Gorilismo: un riesgo para Bolivia y para Venezuela

Todo parece venir de una película. Para ese entonces, a mediados de los años 50 del pasado siglo, el muchacho de la película recibe en sus brazos a la protagonista de sus sueños, llena de temor por unos rugidos, él le dice algo así: ¡Son los Gorilas!

Los cinéfilos se encantaron con esa escena de amor y miedo. En Argentina un programa radial usaba los gorilas como tema de sus críticas, hasta que Juan Domingo Perón, el líder obrerista más recordado de América Latina lo aplicó en sus discursos para ir contra todo aquel que estuviera frenando el desarrollo y la consolidación de una poderosa clase obrera capaz de impulsar y cuidar los cambios en materia laboral y de beneficios sociales.

El término gorilismo fue aplicado sin ambages a izquierdas o derechas, pero poco a poco la derecha quiso ser exclusiva en la regresividad de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales. El poder económico, aliado con la bota militar y la iglesia católica (en aquellos momentos, hoy también a otras iglesias cristianas) sumado al capital internacional y a al poder de los Estados Imperialistas, evolucionaron el termino hasta una forma oprobiosa de gobierno, donde la dictaduras sangrientas trataron de regresar las conquistas sociales, llenando de luto a países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia y Venezuela; y otros cuantos países de Centro América, donde narrar el horror con el cual las dictaduras gobernaron es más terrorífico que cualquier rugido de animal feroz.

Recordamos que las manifestaciones estudiantiles venezolanas de finales de los años sesenta hasta los setenta del pasado siglo tenían un tinte anti-gorilismo y muchas pintas en las paredes advertían de algo de gorilismo en los gobiernos de la democracia representativa de esos tiempos.

Pero ahora, el riesgo reaparece, en especial en Bolivia donde la derecha terrófaga de Santa Cruz, mas el gran capital inversionista, partidos políticos de derecha, iglesia católica y evangélica, inclementes con la realidad cultural de las creencias ancestrales, y con una propuesta de regresividad de los avances, avalados por la Organización de Estados Americanos (OEA) y el poderoso poder injerencista y belicista de EEUU prepararon la estrategia. Fue un jaque trampeado que obligó a detener la jugada por casi un año, en los cuales el gorilismo se manifestó golpeando y masacrando indígenas, expulsando gente al exilio, encarcelando y amenazando con extinguir al partido e izquierda mejor organizado de América Latina. Entre tanto abrió operaciones para desnacionalizar recursos naturales y servicios públicos.

Nadie imaginaba que frente al gorilismo renaciente, una especie de Ghandismo mezclado con la inteligencia innata y propensión a la paz de los indígenas acorralara al gorilismo progresivamente hasta darle un jaque mate electoral creciendo más de 7 puntos, y distanciándose casi 25 puntos de su más cercano competidor electoral. Pero, el gorilismo sigue vivo en Bolivia, son reminiscencia de Hugo Bazner, todos los movimientos previos fueron dados para conculcar las elecciones, las palabras del Ministro del Interior, de los jefes militares, la omisión de la iglesia frente a las tanquetas y personal armado que salió antes del escrutinio, el discurso de odio antes y durante la emisión de resultados, y el silencio sepulcral de los países que tenían montadas sus trampas para despojar a Bolivia de sus riquezas. El gorilismo está preparado para enfrentar la re-nacionalización de los contratos expoliadores suscritos, entre la usurpadora totalitaria, hembra gorila y los otros militantes del gorilismo.

Todavía el plan de aplastar a la izquierda, sus conquistas, sus logros económicos, sociales y culturales, están en peligro. Pero cuando se estudie el papel de la mujer boliviana en sus luchas contra el gorilismo, aparecerá que merecen una estatua inmensa, un monumento guarneciendo las minas de litio. Ahora, es el tiempo de la reconstrucción de lo que destruyeron, la educación, la salud, la esperanza. Asi lo dijo Luis Arce, nuevo presidente anti-gorilista.

Mucho cuidado... el gorilismo y sus facetas sigue acechando, no solo en Bolivia. Es muy fácil para los desclasados ir contra el Pueblo.

¿Y Venezuela? Habrá que pensar que significa el poli-clasismo actual y la" burguesía revolucionaria militarizada" para la regresividad de las conquistas laborales de la gran mayoría de los trabajadores venezolanos. Pasar de la abundancia de la primera década de este siglo a las carencias y hasta el hambre, es inexplicable, como también lo es no haber defendido y mantenido funcionando los sectores de la economía con mayor capacidad de generar ahorro interno (petróleo, construcción y agricultura).

Eso todavía no está claro.



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Miguel Mora Alviárez

Profesor Titular Jubilado de la UNESR, Asesor Agrícola, ex-asesor de la UBV. Durante más de 15 años estuvo encargado de la Cátedra de Geopolítica Alimentaria, en la UNESR.

 mmora170@yahoo.com

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