza del rostro es frágil, es una flor pasajera, pero la belleza del alma es firme y segura". "La hermosura sin gracia es un anzuelo sin cebo". "Nunca se dio el caso de conquistar un corazón por la fuerza". "La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora". Fin de la cita. Pensamientos de Moliére.

Los alacranes putrefactos de 2021, que tratan de alcanzar el poder regional con cualquier excusa para justificar su enriquecimiento ilícito, con tal de conseguir votos en las conciencias hambreadas, y afectar así el sano ejercicio de la política, que muchos tratamos de reconstruir en esta Venezuela en crisis.

Tartufo fue el antihéroe de una obra de Moliere, así como el alacrán candidato a la gobernación de Anzoátegui, un falso devoto de la decencia política, y que no es en la realidad lo que quiere representar ante el pueblo anzoatiguense. El sainete que se ha montado con motivo de su participación electoral con un movimiento exprés llamado Primera Venezuela, y sus ofertas demagógicas, y cínicas, es un ejemplo de manipulación de la opinión pública al no poder presentar los orígenes de su súbita riqueza; al de tratar de presentar como verdades, mentiras evidentes de su corrupción de los dineros recibidos del Jeque de Cabo Verde, según un portal de noticias colombiano, muy publico y notorio; así como el de encochinar el actual proceso electoral regional en marcha; y de usar a las autoridades policiales de escolta en su propio beneficio; y de hacer caso omiso a la lucha contra la corrupción en que se encuentra involucrado, un importante segmento político del país, así como su desprecio olímpico, y rampante por la institucionalidad democrática.

El vehículo marca "alacrán" es un movimiento político vinculado al caso "del jeque preso en Cabo Verde", uno de los mas emblemáticos de los últimos años. Tanto que la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional 2015, uno de cuyos miembros era este celebre candidato a gobernador de Anzoátegui, quedando embarrado con ese emblemático caso de corrupción.

La calle electoral de este año 2021, no es la misma de la del año 2015, donde este alacrán traidor resultó electo diputado por el circuito numero 1 del sur del estado Anzoátegui en la tarjeta de la MUD, hoy no se observa la misma pasión que lo llevó a la diputación ese 6 de diciembre de 2015. ¡Cuánta razón tenía Carlos Marx! Ciertamente, las tragedias de la historia se repiten, pero ahora como farsas.

