¿El macrismo de Maduro o el madurismo de Macri?

El método de darle todas las ventajas y el dinero al capital privado trae las mismas consecuencias en Venezuela como en Argentina: especulación, inflación y pobreza. El problema de la inflación no es técnico, es un coctel de mala conciencia empresarial (mezquindad, codicia, oportunismo, dinero fácil) combinado con el subdesarrollo de un capitalismo parásito, inclinado a la especulación y no a la producción.

La inflación es un fenómeno que tiene su causa en la codicia, en sostener los niveles de crecimiento pero del lucro; en la concentración irracional del capital, no es un fenómeno físico matemático, es cultural, es de conciencia. Y su control se debe generalmente a controles en la acción humana, en la codicia del empresario, que es un fenómeno de la conciencia, en los grados de irracionalidad a los que pueda llegar la especulación. Los países productores verdaderos regulan esa acción, es decir, regulan la codicia, porque saben que eso es así y se tiene que hacer; ¡si tú los dejas, ellos lo hacen! Siempre han tenido un sistema distinto, o alternativo, al de la simple competencia (casi inexistente) para aplicar los controles que no parezcan tales, como pechar los dividendos y poniendo límites punibles a la usura (del 10% No pasas). Ninguna de esas dos fórmulas se aplica en países como el nuestro. Nosotros hacemos lo contrario, estimulamos el lucro con el pretexto de estimular las inversiones. Es como si quisieras potenciar las aptitudes técnicas de un cardiólogo borracho con alcohol.

En los países llamados desarrollados estimular la actividad económica es reducir un punto porcentual al pago en los impuestos o en un punto en el porcentaje de ganancia (lo que no sería un problema para los caimanes de aquí). Aquí, el estímulo a la inversón es eximirlos totalmente de sus obligaciones con la sociedad (a través del Estado). La diferencia está en el control estatal que ejercen estos países a sus economías mediante la aplicación infalible de impuestos; ¡no tienen que prohibir nada, solo cobrar sus impuestos! Así funciona allá, pero aquí no.

Y lo que no se puede hacer allá, se hace aquí, por eso somos subdesarrollados y colonias. Ni Venezuela ni Argentina escapan de este esquema de "estímulos a la inversiones privadas extranjeras y nacionales", lo que es otra forma de robarse las riquezas de un país entero, el producto de toda la sociedad a favor de cuatro familias de "cardiólogos borrachos".

Cuando los gobiernos aplican ese método para el "desarrollo de sus fuerzas productivas", y se les viene encima unas elecciones, buscarán siempre las mismas soluciones: aumento de sueldos, bonos, aplazar los aumentos del costo la gasolina, de los servicios públicos etc., esto es lo que hace ahora Macri de forma demagógica y populista. Luego pasan las elecciones y vuelven con la expoliación: todo para mí, nada para los demás, todo para los ricos, nada para los pobres. Vuelve la tensión social. Eso no ha cambiado en siglos.

Pero a Macri se le ve bien hacer esas promesas populistas; es el traje a su medida. No obstante, ¿Maduro? ¿¡hacer eso a nombre del socialismo!?… ¡es ridículo! El hecho de que Maduro aplique su populismo de forma sostenida no cambia el carácter demagógico y populista de sus políticas sociales, más bien nos hace pensar en que solo sirven para enfrentar posibles procesos electorales, contingencias electorales…, a fin de sostenerse en el poder.

La única diferencia con Argentina es que Maduro lo hace a nombre del socialismo y Macri lo hace en contra del socialismo. Pero eso es superficial, como dice aquel personaje de "Los sobrevivientes" – "… ¡Como si fuera feudalismo!", ¡no importa el nombre que le pongas, el método es el mismo!

No hay mejor muestra, ni más "científica" del liberalismo de Maduro, que la respuesta macrista a la crisis social argentina: aumento de salarios, bonos, becas y congelación del precio de la gasolina, etc. Sin embargo Macri está lejos de querer hacer una revolución. Pero Maduro, que dice que sí la está haciendo, aplica el mismo método para sostener un liberalismo salvaje que él llama "socialismo en lo social", a nombre de una falsa revolución, a menos que sea la revolución del presidente Ronald Reagan, "el método del Shock".

La pregunta que debemos hacernos es cómo superar esta demagogia pero fuera del capitalismo, porque ya sabemos que dentro del capitalismo es imposible. La demagogia del populismo, y creer, al revés, que el socialismo es "algo pasajero", que es un tránsito hacia la "Venezuela Potencia liberal", la que Maduro se inventó, es lo que más daño le ha hecho a la revolución socialista: falsear al socialismo y a Chávez con el liberalismo más atroz, esa ha sido nuestra peor desgracia (a pesar de Diosdado Cabello), que nuestra mayor esperanza sea vista y sentida ahora como la peor de las calamidades, y como una fatalidad, que "nuestro socialismo" sea lo más parecido al liberalismo de Macri… ¿Qué dirán a esto los economistas de la revolución?



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Marcos Luna


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