Todos seremos responsables

Nadie está pensando en el país como colectivo humano, como sociedad. Lo que nos llega de la gente, como siempre, es el punto de vista del pasivo testigo de los acuerdos, marramucias, chismes, del fulano diálogo entre pícaros; el punto de vista de aquel que cree que votando por Maduro o por Guidó se resuelve todo, o que en el diálogo habrá una salida a este desastre, o en la Asamblea Nacional, o en la constituyente (una tuerca dentro de un engranaje, no sirve para nada y todo lo tiene trancado): somos responsables desde que dejamos que otros decidan por nosotros.

Esa farsa puesta en escena entre Maduro y sus primos hermanos de la oposición pareciera que nos calma la angustia. ¡Si hay diálogo, yo quiero estar en él! Esa debería ser nuestra consigna ahora. Queremos un diálogo con la gente que realmente sufre los efectos de la irresponsabilidad y pillería de todos aquellos que se hacen pasar por líderes o dirigentes, no entre ellos, no entre aquellos que son lo mismo, que representan lo mismo. ¿Cómo hacerlo? Ya propusimos usar la televisión para eso; el congreso, las plazas, todos los auditorios; diálogos o foros TELEVISADOS, donde se escuche y se recoja información de primera mano, para que todo el mundo participe y se entere, y pendiente del país deje de ver telenovelas y bobos haciendo shows musicales, cómicos, o programas bodrios mañaneros que son una fuente de imbéciles e imbecilidades (por lo visto incontenible).

La política se ha convertido en una una zarzuela interminable con actores profesionales: Maduro, Guaidó, Diosdado, Ramos Allup, Pedro Carreño, Lilian Tintori, el Fiscal (que hace de tenor cómico), bufones y coros… y en una batalla insulsa de tuitazos, como una pajarera llena de canarios. ¡Bonita política la de este país! Hay que hacer una revolución y acabar con esta farsa y acallar la pajarera.

Ahora más que nunca debemos estar por encima de las elecciones y de la falsa democracia. Requerimos de políticos serios, que nos hablen del futuro, del camino a seguir como pueblo, del país que necesitamos para que no se repita, por muchos años o nunca, esta vergüenza decadente de pelea de caimanes irracionales, insensibles al dolor humano. Necesitamos retomar el camino hacia el socialismo: convencidos, sin vergüenza, sin dudas, comprometidos, pensando, estudiando, debatiendo ideas y no política de botiquín y tascas.

¿Quién, de corazón, está dispuesto a votar en unas elecciones con estos candidatos que prometen solo infamias? Bien, el que vote en próximas elecciones por miedo, es un irresponsable y cómplice de lo que está pasando, el que vote con consciencia igual; todo aquel que escuche las mentiras de estos bufones será responsable de la disolución del país en la nada capitalista, en el saqueo de comprobados corrompidos decadentes o aprovechadores carroñeros.

Nosotros queremos que se nos escuche a todos los vetados en los medios, queremos que Rafael Ramírez acabe de hablar y de su versión de los hechos y su propuesta política de la Junta Patriótica y que se liberen los presos de PDVSA. También queremos que lo hagan con los militares: con Rodríguez Torres y Baduel y que hablen y den sus versiones; que hablen los petroleros (no Will Rangel), que hablen los trabajadores de las empresas socialistas, los comuneros, las maestras y maestros, los médicos, enfermeras, pacientes, obreros, científicos, empleados públicos, todos, exceptos los empresarios capitalistas y sus cómplices, porque están al otro lado del frente de guerra. Qué participen de forma pública y documentada a través de la televisión y la radio, con videos, con toda la prensa presente, sin censuras, sin manipulaciones, sin discriminación, sin chantajes y amenazas; que así como suspendieron la AN, se les dé garantías a los exiliados de que no serán arrestados y atacados por cabilleros. Eso pedimos públicamente, OTRA SALIDA DISTINTA a los diálogos, al chisme, al tuiter de los pajaritos, y a las elecciones escuálidas, narcóticas, hechas para los miedosos y los que no creen en el socialismo.

Los socialistas debemos buscar un método para el diálogo nacional, ¿y qué mejor método que reclamar la televisión como el auditorio idóneo, y garantías públicas pare se dé sin chantajes y amenazas? Los socialistas debemos empezar por buscar ese espacio apto para el gran debate nacional y de valientes, para dilucidar nuestro futuro. Volvernos un ejemplo para el mundo de voluntad democrática verdadera e incuestionable. Esta es mi propuesta para los socialistas, además de volver a poner en discusión el Plan de la Patria de Chávez, el adulterado por Maduro y olvidado muchos.



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Marcos Luna


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