Como político formado en la izquierda cristina, sé que lo sustantivo era hacer la revolución. No me dejo sorprender por posiciones luminosas, y vacuas como la de este alacrán hoy 15 de septiembre de 2021 a las 12pm, en un programa de opinión de Radio Estelar dial 102.5 FM, en El Tigre-Anzoátegui, donde manifestó que yo era una persona toxica, ante mis reiteradas criticas. Uso lentes oscuros de soldar para contrarrestar tanto mediocre cuando los tengo cerca. La formación ideológica, y política debe ser firme como para saber cuando las aguas permiten un respiro, y cuando se tornan oscuras, y peligrosas, entonces hay que ser "astutos como las serpientes" o correr el riego de naufragar. La fidelidad a una buena gestión de gobierno no puede pasar por personas, sino por la misión de construir una patria digna: desarrollar una patria donde reine la paz, justicia y equidad, hacerlo con sensibilidad humana, vocación de servicio, y amplitud de criterios con el menor ruido posible, y hacerlo bien. Véase como la corrupción del proceso revolucionario, nos ha llevado a estadios muy incipientes, fue dejando cadáveres insepultos en el camino, como quedó la ruta opositora por sus deserciones, y odios mellizales, por el mal reparto del botín que es de los más inconsecuentes, y terribles por cierto, como el de los alacranes. ¿Cuánto daño ha hecho, y continuará haciendo el haber "creído" en tantos pequeños alacranes arribistas, amantes del verbo ocasional grandilocuente, y portadores del sarampión de la mendicidad, y la mano estirada? Así este prócer ilustrado, quién vino a descubrir, en plena campaña electoral, y por los medios de comunicación por cierto, casos de corrupción en la gestión de su compinche Guaidó. Un verdadero revolucionario tiene que saber esta táctica. Tienen que saber que hay "gente como los alacranes" que nos acompañará sólo una parte del camino. No necesariamente porque sean traidores genéticos, muchos lo son, sino, porque la idea de un proceso revolucionario que albergan personas de izquierda democrática, tiene unos límites, sus compromisos con el estatus liberal también, y de estos límites no se pasa, ni se come la luz. No es bueno negar al militante de trochas porque en un momento dado no vuela, porque nunca fueron pájaros. Pero nos brindó esa compañía en algunos alacranes, que si muerden durísimo. ¿Habrá el Presidente en su laberinto alcanzado la madurez revolucionaria, que hoy posee, y la que atesora el movimiento popular para limpiarlo de estos traidores de ocasión? No se, creo que el látigo hacia las traiciones, en algún sentido, no han purificado el verdadero espíritu revolucionario del pueblo organizado. Lo que no puede lo que queda de revolución, a estas alturas, es aprender estas lecciones sembradas por la hiperinflación, y la mala calidad de vida, de desencanto en desencanto, de desilusión en desilusión. Hoy se necesita mucha claridad para no salir mal herido de estas situaciones. No será así, ya que no se dispone de una base ideológica sólida, capaz de trabajar con el militante para que continúe la tarea, pero inflexible para no permitir que haga daño si, por sus limitaciones, pone en peligro el objetivo revolucionario. Como analista comprometido con el pensamiento de izquierda democrática, siempre me han parecido igualmente etéreas las devociones emocionales, o las condenas apresuradas. Si nos detenemos a mirar un instante desde la óptica de la sindéresis, veremos como fueron valiosamente útiles, las estrategias de Mariño, Páez, etc., fueron patriotas de verdad, pero mientras Mariño sentía que su "pueblo oriental " había sido emancipado, y Páez que su "nación venezolana" había sido liberada, y ambos coincidieron que la Revolución tenía una deuda con ellos, por su alto sacrificio personal, donde Simón Bolívar, sintió entre sus piernas el costillar de Rocinante, y la imperiosa necesidad de salir a combatir por la patria grande. Una patria grande y bonita que es Oriente, que son los llanos, llamada Venezuela con sus costas, y sus mares. Que a muchos les costó.

La revolución bolivariana del siglo XXI, hoy a muchos les quedó grande, cuando se saquen cuentas de esta tragedia económica, les quedará aun más grande, muy grande, a muchos más. Pues bien, o estoy perdiendo el olfato, o se vienen nubarrones, y tormentas después de las elecciones del 21N del 2021. Como el olfato lo conservo fino, el panel de los instrumentos de las condiciones, me dice que se nos viene una borrasca. La Revolución, para ser verdadera, tendrá que pasar por encima de mucho oportunista.

La tormenta ahogará también a uno que otro enchufado de baja calaña, pero la tormenta traerá agua abundante, y el agua, esperada, y canalizada, siempre es buena, y es fecunda, lava el sucio del rostro, y hará aflorar la verdad. La Revolución deberá tocar intereses, y sectores económicos de comerciantes extranjeros especuladores que hasta hoy sólo han reaccionado ante la riqueza fácil. Cuando esto ocurra, arreciará el ataque del enemigo. Los primeros en alinearse con estos sectores e intereses serán aquellos que, habiéndonos acompañado hasta aquí, siempre tuvieron la cabeza, el corazón, y el bolsillo en otro lado. No puede una revolución depender de la fidelidad de una consigna palurda de "leales siempre, traidores nunca", desarreglados estamos. Hay que ir más allá con paso firme. ¿Hacia donde saltará el alacrán traidor? No lo se, pero las actitudes corruptas del enemigo proporciona signos inequívocos de sus marramuncias conspirativas. Las próximas acciones del alacranato, pondrán a prueba al revolucionario-enchufado de Zelles, al revolucionario cómodo de camionetas de alta gama, al del pacto, y el arreglo. Si los tartufos, y camaleones predominan La hiperinflación atenuará su ataque, hasta convivirá con la Revolución, será una revolución (con minúsculas) tolerable y manejable; si se reforma, habrá llegado la hora de nuevos judas, y saltadores de talanqueras. Un buen número de "revolucionarios-enchufados" habrá encontrado su "final". Hay que templar el acero o conformarse con reformas de pacotillas, hay que salvar la Venezuela petrolera o sentarnos, como el rey Moro, a: "llorar como niños lo que no supimos defender como hombres", mejor dicho: "como hombres, mujeres, niños y niñas" porque la tarea es de todos los venezolanos.



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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