¡Cállate, que te ves más bonito!

Hace unos años cuando apenas la crisis que tenemos estaba gestándose, trabajaba en una panadería como despachador en barra como pizzero. Tenía la oportunidad de escuchar, sin querer los diálogos de los clientes cuando esperaban su pedido. A veces los escuchaba porque me llamaba la atención cuando caían en el tema político. Me aguantaba muchas veces de cerrar el pico y no proliferar la más mínima palabra, sólo la de anunciar la pizza con su correspondiente número, pero un día no me aguanté, creo que estaba atravesado, y al escuchar el dialogo de dos tipos que solían comprar allí, les oí que hablaban peste del gobierno y que todo estaba mal y la gente pasando hambre. Muy educadamente me metí en la charla, y les dije: "Amigos con todo respeto, si realmente la crisis fuese de tal magnitud, nadie vendría a comprar dos pizzas gigantes, no sé, creo que ni un golfeado podrían llevarse", luego les dije: "A veces somos nosotros mismos los que con nuestras palabras y decretos traemos o llamamos el mal, de tanto decir que todo está mal, es lógico que si cientos de miles lo repiten a diario con un pesimismo alarmante no estamos deseando lo mejor sino lo peor".

Eso de los decretos de muerte, de pesimismo, del mal lo vengo escuchando en estos 22 años de revolución de parte de gente que primero de política no entienden nada, que viven desinformados y que son principales víctimas de los laboratorios de guerra psicológica sin darse cuenta. Usted lo puede apreciar en las personas contrarrevolucionarias en niveles de disociación. Por ejemplo con el CLAP. Cuando el CLAP demora hablan pestes, cuando les llega que está caro, cuando trae 10 productos se quejan cuando les trae 12 igual se quejan, abren la bolsa y se queja de tal producto y la marca. Es decir están tan enfermos que a todo le hayan un pero porque como son personas que se alimentan de la conflictividad política siempre están provocando, no el debate, sino acariciar sus egos y complejos para sentir algún afecto.

Eso lo podemos llevar a todos los niveles; no es que uno no vea la realidad, sino que como son personas flojas para leer, investigar e informarse de sanas fuentes los problemas y sus causas se quedan es en las consecuencias y por culpar al Gobierno creen que se las están comiendo. Yo a la verdad estoy desde hace tiempo evitar este tipo de gente tóxica, se ven más bonitos cuando están calladas en el tema de la política.

A veces esa situación de las personas disociadas me hace recordar esa historia, bien conocida por todos, como fue la liberación del Pueblo de Israel por mano de Moisés de la esclavitud egipcia. Muchos recuerdan las 10 plagas pero pocos lo que sucedió después cuando 3 millones de personas, la mayoría Hebrea con cientos de egipcios que al ver su nación de raíz destruida se unen al éxodo.

Cuando va pasando las semanas en el candente desierto, aunque Dios los protegía con una gran nube de día y una antorcha enorme de noche, hubo dentro del Pueblo un hombre llamado Coré. Este era un egipcio que como no estaba acostumbrado a las crisis, la escasez y circunstancias adversas comienza a crear una situación interna de gran conflicto, de murmuración y división terrible. Los argumentos de este hombre era que Moisés los había sacado de Egipto donde la estaban pasando bien, comiendo sabroso para llevarlos al desierto a morir. Fue tanta la insistencia y la quejadera que muchos comenzaron no sólo a creerle sino a seguirle. Moisés fue cuestionado como líder, lo atacaron verbalmente, ya había cierta división mientras Coré parecía que podía tomar el liderazgo. Para no hacerle largo el cuento, lo cierto es que Moisés llevo el caso a Dios y el final para Coré no fue muy bueno, la Biblia dice que cuando el tumulto rebelado contra el liderazgo de Moisés, la tierra se abrió bajo sus pies y todos los rebelados murieron tragados por la misma tierra. Dios castigó lamentablemente a los murmuradores, a los contaminantes, a los pesimistas porque estaban de por sí, OBSTRUYENDO UN PLAN DIVINO.

Si trasladamos esto a los días de hoy no estamos muy lejos, no es que Chávez y Maduro sean Moisés, pero cuidado estemos obstruyendo un propósito divino con esta nación y no nos estemos dando cuenta de que todo esa oposición estén con el espíritu de Coré y se los tragué la tierra, no les parece casualidad que Chávez y ahora Maduro hable de polvo cósmico.



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Julio César Colmenares

Comunicador alternativo.

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